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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

23 may. 2011

PainOfLove II

Necesitaba descansar, calmarme…



-…Mierda –Musité recargando mi cabeza al confirmar su presencia. Él llegaría aquí en 4, 3, 2…- ¿Ahora qué quieres? –Pregunté harto.


-Wow, dos ciervos y un conejo completos, si que tenías hambre –Me dijo asombrado, yo bufé.


-Aún no me respondes la pregunta Andrew.


-Vine sólo para ver si cambiaste de opinión acerca de mi oferta –Respondió poniéndose de cuclillas.


-No.


-Piénsalo bien Tom.


-No tengo nada que pensar –Le contesté irónico acercándome a su rostro- La respuesta es simple: No –Me levanté y sonreí- Que tengas un buen día -Andrew se levantó y al ver que sus ojos cambiaban de color totalmente a negro me di cuenta que estaba molesto.


-Te lo pedí por las buenas, no me obligues a hacerlo por las malas –Amenazó al mismo tiempo que las venas de su frente saltaban.


-Has lo que quieras: tortúrame, mátame ¡La respuesta seguirá siendo ‘No’! –Le dije cansado, él solo entrecerró sus ojos.


-Te vas a arrepentir Tom.


-¡Ja! No sabes cuantas ‘personas’ me han dicho eso y mírame, no tengo remordimiento alguno –Le hice saber esbozando una enorme sonrisa.


-Juro que te arrepentirás –Repitió como si yo no hubiese mencionado nada- Sabrás el verdadero significado de la palabra ‘sufrimiento’ querido hermano y desearás jamás haberme dado la espalda.


-Yo soy mi propio sufrimiento –Le deje en claro.


-No, el sufrimiento que se te viene tendrá nombre y apellido: Ashley Owen.



Chicos tenganme paciencia, en estos momentos estoy haciendo trabajos finales & se acercan también los examenes finales, espero & comprendan esto, pero primero quiero poner mis estudios. Les juro que procuraré colgar la segunda temporada lo más pronto posible, hasta entonces, subiré pequeños adelantos o OneShots para no dejarlos con un mal sabor de boca. Hasta entonces <3!
http://www.formspring.me/xarlyxth

17 may. 2011

Mi obra de Arte ‘Amor en el Abismo’


Pintores por toda la vista de la torre Eiffel. Muchos de ellos trabajan en pintar parejas, niños, familias, perros, etc. y cobran por sus obras, yo soy uno de ellos: Tom Kaulitz Trümper.

La verdad hoy fue un día tranquilo –Mala racha de trabajo diría yo-, era entre semana y la gente no se ve por las calles. Ya eran las cinco & treinta pm y me decidí en abandonar mi trabajo por el día de hoy, para así, ir a los clubs nocturnos en busca de una noche loca.
Mis pinturas los guardé en mi maletín & recogí mi Caballete. Empecé a andar por las calles hermosas de París y me dedicaba a observar el hermoso lago que se situaba enfrente de la torre Eiffel.
-Disculpe –Escuché decir ya que esa persona me había empujado accidentalmente.
-No hay problema –Le hice saber esbozando una sonrisa. Había sido una chica que detuvo su marcha para verme apenada. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas ¿Por qué? No fue para tanto- No llore señorita, fue una accidente –Ella se tensó.
-Ah… yo… yo no lloro por eso –Me hizo saber limpiándose sus mejillas, yo ladee mi cabeza para así, verla confundida.
-Entonces, ¿Por qué llora? –Se encogió de hombros e hizo una mueca.
-Por nada importante, si me disculpa, tengo que llegar a mi casa –Me respondió con un hilo de voz. Fruncí el ceño, por más mujeriego que fuese, nunca me ha gustado ver a una dama llorar.
-Perdone mi atrevimiento, pero si está llorando debe de ser por algo importante –Le contesté poniendo mi Caballete en el piso. Ella cerró su boca evitando un sollozo, yo hice una mueca- Sé que no me conoce, no sabe nada de mí, pero… un abrazo no le vendría nada mal –Aseguré extendiendo mis brazos, ella se lanzó a ellos y rompió a llorar.
-¿Por qué me pasó esto a mí? –Me preguntó con desesperación- Mantuve mis precauciones, solo estuve con él… ¿Por qué?
-¿Qué pasa? –Pregunté abrazándola más fuerte.
-Tengo sida –Me respondió al fin, eso me noqueó- No… no sé cómo pasó… yo… no estuve con nadie más que con él –Me decía mientras se ahogaba con sus propios sollozos.
-La vida no es justa y lamento decirte esto pero: Mientras tú le fuiste fiel, él estuvo buscando la muerte en otras camas -Le respondí, ella lloró más y más. Si, la maldita vida nunca será justa.
-Eres pintor –Susurró mirando el Caballete y se separó de mí.
-Sí, lo soy, no uno importante… pero sí uno de los mejores –Me alagué y ella me vio extrañada, me encogí de hombros automáticamente.
-Lo siento es que, no pareces uno.
-Oh, lo dices por la vestimenta –Es verdad, parezco más uno de esos vagos raperos que solo buscan sexo, sexo y más sexo… pensándolo bien, no hay mucha diferencia ¡pero bueno!- No hay que juzgar el libro por la portada.
-Supongo que eso es cierto –Me respondió con un nudo en la garganta. Solté un pesado suspiro, me quite mi gorra negra y caminé hacia la chica.
-¿Qué te parece si te hago un autorretrato? –Pregunté esbozando una sonrisa. Ella parpadeó varias veces atónita.
-En… ¿enserio? –Preguntó nerviosa limpiando sus lágrimas.
-¡Claro! Sería un placer –Respondí abriendo mi maleta.
-Ah…bueno –Accedió al fin- y ¿en dónde me pongo?
-Mmm –Miré la vista que tenía a la mano en este momento. No había nada bueno, no, espera… El sol comenzaba a meterse y la luz que brindaba hacía que la torre Eiffel –Que estaba a los lejos- se viera espectacular- Ponte aquí –Le señalé tomando su pequeña y suave mano y guiándola hasta el barandal del puente que nos alejaba del lago- Recárgate y dame una de tus mejores sonrisas –Le dije sonriendo.
Ella hizo lo que ordene: se recargó en el barandal, pero nunca me sonrió y su cabello castaño cubría la mitad de su suave y alargado rostro.
-¿Qué? –Me preguntó confundida. Yo caminé nuevamente hacia ella y le quité ese molesto mechón de cabello sosteniéndoselo detrás de su oreja.
-Dije que sonrieras –Le recordé acariciando su mejilla. Ella se sonrojó y sin querer, curvó sus labios formando lo que más anhelaba en esos momentos.
-Tienes una linda sonrisa… -Admití.
-Gracias
Regresé a mi ‘puesto de trabajo’. Saqué mi paleta y mi pincel favorito, para así, dar comienzo a esta obra de arte.
Jugué con los colores para darle un toque especial al atardecer que me brindaba la naturaleza, con el color negro y gris hice la torre Eiffel y la sombra de éste. Para el agua use celeste y blanco, el puente lo hice con negro y café para darle el toqué de que estaba deteriorado y a ella… bueno, dejé que mi instinto me guiara. Cada trazo que hacía de su cuerpo me daba cuenta que era perfecta: Las curvas, líneas de su rostro, su cabello… Era algo sin igual, era verdadero arte.
Terminé de hacer la pintura, que sin darme cuenta, se había convertido en una de las más valiosas.
-Listo –Le avisé y ella corrió hacia aquí.
-Dios, enserio tienes talento –Me alardeó y tomó la obra entre sus manos- Es… muy hermoso.
-Gracias, ahora, solo falta ponerte tu nombre.
-¿Mi nombre? Creo que no es necesario saberlo –Me respondió poniendo la obra en su lugar.
-¿Por qué no? –Pregunté confundido.
-En una verdadera obra, importa el nombre que el verdadero artista le quiere poner a su arte –Me contestó con una sonrisa- Gracias por la pintura, fue un gran gesto. Nadie había hecho esto por mí y la verdad, no me lo esperaba de un desconocido –Admitió con sincera gratitud.
-Espera, esto es tuyo –Ella negó con la cabeza.
-Quédatelo, tómalo… como un obsequio de mi parte, por el gran favor que me hiciste –Me dijo tomando mi mano.
-¿Qué favor?
-Sentirme querida –Sonrió de medio lado- Espero verte pronto querido pintor, gracias –Y dicho esto caminó por las solitarias calles de París para un destino desconocido.
-Yo igual –Susurré mientras veía alejarse…
Esa fue la primera y última vez que la vi.



5 años después
-Y está es mi gran obra de arte llamada ‘Amor en el abismo’
-Es muy bella, muy bella pero… ¿Por qué ese nombre? –Preguntó curioso el gerente del museo.
-Por la historia que hay detrás de esta pintura, que nunca nadie sabrá… solo yo y la persona que está plasmada en ella –Le respondí mirando mi obra con orgullo.
Nunca supe tú nombre, pero gracias a ti, conocí lo que era el amor. Gracias querida dama.

 
Pain Of Love II -Bob, Bob amigo… -Lo trataba de hacer reaccionar, el chico se movió- ¡Te sacaré de aquí!

Baje mi vista hacia mis temblorosas manos, no, no, ¡no, no, no! Yo no soy este, yo no lastimo ¡Ya no más! ¡¿Por qué hice esto?! ¡¿Por qué?! Perdí el control, me dejé llevar, pero hace mucho que no tenía un ataque… ¿Qué me está pasando?
-Resiste amigo, te voy a sacar –Sus sollozos me trajeron de nueva cuenta a la realidad- ¡Quédate conmigo! –Me deje caer de rodillas, iba a matar a una persona, que aunque no fuese inocente, no merecía morir, no en mis manos.
-L-lo siento –Tartamudee sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas- ¡Lo siento!
-¡No te acerques! –Me gritó tratando de cargar a su amigo.
Tomé mi cabeza con desesperación: Era el hambre. El hambre me estaba descontrolando, necesitaba comer... lo que fuese.

Sean pacientes, unas semanitas más y comenzaré a subir PainOfLove ;) Buen día <3

10 may. 2011

Seis Años

Gustav Schäfer se marcha de su ciudad de origen para ir en busca de su sueño más preciado: ser un músico famoso. En su travesía, deja en su hogar a su ser más querido: Su mejor amiga ¿Qué pasará cuando regrese después de seis años? ¿Todo volverá a ser igual?







—Mañana iremos a la disquera para firmar el contrato y después de eso… —el chico rubio calló y se encogió de hombros.

 —Te irás del país —completó la frase su mejor amiga.

 —Lo dudo —confesó—. No creo que alcancemos mucha fama, ¡por dios!, solo somos cuatro niños…

 —¡Con mucho talento! —le interrumpió—. Gustav, seamos realistas… no volverás —susurró dolida—. Pero está bien, te marcharás por una buena razón: alcanzar tus sueños —sonrió de medio lado—, y no importa cuánto te tome, no te rindas… que yo te apoyaré desde aquí —le hizo saber tomando su mano.

 —Christine, eres la mejor amiga que he tenido —le confesó entrelazando sus dedos —¿Crees que te voy a abandonar? O peor, ¿Crees que te voy a olvidar? ¡Por supuesto que no! Tarde o temprano regresaré solo para verte una vez más —le prometió—, y no llegaré con las manos vacías —aseguró.

 —Lo sé —dijo al imaginar que hablaba de los premios y reconocimientos que recibiría—, y yo esperaré ese día.

 Gustav, con la joven edad de 15 años, giró su vista hacia el reloj pulsera de su muñeca y para él mismo asintió y sonrió.

 —Dentro de 6 años regresaré y será en la misma fecha de hoy —le avisó volteando a verla— a esta misma hora: 7: 18 pm, ni un minuto más… ni un minuto menos. —Chris, como le decía aquel chico rubio, sonrió.

 —Y yo te esperaré en esta misma banca para ver a mi exitoso amigo.

 Un ruidoso clacson de un carro modelo no tan viejo, dejó escucharse. La joven pareja de amigos voltearon hacia el coche, Gustav se levantó y guardó sus manos en sus bermudas color beige.
—Me tengo que ir —musitó pateando una pequeña roca. Chris también se levantó, los dos no pronunciaron ninguna sola palabra: uno de ellos solo vio como los ojos de su amiga se aguadaban por las lágrimas que amenazaban por salir.

 —¡Suerte! —dijo al fin la chica balanceándose hacia sus brazos—. Demuéstrale a los demás cual baterista manda —Gustav no pudo evitar reír y asintió.

 —Recuerda, dentro de 6 años —le susurró en su oído para después depositar un beso sobre su mejilla—. Te quiero amiga.

 —Y yo a ti.

 El clacson se volvió a escuchar. Gustav se separó de su mejor amiga para brindarle otra y última sonrisa por ese día. Christine sólo lo vio correr hacia el auto de su padre, se encogió de hombros al ver que el coche se marchaba dejándola sola en ese solitario parque.

 —Recuerda tu promesa Gustav —susurró con un nudo en su garganta marchándose de ese lugar.
“…Tokio Hotel ha alcanzado los primeros lugares en listas de todo continente Europeo con su éxito ‘Durch Den Monsun’… Tokio Hotel se ha convertido en una de las bandas alemanas más importantes… Tokio Hotel lanza su segundo disco ‘Zimmer 483’… ‘¡Hola! Yo soy Bill y soy el vocalista, yo soy Tom y toco la guitarra, yo soy Georg y toco el bajo, y yo soy Gustav y toco la batería y juntos somos: Tokio Hotel’… El cuarteto alemán ha terminado por fin su gira ‘Welcome to Humanoid City’ que ha sido su tour más elaborado y extenso de toda su carrera, ahora les espera un gran descanso…”
Hola queridas tranquilas y enormes calles de Hamburgo. Han pasado 6 años desde que el chico rubio dejó su país de nacimiento para ir detrás de lo que se convertiría en una gran aventura para él, y ahora, volvió a sus orígenes para cumplir la promesa que le había hecho a su mejor amiga hace tiempo.

 Se quedó paralizado ante la puerta y ladeó su cabeza confundido: nada de lo que se encontraba en el exterior se le hacía familiar, mucho menos la fachada. Los garabatos que hicieron de niños sobre las paredes ya no estaban y sus nombres escritos en cemento frente la puerta habían desaparecido. La casa era más grande, habían reconstruido y la decoración no parecía de los gustos de la familia de Chris.

 Después de analizar todo eso, no tuvo más que tocar el timbre (ni siquiera el sonido era el mismo).

 —¡Ya voy! —gritó una voz femenina. Gustav se enderezó completamente al escuchar esa voz y un brillo en sus ojos se dejó ver detrás de sus gafas ¿Era ella? Era lo más seguro. Guardó sus manos en las bolsas de su chamarra esperando ver a quien más anhelaba todo este tiempo.
Las escandalosas llaves del otro lado de la puerta se dejaron escuchar, después, el sonido de la puerta hizo advertencia de que estaban a punto de abrirla. El corazón de Gustav comenzaba a acelerarse, la iba a ver… después de todo este tiempo, la iba a ver.

 —¿Si? —preguntó una muchacha. El chico rubio se encogió de hombros, no era ella.

 —Ahm… ¿esta no es la casa de la familia Windam? —preguntó Gustav rascándose su cabeza confundido.

 —Eh… lo era —le respondió la chica desconcertada—. Ellos dejaron de vivir aquí desde hace 4 años —terminó de decir apoyándose en la puerta— ¡Oh por dios! —gritó sorprendida y se dio un golpe en su frente— ¡Eres Gustav Schäfer, el baterista de Tokio Hotel! —el chico se ruborizó, siempre se ponía nervioso ante la reacción de sus fans.

 —Si, soy yo —contestó con timidez—. No sabes… ¿a dónde se mudaron? —la delicada muchacha morena frunció el ceño pensativa.

 —Realmente no lo mencionaron, lo siento —le respondió abrazándose a sí misma.

 —Oh, no hay problema —dijo el chico rubio dando una falsa sonrisa, su interior se estaba destruyendo.

 —Disculpa, ¿puedo tomarme una foto contigo? —preguntó con un leve color rosado en sus mejillas.

 —¡Claro!





Se encontraba solitario por las calles que en su niñez había recorrido con Christine una y otra vez: El cine, que ahora se encontraba abandonado, la cafetería, que ahora era una tienda de abarrotes, el lugar donde practicaban futbol que prácticamente era ya escombros. Su mejor amiga se había ido y se había llevado todos sus recuerdos con ella. Gustav se encogió de hombros y no dejó de deambular por esas calles solitarias hundiéndose en sus pensamientos y sentimientos: El gran baterista de Tokio Hotel, volvía a ser nadie en esa ciudad.

 —Cumplí mi promesa, aquí estoy —susurró triste— pero, ¿dónde estás tú? —preguntó para el mismo—. Mh… —detuvo su marcha al pasar por ese establecimiento, el único negocio de su infancia que había sobrevivido después de todos estos años.

Su interior volvió a despertar y una sonrisa se dejó ver nuevamente. Se acomodó los anteojos y entró a ese lugar anunciado por una campanilla que se encontraba arriba de la puerta.

 —Buenas Tardes Joven, ¿qué puedo mostrarle? —lo atendió un amigable anciano.





7:18 pm, ni un minuto más, ni un minuto menos. Gustav se encontraba puntual en aquella banca donde seis años atrás se había despedido de Christine. El canto de los grillos se dejó escuchar en aquél parque –Que para su sorpresa- estaba aún intacto, solo que, muchas hojas lo cubrían ya.
El chico rubio soltó un ansioso suspiro mientras jugueteaba con el pequeño objeto que se encontraba en la bolsa de su chamarra. El manto de las hojas comenzaban a quebrarse ante las pisadas de alguien, si, de Christine o mejor dicho, de Chris.

 —Tan puntual como siempre —saludó la muchacha sentándose a un lado de él.

 —Y fiel a mi palabra —agregó.

 —Sabía que ibas a cumplir tu promesa —sonrió y lentamente se acercó a él para quitarle sus gafas—. Sigues siendo el mismo Gustav del que me enamoré —confesó admirada.

 —Tú, sigues siendo Christine por fuera, pero por dentro, eres alguien mejor —y dicho esto se levantó— ¿Recuerdas que te dije que no llegaría a ti con las manos vacías? —ella asintió.

 —¿Qué enorme reconocimiento, disco de oro o premio me traes querido amigo? —preguntó impaciente.

 —No es nada de eso, o al menos, lo será hasta que tú me respondas —contestó apretando la pequeña cajita que se encontraba escondida en su chamarra.

 —¿De qué hablas? —preguntó confundida y se puso de pie.

 —Sólo regrese para saber esto: Chris Windam —y al pronunciar su nombre sacó la pequeña cajita negra y la abrió dejando ver una lujosa y enorme joya de compromiso en forma de corazón—. ¿Quieres ser mi esposa? —la chica sonrió y mientras sus ojos se llenaban de lágrimas le respondió:

 —Tuve que esperar 6 años para oírte decir eso… Sí, sí quiero ser tu esposa, quiero estar a tu lado el resto de mi vida quiero… quiero recuperar esos años sin ti, Te amo Gustav.

 —Y yo a ti Chris.
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Editado: Sábado 13 de Junio del 2013

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Pain Of Love II:
-¿Cuándo será la vez que nos veamos sin que estés en problemas? –Reí ante su pregunta.

-Sólo llevamos dos encuentros –Le respondí irónica.
-Y con eso me doy cuenta que eres una mujer muy…
-¿Torpe? –Pregunté alzando una ceja.
-Iba a decir distraída, pero creo que torpe también es una buena opción.