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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

6 nov. 2010

Cap. 18 El pasado siempre volverá

-¿Disculpe? –Preguntó extrañada frunciendo el ceño.

-¿Es usted Ana Marcela Camarena Luviano? –Marcela asintió asustada- Sus padres la esperan –La chica abrió sus ojos sorprendida.
-Ellos están muertos –Dijo tratando de sonar calmada- Vámonos Debany –Le ordenó a su amiga, quien veía la escena anonada.
-¡Muchacha malcriada! –Gritó el hombre molesto- Sus estúpidas decisiones han metido en muchos problemas a su familia.
-Mire, sinceramente ¡No me importan sus problemas! Y si los tienen, no es por mi culpa, ellos solos se los causaron.
Dicho esto, la chica le dio la espalda a ese señor y comenzó a caminar. Debany, aún confundida, la siguió sin pronunciar ninguna palabra.
Su caminata volvió a ser interrumpida por ese extraño hombre y en un movimiento rápido, pescó a Marcela de los brazos, eso hizo que ella dejará caer las maletas al piso.
Él, la llevaba a rastras hacia un auto oscuro, al igual que los vidrios. Debany, asustada, corrió tras ellos.
-¡Tendrás que darles una buena explicación a tus padres sobre tu conducta jovencita! –Amenazó.
-¡Suélteme! –Gritaba mientras intentaba que ese tipo le quitara la mano de encima, pero fue inútil.
Llegaron al auto, y el señor aventó a Marcela adentro del auto. Debany, inmediatamente, agarro la maleta que traía y comenzó a golpearlo para que dejara libre a su amiga, pero el señor la empujó haciendo que cayera al piso. El hombre se acercó a Debany y ella cerró sus ojos al pensar que le haría daño, pero no fue así. Él, se agacho para recoger la maleta y la chica al notar que no le hizo nada, abrió sus ojos asustada y logró ver que aquel tipo abría la maleta y buscaba algo.
Marcela, le gritaba a su amiga para que le ayudará, pero Debany, tenía tanto miedo que no se podía mover.
El extraño sujeto subió al auto y éste, de inmediato arranco. Debany, al fin logró reaccionar y fue corriendo hacia donde estaba Alberto.
El chico ya estaba decidido, no lo iba a dejar para más tarde. Debany y Marcela tenían que saber que él era el primo de Annkatrin. Alberto volteó hacia la puerta al escuchar que la abrían.
Debany entró al auto sin decir ninguna palabra, él la vio confundido ya que sabía que estaba asustada.
-¿Qué pasa pequeña? –Preguntó extrañado- ¿Y Marcela?
-Se… se la llevaron –Dijo entre cortada.
-¡¿Se la llevaron?! –Preguntó sorprendido- ¡¿Quiénes¡?
-Un trabajador de su padre… -Dijo anonada.
-Ah, bueno… va con su familia, no hay de qué preocuparnos ¿O sí?
-Marcela no los quiere y ellos no la quieren a ella. No sé porque la buscan, deben de estar planeando algo Dijo preocupada. Alberto arrancó el carro- ¿Vamos a seguirlos? –Preguntó confundida.
-No –Respondió sin volear a verla.
-¿¡Entonces?! –Preguntó histérica.
-Nos regresamos al departamento.
-¡¿Qué?! ¡Tenemos que ayudarla!
-¡Son sus padres! No podemos hacer nada…







A Bill se le hacía extraño el inesperado cambio de humor de su gemelo. En el estudio, Tom, comenzó a bromear con David y los demás al igual que siempre.
Al llegar a su casa, Tom se dejó caer en el sillón.
-¡Qué día! –Soltó exhausto el guitarrista- ¿No, Bill? –Preguntó volteando a verlo con una sonrisa.
-Tom… ¿Seguro te sientes bien? –Preguntó más preocupado aún.
-Sí. Mira, cuando estaba solo, llegue a una conclusión: Tal vez el destino solo quería que salvara a Debany… tarde o temprano se tenía que ir –Dijo con una tranquilidad llevando su brazo detrás del respaldo.
-¡¿Y Marcela?!
-De ella no sé, tú lo tienes que descubrir.
-Enserio Tom ¡Te hizo mal el aire! Te chingo el único pedacito de cerebro que tenías…
-¡No quiero discutir Bill! –Gritó molesto y se levantó.
Tom, notó algo rato en la casa. Volteó hacia la pequeña mesa y vio las copias de las llaves que sus ex novias habían dejado.
-Mira Bill –Dijo sorprendido agarrando una de las copias. El vocalista no dijo nada, solo corrió hacia la habitación de marcela. El guitarrista comenzaba a sentirse extraño al ver las llaves ahí. Esa era la señal que decía que ellas nunca iban a regresar- Esto también tenía que pasar, nuestro destino ¡Es no estar juntos!
Se repetía eso una y otra vez para que sus sentimientos no le ganaran. Su cabeza ya tenía grabada esa frase, pero su corazón…no.


Continuara***
Agh D: semana de examenes, lo bueno es que este martes termino los segundos parciales :) espero que se encuentren bien! Saludos & besos, by. Arly (:

Cap. 17 Destino erróneo

-¡Tú y el…! –Gritó Marcela sorprendida.

-Por favor, no levantes la voz –Rogó Debany apretando el vaso.
-Es que… es que… no –Hablaba torpemente- jamás me lo hubiese imaginado, ósea… ¡Eres tú! –Gritaba anonada.
-¡Shh! ¡Ya! Eso quedó en el pasado. Ahora, solo somos amigos ¿Okey? –Trataba de calmar a su amiga- Marcela, no quiero que volvamos a tocar este tema.
-Esta bien –Murmuro apenada. Debany dio un suspiro de tranquilidad.
-Ahora, solo hay que esperar a que se despierte Alberto para ir por tus cosas.
-Debany… -Volvió a hablar- ¿Segura que ellos no estarán en la casa? –Preguntó asustada.
-Estoy segura –Respondió fríamente- ellos nunca faltaran a su trabajo. En este momento, deberían de estar en camino a la disquera.
-No puedo creer que estés más tranquila Debany –Confesó anonada.
-No lo estoy –Respondió agachando su mirada- Me estoy desboronando por dentro Marcela –Dijo entre dientes evitando soltar una lágrima.







Tom fue hacia la azotea del estudio recordando como conoció a Debany: esa chica con la autoestima baja y que no le tenía confianza a nadie cosa que el logró quitarle. Gracias a él, Debany es otra.
El guitarrista se sentó en la orilla, dejando que sus pies estuvieran frotando en el aire, encendió un cigarrillo y comenzó a inhalar el humo de éste, eso lo tranquilizaba.
Le vino a la mente la imagen de Debany cuando se quería suicidar y miles de preguntas se le vinieron a la cabeza:
“¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera subido? ¿En verdad se hubiera matado? ¿Seguiría con su desgracia?”
Y después, otra un poco más importante, se le vino a la mente: “¿El destino quería que yo conociera el amor con ella? ¿O simplemente quería que yo la salvara?”
Tiro el cigarrillo, eran tantas preguntas que Tom se hacía:
“¿Nuestro destino acaso es estar juntos?” .Esa era su mayor duda.
Pasó varias horas analizando todo lo que sentía en ese momento: los errores, los momentos felices; hasta que
llegó una conclusión correcta o tal vez errónea: “El destino ha cometido un grave error al cruzar nuestros caminos”. Se levantó y regresó con los demás al estudio.
-Perdón por irme así como así –Se disculpo volviendo a sentarse en el cómodo y enorme sofá.
-No hay problema Tom –Dijo David.
-Bueno, sigan hablando del disco que quiero saber más –Dijo el guitarrista entusiasmado. Todos voltearon a verlo confundido por su inesperado cambio de ánimo.
-Tom… ¿Estás bien? –Preguntó su gemelo preocupado.
-Si, estoy mejor que nunca.





Los tres amigos se dirigieron al a casa de los gemelos. Al llegar, solo se bajaron Debany y Marcela y Alberto se quedó en el auto por petición de ellas.
Las chicas entraron y, en efecto, no había nadie. Subieron a la habitación de Marcela y empacaron sus cosas lo más rápido que pudieron. El dinero de la chica, iba entre la ropa de una de las maletas. Ese dinero era su pasaje para largarse de Alemania.
Antes de irse, dejaron sus copias de las llaves en la pequeña mesa de la sala. Ellas no pudieron dar un paso fuera de la casa antes de echarle un último vistazo ¿Cómo no recordarlos? Fueron los mejores momentos de sus vidas.
Debany abrió la puerta y Marcela, casi a la fuerza, salió de la casa. Debany le siguió y antes de cerrar sintió como se formaba un enorme hueco en su corazón, era la misma sensación de cuando se encontraba completamente sola. No quería irse, no quería dejar de ver a su guitarrista, pero tampoco iba a dejar que la lastimara.
-No será fácil –Confesó Marcela.
-No, pero te juro que será lo mejor –Trataba de hacerse la fuerte.
-Eso espero…
Un extraño hombre de unos 30 años más o menos, se puso enfrente de las dos muchachas obstruyéndoles el paso.
-¿Ana Marcela? –Preguntó éste. Las dos voltearon a verse confundidas.
-Sí, soy yo –Respondió confundida- ¿Qué se le ofrece?
-¡Llevarla con sus padres!