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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

29 abr. 2011

Cap. 78 Último respiro.

-Máyela –Le susurré en su oído- por favor, despierta.

-¿Mj? –Se quejó abriendo uno de sus ojos- ¿Qué pasa? –Yo extendí mis manos ante la pregunta y le entregué el sobre- ¿Qué es esto? –Me preguntó confundida tomándolo.
-Tú sabrás para quien es –Le respondí apartándole ese molesto cabello del rostro- Cuando sea el momento. –Ella bajó sus ojos al sobre y después, volteó a verme aturdida.
-No –Me dijo con lágrimas en los ojos. Es muy lista.
-No llores, no hay porque hacerlo -Le pedí con una sonrisa- Esto es lo mejor que me pasará después de muchos años.
-Pero… pero no quiero que me dejes –Me suplicó abrazándome.
-No lo haré, nunca lo haré –Se lo prometí.















Mi cuarto solo estaba iluminado por la luz de la noche. Yo espere, espere y espere hasta que por fin, llegó.
-Siempre puntual –Recordé mientras lo veía sentarse en el marco de la ventana.
-Seré inmaduro, pero ¿Irresponsable? Jamás –Me contestó con esa voz que me hacía tiritar- He cumplido mi promesa.
-Yo sabía que lo harías –Tom ya no estaba en la ventana, estaba frente mío- Nunca rompes tus promesas.
Tomé su mano –Que se encontraba extendida- y me guió hacia la cama. Yo me recosté en ella sin soltar el agarre.
-Es asombroso, no has cambiado en lo más mínimo.
-Y mírate, lograste saber lo que es ser humano –Me contestó acariciando mi cabello.
-Sí, y es una verdadera porquería –Él rió.
-¿Estás lista? –Me preguntó con seriedad.
-¿Estás listo tú? Esa es la pregunta correcta –Le corregí.
-¿Qué más me puede tener preparado el destino? –Preguntó irónico.
-Una oportunidad más –Le respondí- Sabes muy bien que esto no terminará aquí.
-Lo sé, estaré preparado –Me aseguró- Nuestro sufrimiento no tiene fin.
-No es eso, es que nosotros, sabemos lo que es amar –Le volví a corregir.
-Explícame –Me rogó.
-Sin dolor, no hay amor. Así de simple.
-Sin sufrimiento, no hay pasión –Sonrió mostrando sus colmillos.
-Al fin lo has entendido Tom Kaulitz, al fin lo has entendido.









[Acompañar el último fragmento con el siguiente video <3 ]



Era un día fresco de Febrero. El sol no se asomó en ningún momento, era el clima perfecto.
Familia, amigos, conocidos reunidos para darle el último adiós a esa gran persona. Todos los presentes observaban el ataúd descender a ese pozo rectangular que fue rellenado por flores blancas húmedas. Su familia más cercana lloraba, excepto sus nietos, ellos sabían muy bien que no tenían porque hacerlo.
El funeral había terminado, los invitados se marchaban dejándola sola en aquél campo santo. Sus nietos caminaron con cuidado hasta el auto de sus padres no sin antes echarle un último vistazo a donde yacía su abuela, los tres se encogieron de hombros y siguieron su camino. La menor de ellos miraba de reojo la tumba de su ser más preciado, ahora ¿Quién le contaría cuentos para dormirse? ¿Quién la abrazaría, la consentiría? ¿Quién le daría amor paternal?
Había algo extraño en ese lugar y la curiosidad de la pequeña comenzaba a despertar. Detuvo su marcha para poder observar el lugar: a lo lejos, entre un enorme árbol, visualizó a un muchacho de ropa más grande que él.
-¿Qué pasa Arely? –Preguntó Samuel observando a la menor. Ella no contestó.
-¡Arely! –Gritaron los dos hermanos ante la huida de la pequeña, ellos corrieron tras ella.
-Arely ¡Regresa! –Ordenó Máyela. Al fin la habían alcanzado. Al acercarse, notaron que su hermanita estaba con una persona muy conocida por ellos.
-Es usted ¿Verdad? –Le preguntó la menor- Usted es el hombre que mi abuelita amó –Le dijo con su inocencia de niña. Tom no le respondió.
Máyela y Samuel estaban completamente congelados ¿Qué hacer? ¿Cómo actuar? ¿Cómo reaccionar? ¿Qué decir? Nada. Solo estaban ahí, de pie, confirmando en sí que ese amor era de carne y hueso.
-¿Vino a despedirse de mi abuelita? –Volvió a preguntar la menor, ella no tenía miedo alguno. El de trenzas bajó su mirada hacia ella y sonrió de medio lado.
-Sí, vengo a despedirme de ella –Por fin habló y se encogió al nivel de la niña- sabes, eres idéntica a tu abuelita de pequeña –Esbozó una enorme sonrisa ante ese descubrimiento.
-¡Niños! –Escucharon a lo lejos y ante el llamado los tres voltearon.
-Son nuestros padres –Murmuró Samuel y dirigió su mirada al chico de trenzas- Tenemos que irnos –El de trenzas solo asintió y se puso de pie- Ven Arely –La llamó tomándola de su bracito.
-Adiós Tom, gusto en conocerlo –Se despidió la menor agitando su manita. Tom hizo lo mismo sin dejar de sonreír, pero, al ver que Máyela no se movió, dejó de hacer ese gesto.
-Tienes que irte –Le recordó.
-Lo sé –Respondió buscando algo en su bolsa como loca- pero no me puedo ir sin darte… -Sonrió al encontrarlo-… esto –Le dijo entregándole un sobre. Tom frunció el ceño.
-¿Qué es?
-Lo hizo mi abuelita para ti –Le contestó sonriendo. Tom tomó el sobre y se encogió de hombros.
-Gracias…
-Me tengo que ir –Le dijo dando media vuelta- Tal vez, lo vea luego.
Tom solo vio a la familia marcharse. Al estar solo, la curiosidad invadió su cuerpo. Dirigió su mirada al sobre que tenía entre sus manos y sin pensarlo dos veces la abrió. Extendió la hoja de máquina blanca y mientras el aire resoplaba su ropa, leyó:
Promete esto:
Cuando el destino nos vuelva a cruzar, cuando el mundo nos quiera ver sufrir otra vez, no me dejes ir, acércate a mí, enamórame, hazme sufrir, convénceme a ser como tú. No huyas de este amor por que recuerda que nuestro dolor no tiene fin… pero esta vez, yo te prometo que todo será diferente.’
El de trenzas giró su mirada hacia la tumba de su amada, se encogió de hombros y mientras sostenía sus lágrimas le susurró-:
-Te lo prometo…
Y sin más, le dio la espalda para así, alejarse de ese lugar. Esta vida ya se estaba convirtiendo en pasado, ahora, cada paso que daba, era el escrito de su futuro y sabía muy bien que el destino ya le tenía preparado otra jugada más cruel, más difícil pero también sabía que iba a ser el momento de tomar una decisión definitiva acerca de lo que tenía que hacer con este amor.

















57 años después. …24 de Diciembre
Mi carro se embriagaba con música del género HipHop que más me encanta. Hacía demasiado frío y para terminarla de joder llovía como nunca. Oh si, Hola 24 de Diciembre.
Disminuí mi velocidad para no ensartarme con otro coche o en las barras de seguridad de las carreteras. Subí mucho más el volumen de la música, creo que mudarme a Rusia no fue tan mala idea: es una gran y tranquila ciudad y cuando es invierno, bueno, es realmente hermosa. Vi que estaba un coche fuera de la carretera, avancé más y vi a una persona –Creo yo- tratando de ver qué problema había en el. Mala suerte, se le descompuso el auto en noche buena, pobre… pobre patético y estúpido huma…no.
Frené en seco ¿Será posible? ¿Aquí, ahora? No, no puede ser. Le di reversa y quedé justo al lado del inservible auto.
La persona corrió hacia mi auto y yo bajé la ventanilla.
-¿Necesitas ayuda? -¡Oh vaya pregunta! ¡Claro que necesita ayuda! La persona se quitó la gorra de la gran chamarra y me dejó ver que era una muchacha.
-¿Me puedes dar un aventón? –Me preguntó mientras tiritaba de frío- Necesito llegar a mi casa.
-Claro, sube –Le contesté abriendo la puerta.
-¡Gracias! –Soltó deteniendo la puerta del carro, pero no subió- Espera por favor –Me rogó y se regresó a su coche. Cuando volvió conmigo tenía un obsequio en sus manos- Ya –Me avisó cerrando la puerta.
-Si quieres, quítate la chamarra –Le sugerí al ver que estaba empapada.
-Creo que sería lo mejor –Me contestó con una cálida sonrisa: Sus facciones, su rostro, sus ojos, su cabello…aún así, no lo creo.
Ella se deshizo de su chamarra y la colocó en el respaldo del copiloto. Volteó a verme y volvió a sonreír, yo le devolví el gesto y arranqué el motor.
-¿Para quién es? –Pregunté curioso viendo la caja colorida.
-Para… -Se quedó un momento callada- … para mi hermanito.
-Oh –Musité volviendo a ver mi camino.
-¡Dios! Pero que grosera soy –Al escuchar eso volví a voltear a verla- Me llamo Ashley Owen –Extendió su mano, pero no alcancé a tomarla ya que la quito de inmediato para así, ladear su cabeza confundida- Lo siento pero es que… su cara se me hace familiar ¿Nos hemos visto antes?–Sonreí ampliamente
-No lo creo, soy nuevo en la ciudad –Le respondí volteando a ver el camino- por cierto, mi nombre es Tom Kaulitz.
Si, el destino me había dado otra oportunidad: Otra oportunidad para jugar conmigo, otra oportunidad para hacerme sufrir, otra oportunidad para derramar sangre y lágrimas… otra oportunidad que estoy dispuesto a tomar porque este amor, nuestro amor es un dolor que permanecerá en la oscuridad.

 
¿Fin? Ellos nunca tendrán Fin...
Capítulo final PainOfLove I Temporada.
Por: Arly Gzz
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Esta Novela la termine el 6 de Enero del 2011 y me siento muy orgullosa de haberla 'imaginado'. Creo que... no sé, By Your Side me ayudó a madurar con las palabras y en Pain Of Love se ve el gran avance que tuve. Sé que aun así no soy una exelente escritora y en comparación a muchas, sigo siendo una aficionada pero también sé que tarde o temprano lograré que mi nombre este en la boca de muchos lectores reconociendo mi trabajo.
Gracias por seguir esta novela desde principio,  gracias por soportar mis irresponsabilidades cuando no subía capítulo y gracias por ser fieles lectoras <3. Tengan por seguro que habrá segunda temporada muuuy pronto y será mucho más fuerte que esta. No quiero dar detalles, aún no. Pero pronto subiré unos pequeños adelantos(: ! Tengan en cuenta, que esto no se trata de otra común historia de vampiros ;).
De nueva cuenta ¡gracias! Y nos vemos hasta el próximo relato <3.
 
 

27 abr. 2011

Cap. 77 Recupera tú vida

-Ashley, despierta –Me ordenó mi madre golpeando mi espalda- tienes que ir a la escuela.

Abrí mis ojos pesadamente al escuchar la palabra ‘escuela’, había vuelto a la fría realidad. Ella, al ver que había despertado caminó hacia la puerta no si antes decirme:
-‘El desayuno está listo’ –Y ante ese avisó se dejó oír un ligero portazo.
Yo aún no me levantaba, parecía que mi cabeza estaba pegada a la almohada. Solo estaba atenta viendo el cuadro de luz que se formaba en el piso por mi ventana, el ligero canto de los pájaros se dejó escuchar y creo que hizo una combinación perfecta con la hermosa mañana.
Al fin mi cabeza se había resignado en soltar a su amiga la almohada. Me puse de pie y caminé hacia la ventana: todo el vecindario estaba tranquilo. Niños pasaban despreocupados con sus padres hacia sus respectivos Kínders y primarias. La tranquilidad había vuelto a la colonia, no, a la colonia no, a toda Alemania gracias a unos héroes anónimos que viven bajo las sombras.
Bajé a desayunar con mi madre y con Flor quienes platicaban de todo el mundo mientras tomaban un delicioso café.
-¿Cómo dormiste Ashley? –Voltee a verla distraída ante su pregunta- ¿Bien? –Esbozó una sonrisa la madre de mi amiga.
-Sí, bien –Le respondí amablemente dándole un mordisco al pan tostado.
-Me alegra –Me dijo dándole una mirada cómplice a mi madre. Sabía lo que planeaban: querían consentirme para así ellas salir hasta tarde a unas fiestas sin ninguna preocupación- Oye, ¿Qué te parece si dejas que tu mami salga esta noche conmigo a divertirnos?
-¡Claro! Cómo tú no tienes una hija que cuidar, se te hace fácil –Le contestó mi madre. Yo ya me sabía su papel, era la sufrida. Pero eso no fue lo que me caló, lo que causó que mi cuerpo se tensará fue que dijera que Flor no tenía hija. Eso logró que perdiera el apetito. Me levanté de golpe haciendo un rechinido horrible con la silla y eso hizo que voltearan a verme
-Sal mamá, por mi no hay problema –Le respondí viendo a la mesa- Termine de comer –Avisé caminando hacia las escaleras, pero me detuve en seco al notar algo que faltaba.
Caminé hacia la mesa del televisor y agarre entre mis manos la fotografía que me había tomado al llegar aquí con mi madre, Kathia y Flor. Sí, ella faltaba, mi amiga, habían borrado todo referente a ella. Kathia, en este patético mundo, no existía.
Ya estaba lista para ir a la preparatoria. Como me quedaba tiempo había decidido limpiar mi habitación, no se veía mal ordenada.
Noté que mi diario estaba tirado debajo de mi cama, así que me aproxime a levantarlo y al hacerlo, una hoja había salido de éste. Yo, levanté curiosa y me di cuenta que no era una hoja, sino una foto, la única foto que quedaba de Kathia, ella la había dejado exclusivamente para mí.
Yo, feliz, la volví a guardar entre las hojas de mi diario y a éste lo guardé en el piso donde lo encontraste Máyela.
-¡Ashley! –Mis amigos me hablaban. Mi vida había sido recuperada.















-¿Terminaste tú tarea de contabilidad?
-Supongo –Le respondí a Travis encogiéndome de hombros.
-¿Me la podías pasar? Es que, mierda, sí que estaba difícil –Me contestó sorprendido, yo sonreí.
-Claro –Le contesté.
Gritos, risas, voces: Había llegado a la preparatoria, la preparatoria que le pertenecía a ellos: Los gemelos Kaulitz. Travis se adelantó con sus amigos y yo me quedé en medio de la calle inspeccionando el panorama. Era asombroso, Travis estaba en perfectas condiciones después de la golpiza que le había brindado Bill. No, Bill nunca lo había golpeado ya que ellos nunca discutieron ¿Y por qué no discutieron? Porque para Travis, Bill nunca existió.
Seguía inspeccionando cada rincón, rostro, auto… había un audi, un audi como el de Tom. En ese momento estaba segura que era él, pero mis esperanzas murieron al ver que un profesor subía al auto.
-Descuida, que tú no lo veas no significa que no está aquí.
-¿Disculpa? –Solté anonada, Dany sonrió.
-Médium –Me recordó articulando con los labios. Yo me encogí de hombros- No te preocupes, no diré nada… es tú vida, no la mía.
¡Ring! El molesto timbre había sonado.
-Es mejor entrar si no quieres quedarte afuera –Yo asentí torpemente, Dany, era muy poderosa.
Vi como todos entraban como rebaños a la preparatoria. Cuando el último ‘cordero’ entró, me decidí a caminar.
-¡Espera! –Gritó alguien tomándome del brazo- No ibas a entrar sin mi ¿O si amor? –Me preguntó Ryan tomando mi mano.
-No –Respondí ida.
-Hay que entrar, luego, nos cierran la puerta –Me dijo con una sonrisa.
Ellos habían hecho lo imposible para devolverme al pasado, a devolverme en el momento antes de que entraran a mi vida. Tom quería que le diera otra oportunidad a Ryan, a mi madre, a todos, y eso hice: continué mi vida, la vida ‘normal’ que anhelaba antes. Cumplí mis sueños: termine mi carrera, me casé, tuve familia, pero aún teniendo eso, él gran vacío en mí continúa ¿Por qué? Porque había tomado el destino equivocado. Mi destino no era aquí, no era estar en estas cuatro paredes. No. Mi destino era estar a un lado de él, allá afuera, en la oscuridad, pero al fin y al cabo, a su lado.
Cometí muchos errores y ahora los estoy pagando. Mis niños, no cometan los mismos errores que yo: no se acobarden y aferren a una ilusión inalcanzable por más posible que sea. Sigan su corazón y arriésguese el todo por el todo, porque si no, puede ser demasiado tarde y recuerden que ‘No hay vuelta atrás en esta vida’
-Es increíble –Musitó anonado Samuel- Todo esto, es increíble.
-Lo sé –Le contesté esbozando una sonrisa- es increíble.
-Entonces, ¿Tom es mi abuelito? –Al escuchar la inocente pregunta de Arely me quedé sin habla. Lo único que hice fue abrazarla y recargar mi frente en su cabecita.
-Es momento de que vayan a dormir –Mis tres niños asistieron. Máyela se despidió como siempre: dándome un beso en la frente y Samuel en la mejilla.
-Buenas noches abuelita, te quiero –Me dijo con su voz chillona mi pequeño angelito.
-Ven Arely –Le llamó su hermana mayor. La tomó de su manita para llevarla a su habitación.
Y vuelvo a estar sola, pero ¿Qué más da? Sola he estado todos estos años.
Miré los brazos de mi vieja mecedora –Vieja, al igual que yo- Y la acaricié con ternura.
-Hemos aguantado mucho amiga –La alardee.
Al ponerme de pie, el crujir de mis cansados huesos se dejó oír. Arrastré mis pesados y regordetes pies hasta el otro lado de la habitación. Al igual que a mí mecedora, acaricié mi pequeño buró y abrí su elegante cajón sacando de él, un sobre blanco. Una carta y el destinatario era él. Mi momento había llegado.

Continuara***
Solo un capitulo más(: <3

25 abr. 2011

Cap.76 Dolor de amor

-¿Tom fue el que murió? –Me preguntó Máyela.

-No –Respondí con una sonrisa.
-Entonces porque… ¿Por qué estás aquí? –Preguntó Samuel entrecortadamente, tal vez, no sabía cómo formular la pregunta. Arely, quien había despertado a la mitad del relato, volteó a verme confundida.
-Abuelita, si Tom vive ¿Por qué no ha venido a visitarnos?
-Les contaré la parte final de esta historia, mi historia y sus dudas… -Miré a mi pequeña-… serán contestadas –Dije depositando un beso en su cabeza.











[Acompañar el siguiente fragmento con el video <3 ]





Había despertado aturdida, el sol iluminaba la elegante habitación. Luz ¡Había luz! Y ante ese descubrimiento, reí. Ya estaba a salvo, ya nadie me haría daño.
Me levanté con cuidado de la cama por temor de que fuera a caer. Pensaba que mis piernas no me reaccionarían ya que anoche las había explotado a mucho esfuerzo, pero no fue así, tampoco me encontraba cansada. Era todo lo contrario.
El rechinido de la puerta llamó mi atención y al ver que Tom la cerraba detrás suyo sentí como mi alma –Que me había dejado hace tiempo- volvía a mí otra vez. Había cumplido su promesa.
-Lo lograste –Le felicité.
-Al fin estas a salvo –Dijo caminando hacia mí.
-Gracias.
¿Y ahora qué? ¿Cómo le decía que al fin había tomado una decisión madura en mi vida? ¿Cómo le decía que al fin estaba dispuesta? Así es, estaba dispuesta a convertirme en uno de ellos.
‘La felicidad está en donde tú quieres que este’ ¿No? Pues yo quería que estuviera al lado de él y siendo uno de ellos, un vampiro.
-Ashley, tengo algo que decirte -Su seriedad me preocupó, pero de una forma, me incitó a hablarle:
-Yo también tengo algo que decirte –Mi voz tembló en la última palabra ¿Quién iba a decirlo? Kathia había logrado que abriera los ojos- ¿Kathi? –Murmuré desesperada al recordar- Tom –Lo llamé asustada- ¿Dónde está Kathia? –Él se encogió de hombros ante mi pregunta.
-De eso quería hablarte –Me respondió abriendo la puerta- Ven conmigo –Ordenó extendiendo su mano. Yo la tomé y así salimos de la habitación.
Nuestros amigos se encontraban reunidos en el pasillo y lo que vi en sus rostros no me gustó para nada. Al verme, ellos rápidamente bajaron su mirada, no tenían el valor de verme a los ojos.
-¿Qué pasa? –Pregunté confundida, ellos solo compartieron miradas, pero ninguna era para mí- ¿Dónde está Kathia?
-Ahí –Me respondió Gustav señalando la puerta y yo, sin pensarlo dos veces, caminé hacia ella pero no la abrí, no pude.
-No puedes entrar –Me avisó Georg deteniéndome del brazo- No todavía.
-¿Por qué? –Pregunté molesta- Quiero verla –Ante esa petición, los presentes voltearon a ver a Tom. Él suspiró y me alejó de ellos.
-Ashley –Susurró mi nombre- Por parte de la naturaleza humana ya no hay nada que hacer por ella.
-No –Murmuré mientras mis pupilas se inundaban de lágrimas- Debe de haber algo más para salvarla –Trataba de encontrar una esperanza.
-Y la hay –Al escuchar su respuesta, me limpié mis lágrimas-Por nuestra parte, la hay.
Sabía muy bien a lo que se refería. Lo que Kathia más anhelaba al fin se lo iban a dar: Una eterna vida a lado de Bill.
Estuvimos fuera de la habitación por horas esperando tan siquiera un movimiento por más mínimo que fuese.
Los chicos estaban sentados: Gustav y Andreas a un lado de la puerta, Tom y Georg del otro lado. Nostras estábamos recargadas en la fría pared esperando noticias que estaban a punto de llegar.
‘Clack’ La puerta había sido abierta. Los chicos se pararon y nosotras nos despegamos de la pared. Mi estómago estaba revuelto, creía o aún creo que estaba más nerviosa que mi amiga.
Bill salió y ligeramente movió su cabeza hacia abajo. Estaba hecho. Se hizo a un lado dejándonos ver a la nueva Kathia y así se nos presentó.
-¡Bienvenida a la familia! –Y él que dio la cálida bienvenida había sido Gustav. Al pronunciar esas palabras, todos gritaron en festejo y aplaudieron. Cada uno la abrazó, había sido recibida con los brazos abiertos. Al fin, mi amiga y yo estábamos frente a frente.
Había algo muy diferente en ella ¿Era su cabello que dejó de ser castaño oscuro para convertirse en rayos de sol? ¿O su bronceado que se había ido para siempre? Ahora su piel se confundía con la nieve, o tal vez eran sus dientes: ya no eran pequeños, bueno, sus colmillos no lo eran.
No, no era nada de eso, eran sus ojos. Sus ojos penetraban la paz que sentía su alma, al fin, había alcanzado su felicidad.
-Kathia… -Levanté mis brazos para poder rodearla con ellos. Ella los tomó y yo la miré confundida.
-Dime Kerstin –Y dicho esto, me abrazó.



















Adentro se festejaba una gran fiesta en honor a mi amiga. Yo, los miraba a todos desde afuera, ellos sí que sabían divertirse.
- Y bien ¿Qué querías decirme? –Me preguntó Tom recargándose en el barandal de la terraza.
-La verdad no sé como decírtelo –Le advertí tímidamente- O como pedirlo, pero es algo que realmente quiero.
-¿Qué pasa? –Preguntó tenso.
-Quiero ser como tú -Él negó- Quiero ser como ellos –Le dije señalando a los que se encontraban en la fiesta. Él volvió a negar- Quiero ser una vampira.
-No –Dijo al fin.
-¿Qué? –Esa respuesta no me la esperaba.
-Lo siento Ashley, no te condenaré a esto –Me contestó tomándome de la cintura, pero yo me corrí.
-Pero… ¡No lo estarás haciendo! –Le dije anonada- Esto es algo que realmente quiero ¿o es que acaso tú no quieres que este contigo? –Pregunté con un nudo en la garganta.
-¡No vuelvas a decir eso! –Me amenazó volviendo a acercarse a mí- ¡Ni siquiera lo pienses!
-¡¿Entonces?! –Pregunté desesperada. Tom me tomó del rostro y me acercó al suyo.
-Yo me prometí no hacerte esto, prometí no arruinar tu vida ¡Y mira! Ayer estuviste a punto de morir –Dijo irónico.
-Pero no fue así –Aclaré tomando su cuello.
-¿No lo entiendes? Tú a mi lado correrás peligro, no quiero arriesgarte –Me aclaró.
-¿Qué harás? –Él se acercó a mi oído y susurró.
-Yo siempre cumplo con mis promesas –Yo al acto cerré mis ojos y me aferré a su cuerpo, ese cuerpo que fue, es y será siempre mío.
-No quiero que te alejes –Le supliqué.
-Escúchame bien –Me ordenó viéndome a los ojos- Que no me veas no signifiqué que no esté ahí. Siempre estaré en las sombras, cuidándote –Su nariz rozaba con la mía. Tomé fuertemente sus manos tratando de no romper en llanto.
-No quiero dejar de verte.
-Estaré en tus sueños –Me contestó besando mi mejilla- Hasta el último día de tu vida.
-¿Te volveré a ver algún día?
-Te visitaré, momentos antes de que te despidas de esta vida. Te ayudaré a que cruces a salvo al otro mundo, para que vayas directo a lado de él.
-Esperaré ansiosa ese día –Le hice saber mientras mis lágrimas recorrían mis mejillas.
-Ashley, ¿Me harías un favor? –Me preguntó inocentemente.
-El qué quieras.
-Cuando estés ahí, dile que no nos juzgue mal, ninguno de nosotros pidió esto, no somos unos demonios, solo buscamos la paz que él prometió hace siglos –Lloraba, Tom lloraba y yo también.
-Te lo prometo –Le juré entre sollozos- Le diré que siempre los tenga presente en sus oraciones, que no les dé la espalda y que les ayudé a encontrar la luz.
-Gracias…
Sus labios aprisionaron a los míos fuertemente, dándonos así, nuestro último beso. Nuestros alientos estaban atrapados en la boca del otro y nuestras lenguas jugueteaban traviesas.
-Te amo –Me susurró mordiendo mi labio inferior- Eres la única a quien amare.
-Nos volveremos a ver –Aseguré rozando sus labios.
-Solo viviré para esperar ese momento –Me contestó aferrándome a él.
-Termina con esto ya –Le supliqué- Termina con este dolor de amor –Él se acercó a mi oído. Sentía su respiración en el, abrió su boca y me susurró:
-No, este dolor de amor nos pertenece solo a los dos y estará siempre en nuestros corazones.


Continuara***
Solo dos capitulos más ;)! Muchas pero muchas gracias por leer <3 (':

21 abr. 2011

Cap. 75 Aliméntate

Corrí a abrazarlo y rompí en llanto. Me sentía devastada, feliz, triste y protegida. Él me abrazó como nunca antes lo había hecho, su abrazo estaba vivo.

-Sácame de aquí ya –Supliqué ahogándome con mis lágrimas- Por favor Tom, sácame de aquí.
-Lo haré –Prometió tomándome de los brazos.
-¡Agh! –Solté al sentir uno de mis brazos arder. Miré y me di cuenta que Yü me había alcanzado a rasguñar. Voltee a ver a Tom asustada y él solo levantó mi rostro.
-Estarás bien –Me aseguró. Yo asentí al escucharlo, le creía- Perdón por llegar tarde, pero me encargaba de Strify –Yo reí tontamente.
-Solo vámonos por favor –Dije impaciente. Tenía miedo, tenía miedo a que Yü nos alcanzara y Tom tuviese que enfrentarlo ¡No quería que muriera!
-Todavía no
-¿Qué? –Pregunté.
-No me puedo ir sin matarlo –Me contestó tomando mis manos.
-No Tom –Negaba mientras que las lágrimas volvían a rodear mis mejillas- No, no te dejaré luchar ¡No! –Le advertí tomando su rostro y acercándolo con desesperación al mío- No quiero perderte.
-No lo harás –Respondió tomándome del cuello- es otra promesa y yo cumplo mis promesas. Solté varios sollozos, no, no quería.
-Ten –Musitó quitándose su suéter negro- Cúbrete –Me pidió extendiéndolo. Yo lo tomé y lo apreté- Creo que así estarás mejor –Dijo inocentemente. Yo traté de calmarme y como me lo pidió Tom, me puse su suéter. No pude evitar reírme, me quedaba enorme.
-Bésame –Le rogué.
Y sin más accedió a mi petición. Lo besé como si no hubiese mañana, como si el mundo terminará de existir ese día, lo besé con amor y pasión.
Algo cayó a lo lejos haciendo que Tom y yo nos separáramos. En ese momento, los dos recuperamos el aliento.
-¿Qué fue eso? –Pregunté aferrándome a él.
-Yü –Me respondió poniéndome detrás de él. Cubrí su mano con las mías aferrándolas fuertemente.
-Tom Kaulitz Trümper –Lo llamó aventando una de las cruces de mármol del campo santo a un lado nuestro. El estruendo hizo que me tensara.
-¡Pero qué guapo estas Yü! –Alardeó, nunca dejó de bromear. Yü rió.
-No puedo creer que hayas mandado todo a la mierda por eso –Me señaló con asco.
-“Eso” es una persona –Me defendió. Al oírlo decir eso lo miré sorprendida ¡lo había dicho! Lo había admitido.
-¿Persona? –Preguntó riendo- ¡Ella no es una persona! Es nuestro alimento. Te enamoraste de nuestra cena… que patético –Dijo decepcionado.
-No, no lo es –Le retó entre dientes- ¡Ella es una persona! Para mí, es la mejor persona de todo el jodido mundo, se ha ganado su lugar por el simple hecho de ser como es: Fuerte, hermosa, resistente. Ella –Me señaló- Es el amor de mi vida.
Sonreí, para él, yo era eso y mucho más. Yo era su vida.
-¡Eres tan imbécil! –Su voz había cambiado- Eso te costó el trono.
-No me importa, me importa estar con ella.
-Te costó tus poderes –Trataba de hacerlo enojar.
-Nunca los perdí –Aseguró.
-¡Te costará tu vida! –Y al decir eso, Tom encarnó una ceja.
-Eso lo veremos.
-¡No! –Grité asustada al sentir que Tom no apretaba mi mano.
-Disfrutaré matarte.
-Por favor no –Había logrado zafar su dedo índice.
-Luego, me alimentaré como se debe –Aseguró viéndome.
-Tom –Murmuré su nombre asustada al sentir solo su dedo meñique entre mis manos.
-Después, mataré a tú débil y estúpido hermano y terminare de cenar ¡De una vez por todas! –Gritó satisfecho solo de imaginárselo.
-¡Sobre mi cadáver!
-¡Tom! –Se había zafado.
Con todas sus fuerzas aventó a Yü hacia el campo santo. Yo también corrí hacia allí. Nada. Todo estaba en silencio.
¡Pum! Algo había explotado. Corrí hacia donde había sido la explosión y vi a Yü salir de entre los escombros de una de las tumbas. Tom lo esperaba:

Golpes, mordidas, estrellamientos, sangre. Ese campo santo se había convertido en un campo de batalla.
Notaba las ansias que tenía Tom: quería destrozarlo, quería su sangre y fue por ella. Destrozó por completo las alas de Yü y éste cayó al piso. Tom, fue directo a su cuello, lo había logrado despedazar, pero no fue suficiente, Yü seguía de pie. Tomó su brazo quebrándoselo completamente. Cerré mis ojos al escuchar el alarido de Tom, pero aún así, él, no se detuvo. Yo ya no quise abrir mis ojos.
Solo escuchaba gritos, alaridos y mis sollozos. Al abrirlos por fin, vi a Tom caminando tambaleándose hacia mí.
Corrí hacia él y pude observar a Yü destrozado a unos centímetros. Lo había matado. Yo extendí mis brazos y Tom se dejó caer en ellos. Lo recosté con cuidado en una de las tumbas y pude apreciar que sus heridas eran de gravedad: su brazo le colgaba, sangraba del cuello y espalda y Yü por poco le destroza el pecho.
-Lo… lo ma…mate –Me dijo satisfecho. Yo sonreí, no quería llorar enfrente de él.
-Sí, lo hiciste –Estaba orgullosa. Toqué su frente y acaricié su mejilla- Eres fuerte.
-Ya te cumplí una promesa, falta…
Me levanté interrumpiendo a Tom. Corrí hacia el cuerpo sin vida de Yü. Sí, él no iba a morir tan fácil, se estaba reformando.
-¡Hay que irnos! –Avisé tratando de levantar a mi novio.
-No… debo matarlo –Dijo alejando mi brazo- Debes…. Debes irte tú.
-¡Estas débil por dios! –Le grité histérica.
-Mi deber es… mantenerte a sa… a salvo.
-¡Tú deber es amarme! –Le restregué- Por favor, vámonos.
-No, lo siento –Murmuró cerrando los ojos.
-¡Mierda Tom! –Volví a gritar, pero ahora, entre sollozos.
¿Qué podía hacer yo? ¿Huir? No, no iba a dejarlo y no iba a permitir que alguien más muriera por mi culpa. Puse mis manos a los lados de su cabeza y me acerqué a su oído:
-Debes alimentarte.
Sus colmillos habían perforado mi piel con mucha facilidad. Mis venas ardían y mi fuerza disminuía. Un beso fue depositado en mi cuello como señal de agradecimiento, había terminado.
Mi vista se había vuelto borrosa pero aún así pude apreciar como Tom se desprendía de su piel como si hubiese sido un disfraz para convertirse en un demonio como Yü, pero con la gran diferencia de que Tom… era un dios. Y al verlo desprender vuelo, cerré mis ojos.
Logré escuchar un horrible alarido, alguien al fin había muerto y yo perdí el conocimiento.



Continuara***
Solo tres capitulos más y el final de la primera temporada llega a su fin (': Me siento muy orgullosa de haber hecho esta novela, espero que la hayan disfrutado <3

19 abr. 2011

Cap.74 Muerte injusta

Estaba parada en medio de la nada en el lugar más oscuro del mundo. No saben la desesperación que sentía en esos momentos.

Caminé, caminé y caminé. Las caídas eran peores y las heridas ¡Para que les cuento! Sentía mis piernas arder, estaban llenas de lodo, varios animalitos me habían picado ya y estaba golpeada de cada parte de mi cuerpo. Mi garganta estaba seca, la saliva ya no se producía en mi boca y mis labios se partían ante cualquier movimiento que hacía.
Seguía caminando y cada vez más rápido, quería salir de esa agonía, quería ver luz por más tenue que fuese ¡No me importaba! Quería estar iluminada.
Una fuerte brisa movió la punta de los enormes pinos, pero al ver al cielo, me di cuenta que no se trataba de una fuerte corriente de aire: Era el diablo que buscaba a sus presas sin descanso y obviamente a donde él si dirigía yo no iría. Así que, cautelosamente, trate de regresarme por donde venía. Sabía que así menos lograría llegar al final de ese infierno, pero si me mantenía lejos de Yü, podía tener el infierno lejos de mí.
Pero eso comenzaba a hacerse imposible, ese maldito demonio comenzaba a merodear por los cielos, tenían razón: no iba a descansar hasta despedazarnos.
Me escabullí debajo de un enorme árbol al escuchar sus enormes alas sobre mi cabeza. Pensé que ya había sentido mi mayor estado de ansiedad, miedo y desesperación antes, pero estaba equivocada, lo que sentía en esos momentos no se comparaba con aquellas situaciones.
Abracé mis piernas y en la tranquilidad de la noche esperaba que Yü se alejara pronto. El sonido de sus alas me sacaba de quicio así que opté por poner mis manos asquerosamente sucias en mis oídos. No cerré mis ojos ¿Para qué? Saldría el mismo resultado: Vería más oscuridad.
Alguien se había sentado a un lado mío. No me asuste, ni exalte, sabía de quien se trataba: Kiro. Voltee a verlo y vi como copiaba lo que había hecho hace unos momentos.
Los dos teníamos los oídos tapados y esperábamos tranquilos en las sombras.













-Creo que al fin se fue –Tomó mis manos para así quitarlas de mis oídos.
-¿Porqué me ayudas? –Pregunté desorbitada- Quiero decir, me odias y deseabas matarme.
-Tenía mis razones –Me respondió hincándose recargando su brazo sobre su pierna- Pero eso no importa ya, debes de confiar en mí.
-¿Y por qué he de hacerlo? No puedo confiar en la persona que me hizo daño
-¿Enserio te lastime? –Me preguntó irónico y sonrío.
-No –Respondimos los dos.
No, él nunca me lastimó. Pudo matarme, había tenido la oportunidad muchas veces, pero no lo hizo.
Kiro se puso de pie y extendió su mano para ayudar a levantarme.
-Te sacaré de aquí y te llevaré con Tom.
-¿Tom? Tom está muerto –Al escucharme, Kiro rió.
-Increíble que lo creas –Dijo atónito- Ese imbécil no morirá porque tiene algo para vivir…. Tú.
Sentí como una llama crecía en mi interior, era de esperanza. Así es, mi esperanza volvía a renacer al saber que Tom ¡Estaba vivo!
Volvimos a retomar nuestra marcha, esta vez, tomé la mano de Kiro solo por precaución por si me volvía a perder.
-Ya estamos cerca –Me avisó Kiro, estaba satisfecho.
-Gracias por ayudarme –Realmente se lo agradecía de corazón.
Él no me contestó, solo, soltó mi agarre y dio dos pasos. Yo lo vi confundida, no hacía movimiento alguno. Parecía una estatua.
-Kiro ¿Estás bien? –Pregunté curiosa ladeando mi cabeza- ¡Ah! –Me quejé. Cuando reaccione Kiro me tenía contra un árbol- ¿Qué haces? –Pregunté aturdida.
-Shh, él, él está aquí –Me respondió- escóndete.
-S-sí –Solté torpemente
Kiro caminó y se volvió a poner en donde estaba hace segundos. Yo trataba de encontrar un escondite, pero no lo hallaba, solo vía árboles, árboles y más árboles ¿Detrás de un árbol? Por dios, ¡No!
Mis pies vibraron, pero me di cuenta que no, el suelo fue el que había vibrado. Yü había tocado tierra.
-¿Dónde están? –Su voz, fue tan grave, distorcionada y profunda que logró hacer que mi cuerpo reaccionara por sí solo y solo se escondió. Si, detrás de un árbol.
-Al parecer lograron escapar –Escuché que le respondía. Aún no entendía porque me ayudaba.
Con cuidado, asomé la mitad de mi rostro: Yü estaba de espaldas. Quedé sorprendida ante sus alas: eran inmensas, negras y viejas, pero aún así, se veían resistentes. Eché un vistazo más y logré ver el torso de Kiro.
-¡Mientes! –Gruñó y ante el coraje, agitó sus alas y logró exaltarme- ¿Dónde están? –Volvió a preguntar.
Yo pasé saliva con dificultad. Escuchar la voz de Yü era prácticamente imposible para mí, era la cosa más horrible que podía existir, esa voz, podía causarte un infarto si estabas desprevenido.
-Ya se lo dije –Respondió tranquilo- Al parecer lograron escapar, pero, si quiere, de inmediato voy a la mansión de…
Yü ¿Aulló? Solo recuerdo que hizo un sonido horrible que causó que por poco me sangraran los oídos y para protegerlos, tuve que taparlos con mis manos haciendo una presión muy fuerte.
Esa bestia había alzado a Kiro con facilidad, lo lastimaba, quería torturarlo.
-¡A mí no me mientas! –Amenazó- ¿¡Donde dejaste a Ashley!? –Su pregunta me sorprendió. Lo sabía ¡Lo sabía todo!
-¡No-lo-sé! –Le gritó casi escupiéndole las palabras.
Estaba perpleja, él estuvo dispuesto a mentirle a su señor, para protegerme. Yü tomó a Kiro del cuello y con su otra garra, tomó toda su cabeza. Iba a arrancársela como si fuera un muñeco. Las mejillas de Yü se desprendían de su rostro y su mandíbula se había alargado.
-¡Traidor! –Esa, esa era su verdadera forma, la verdadera forma de ellos.
Había quitado su enorme mano del rostro de Kiro, para así, poder comérselo. Él, no opuso resistencia alguna, nunca mostró cobardía.
-Kiro –Susurré asustada con lágrimas en mis ojos. No podía ver, pero tampoco podía permitirlo- ¡No! –Grité sintiendo que mis pulmones reventaban. Me había armado de valor y salí de mi escondite.
Yü y Kiro me vieron sorprendidos. Los ojos de Yü brillaban por la sed que sentía y que yo le había causado. Soltó a Kiro y éste cayó al piso como si fuera una hoja de árbol.
Yo brincaba ante cada paso que él daba, era enorme. Solo lo veía asombrada, jamás pensé que un ser así existiese. Lo miré a los ojos, sus ojos color sangre me habían hipnotizado completamente.
Se había detenido ¿Por qué? Porque ya estaba cara a cara conmigo. No hice movimiento alguno, parecía que mis sentimientos habían huido antes que yo, no hacía nada.
Lentamente, desprendió sus mejillas del rostro dejando caer una gran cantidad de baba al piso, su aspecto era realmente aterrador. Solo de pensar que esa boca me destrozaría, mi cuerpo se tensó completamente.
-¡No! –Logré escuchar a lo lejos, pero no puse atención, yo solo veía a Yü- ¡Ashley! ¡Corre! ¡Corre Ashley! –Al parecer el que gritaba era Kiro…. ¡Kiro! Gracias a él había logrado despertar de aquel trance. Vi como luchaba contra eso, trataba de ganar tiempo para mí- ¿Qué esperas? –Me preguntó atónito- ¡Vete de aquí! –Me ordenó despedazando un ala de Yü. Su gritó ensordecedor causó que mis sentidos volvieran a mí.
Corrí, en ese momento parecía que tenía el súper poder de correr más rápido que nadie en el mundo. Tropezaba, caía, tropezaba, caía, pero nunca me detuve. Hubo un momento en el que ya no aguante y más y tuve que detenerme para poder respirar. Comenzaba a jadear, parecía un perro sediento. No me sentía lista para continuar, pero aún así, debía hacerlo.
Un paso, solo di un paso para volver a detener mi marcha, Yü me había alcanzado. Levantó su enorme brazo y vi como sus filosas garras brillaban ante la luz de la luna. No las perdí de vista. Abrió sus garras e hicieron un ruido, como si fuesen cuchillos filosos, y sin más, las dirigió hacia mí con velocidad.
Mi cabello cubrió mi rostro al dejarse venir una pequeña brisa y cuando éste fue bajando… vi a Kiro frente mío con el brazo de Yü atravesado en su garganta.
-¿K-Kiro? –Estaba completamente anonada. Había muerto, ¡Había muerto por mí!
Alcé mi mano para tocar su rostro, pero en cuestión de segundos, su cuerpo ya no estaba, se había convertido en cenizas- ¡Kiro! –Di un grito desgarrador. Todavía no puedo entenderlo ¿Por qué? ¿Por qué hizo eso? ¡¿Por qué se sacrificó por mí?! Murió de una forma tan horrible por mi culpa ¡no fue justo!
La mano de Yü se alzaba de nuevo, ahora, estaba molesto.
-¡Muere! –Gritó furioso.
Algo empujó mi cuerpo lejos y automáticamente me aferré a sus ropas. Cuando lo solté, estábamos de nuevo en medio del bosque y a unos centímetros estaba un campo santo. Me giré a ver hacia los árboles y ahí se encontraba él, con sus ojos rojos como la sangre.
-¡Tom!

Continuara***
Subí dos capitulos porque realmente no creo estar por aquí pronto :\Como dije antes, 3GB no son suficientes ._. si es que me dura más, mañana les subo otro más y si no pues... espero conseguir una casa con internet xd! Espero & disfruten los capitulos, gracias por leer ¡Besos! <3



Cap. 73 Oscuridad

-No voltees hacia atrás –Me recomendó Kathia al ver que lo hacía repetitivamente.

Después de ahí, no voltee más, solo me dediqué a ver el camino… Ja, estoy mintiendo, no veía nada, corría a ciegas. La oscuridad reinaba en ese lugar. Tropezábamos, a veces caíamos o topábamos con los árboles. Fue algo muy complicado.
Corríamos, corríamos y corríamos hasta que ¡Ya no había más por donde correr!
Nuevamente, volaba. Pero esa sensación no duró mucho tiempo, ya que ahora, caía. Nos habíamos topado con un pequeño barranco.
Trataba de levantarme y al hacer esfuerzo me había traído un puñado de hojas que inmediatamente solté. Había logrado sentarme sobre mis rodillas.
-¿Kathia? –La llamé tratando de visualizarla. Vi como un bulto se movía a unos cuantos centímetros de mí. Lentamente me levanté y con cuidado caminé hacia ella para nuevamente dejarme caer a su lado- ¿Estás bien? –Le pregunté tratando de levantarla. La tenía abrazada.
-Mi herida –Susurró asustada. Yo bajé mi vista hacia donde se encontraba- Ashley… mi herida –Chilló.
-Tranquila, vas a estar bien –Le respondí tratando de sonar convincente. La verdad, estaba aterrorizada.
Con mis dos manos, hice presión para tratar de parar la hemorragia. Dios, todavía recuerdo la sensación de su herida: era como la carne cruda, empapada de sangre.
-Ashley… -Repetía mi nombre una y otra vez aterrorizada.
-Aquí estoy amiga ¡Aquí estoy! –Le hacía saber desesperada ¿Qué más podía hacer?
-No… no tenía pensado mo…morir de esta f…forma –Me confesó esbozando una sonrisa.
-Estúpida –Murmuré riendo- No morirás. Vivirás para morir con Bill ¿Okey? –Al decir eso, me quedé callada- ¡Qué incoherente sonó eso! –Dije extrañada- Pero así serán las cosas -Terminé de decir recargando mi cabeza en su hombro.
-Sí… así se…rá –Me respondió débilmente.
-Saldremos de esta –Le aseguré.
Pisadas. Alguien caminaba hacia nosotras. Se detuvo detrás de mí, la punta de sus zapatos tocaban mis pies desnudos.
-Morirá en mis manos… para nacer entre mis brazos. –Levanté mi rostro asombrada al escucharlo.
-¡Bill! –Solté aliviada- ¡no estás muerto!
-No se van a deshacer de mí tan fácil –Bufó y al ver que se acercaba a Kathia, me hice a un lado. Al verlo, la respuesta fue clara: Si Bill seguía vivo, eso quería decir que Tom también lo estaba.
-¿Y Tom? –Pregunté entusiasmada, Bill no respondió, solo cargó a Kathia entre sus brazos.
-Tenemos que irnos –Musitó comenzando a caminar.
-¿Dónde está Tom? –Volví a preguntar encogiéndome de hombros.
-El camino es largo y estoy cansado –Me avisó- te agradecería que fuera en silencio.
Eso me mató ya que de una u otra forma, había respondido a mi pregunta. Tom ya no estaba.
Obedecí a Bill, todo el camino fue en silencio. Las lágrimas que se me escapaban me las limpiaba rápidamente… no quería llorar, ya no quería llorar más.
-Estate cerca, a donde vamos, estará demasiado oscuro –Me advirtió y yo torpemente asentí pegándome a él.
-¿Sobrevivirá? –Pregunté casi en susurro. Bill bajó su mirada para observar a su amor y después, volteó a verme.
-Ella es fuerte, siempre admiré su resistencia –Me confesó con una suavidad en su voz. Bill nunca me respondía mis preguntas.
Tenía razón, estábamos en el lugar más oscuro del bosque y para mí suerte, mi gran temor era la oscuridad.
-No te alejes –Me recordó, yo le obedecí.
El camino se me hacía eterno, deseaba con todas mis fuerzas que ese martirio terminara, pero todavía ni estábamos ni a la mitad del recorrido.
-¡Auch! –Me quejé ya que una rama se había encajado en mi pie.
-¿Todo bien?
-Sí –Le respondí sobando mi pie contra mi pierna- Estúpida rama –Maldije molesta y seguí mi camino.
Otros diez minutos en silencio. Me sentía desesperada y asfixiada, odiaba la oscuridad.
-Y… ¿Lograste asesinar a Shin? –Pregunté haciendo una mueca. Esperaba a que Bill me respondiera o bueno, me hablara ya que nunca lo hacía. Pero no, no había escuchado nada- ¿Bill? –Pregunté deteniendo mi marcha- ¡¿Bill?! –Eso no estaba bien- ¡Bill! –Y en el cuarto llamado me di cuenta, estaba sola.

....

17 abr. 2011

Cap. 72 Rapidez

Estábamos en lo más profundo del bosque, callados, ocultos como ratas.

-¿Qué era eso? –Pregunté con la piel de gallina.
-Yü… -Me respondió Andreas quien estaba recargado en un árbol-… en su verdadera forma.
-Cuando estaban en la mansión ¿Él tomó algo de su sangre? –Kathia negó con la cabeza- ¿Ashley? –Y fue ahí cuando recordé.
-Sí –Respondí sorprendida- Me encajó sus uñas y… me sacó poca sangre.
-Un momento –Habló Kathia- Se supone que Yü estaba débil ¿Cierto? –Todos asintieron- Y con la poca sangre que tomó de Ashley ¿Pudo convertirse en ese monstruo? –Preguntó anonada.
-Ahora imagínense si logra tomar sangre de las dos –Nos dijo Andrea acercándose a Kathia.
-No se cansará de buscarlas –Advirtió Gustav.
-Desea dejarlas completamente secas –Dijo Georg poniendo un mechón de su cabello detrás de su oreja. Mi cuerpo se tensó al escucharlo.
-¿Desde cuándo traes esa herida? –Preguntó Andrea y yo voltee a ver a Kathia.
-Me la hice en la explosión –Respondió bajando su mirada.
-Por eso no hacías movimiento alguno –Le dije negando con la cabeza.
-Lo siento –Contestó apenada. Andrea le arrancó la tela del vestido dejándosela hasta las rodillas
-Permíteme Ashley–Me pidió permiso Beatriz y yo asentí. También despedazó mi vestido- Mejor ¿Verdad?
-Sí –Respondí esbozando una sonrisa.
-Esto hará que pares de sangrar –Oí que Andrea le decía a Kathia- lo bueno, es que la herida no fue tan profunda.
-¡Shh! –Nos calló Georg- Alguien viene –Aseguró.
-Ustedes sí que dejan rastros –Dijo una voz femenina, era Verónica- Son unos completos imbéciles –Habló saliendo de la oscuridad de los árboles con otros dos hombres.
-Corran –Nos murmuró Gustav. Andrea cargó a Kathia y Beatriz a mí.
-Esta vez, no tendré compasión –Amenazó Andreas- Te mataré lentamente porque quiero verte sufrir.
-Siempre fuiste débil –Se burló- Por eso, jamás me enamoré de ti.
-¡Me la pagaras!





















Georg se había quedado con nosotras para protegernos, mientras que Gustav y Andreas se quedaron para luchar con Verónica y compañía.
Un estruendo se escuchó a lo lejos haciendo que los pájaros salieran de los frondosos árboles.
-Gustav… -Murmuró preocupada Beatriz y se detuvo.
-Él está bien –Le respondió Georg exaltado- No te detengas mujer ¡Tenemos que salir lo más pronto de aquí! -Ella sabía muy bien que nada estaba bien.
-Perdóname Ashley –Se disculpó encogiéndose de hombros.
-Ve –Le respondí con confianza.
-Gracias –Dijo bajándome con cuidado. Solo vi como desaparecía en esa enorme oscuridad.
Iba a rescatar al hombre que amaba. Otra vez esa frase: Se sacrificaría por amor, tal vez, daría su vida para salvarlo ¿Y yo? Yo no pude sacrificar mi inútil vida por estar con Tom ¿Por qué? Porque era una cobarde, pero ya no más. Si lo amaba, tenía que estar con él costara lo que costara. Lamentablemente me di cuenta tarde, él, había muerto.
-Ven Ashley –Me volvió a cargar Georg y emprendimos nuestra huida.
-¡Detente! –Ordenó Andrea atónita después de avanzar ya varios kilómetros.
-¿Qué pasa? –Preguntó Georg confundido.
-Nos tienen rodeados –Respondió retrocediendo y bajando a Kathia. Georg hizo lo mismo conmigo.
Las dos estábamos exhaustas. Cuando ellos corrían teníamos una horrible presión en el pecho ante la velocidad.
-¿Cuántos son? –Preguntó nuevamente Georg preparándose para luchar.
-Cinco –Respondió frunciendo el ceño- Pero no son agiles…
-Acabaremos con ellos rápido –Aseguró tronándose los dedos –Su novia, abrió los ojos sorprendida.
-¡Romeo viene con ellos! –Advirtió poniéndose enfrente de nosotras.
-¡Wow! Tu don siempre me sorprendió –Alardeó el pelinegro saliendo detrás de unos árboles- Es increíble cómo nos detectas Andrea.
-Envídiame –Ordenó alzando una ceja.
-¿De qué? –Preguntó confundido- ¿De tener una muerte cruel y patética?
-Ya lo veremos…
-Vámonos –Me susurró Kathia. Ese era el momento adecuado para escapar.
Arrastrándonos, fue así como logramos alejarnos y cuando estábamos a miedo metro de distancia, comenzamos a correr. ¿Desventaja? Nosotras no éramos rápidas.

Continuara***
Saludos <3

16 abr. 2011

Cap. 71 El diablo

Él, no hizo movimiento alguno, solo estaba recargado en la puerta.

-Hazte a un lado –Ordenó Kathia entre dientes. Kiro la ignoró, solo jugaba con el listón de lo que antes era un moño.
Las dos volteamos hacia las puertas corredizas, o lo que podíamos observar desde las escaleras. Ya no iba a resistir más.
-¡Kiro! ¡Apártate! –Le grité desesperada- ¡Quita…! –Me callé al ver que lo tenía muy cerca de mi rostro. Nuestras narices rozaban y yo, yo no había hecho movimiento alguno.
Vi como sus ojos giraban con dirección a las puertas… ¡Pum! Las habían destrozado al fin. Kiro, había hecho un movimiento rápido logrando así, empujarnos a Kathia y a mí fuera de la mansión. Apenas nuestros pies cruzaron la puerta, ésta se cerró detrás de nosotras. Kiro nos había ayudado.
Vi como Andreas y Georg atravesaron unos fierros entre las agarraderas de la puerta, estaban exaltados.
-¡Aléjense! -Nos ordenó Andreas, Kathia y yo asentimos y bajamos las escaleras rápidamente.
-Si seguimos corriendo, tendré que deshacerme de esta tortura –Advertí aventando los tacones hacia la mansión-
-Yo te apoyo –Me siguió Kathia e hizo lo mismo. Uno de los malditos zapatos que tiró había causado que algo que estaba fuera de la mansión, cayera- ¿Qué es? –Me preguntó confundida.
-No lo sé –Respondí extrañada y ¡Oh curiosidad! Eso hizo que nos acercáramos. Recogí el bote o más bien galón y pude darme cuenta con el horrible olor que se trataba de gasolina.
-¿Qué… qué harán? –Preguntó mi amiga ingenua.
-Explotarán la mansión –Respondí anonada y voltee hacia Andreas quien estaba a punto de encender el cerillo.
-¡Bill y Tom siguen adentro! –Gritó Kathia.
-¡No! –Grité a todo lo que mi pulmón me permitió. Demasiado tarde, Andreas había lanzado ese pequeño palillo.
-¡Quítense! –Nos avisó una voz femenina y en un parpadeo ya estábamos a diez centímetros de la mansión
Tres… dos… uno y ese hermoso lugar, se había convertido en escombros.
Kathia y yo nos agachamos para “protegernos” de la explosión y cuando sentimos que todo había terminado, corrí donde Andreas.
-¡Imbécil! ¡Tom y Bill seguían adentro! –Le gritaba entre sollozos- ¡Los mataste! –Grité mientras le pegaba en el pecho.
-¿Cómo pudiste Andreas? –Preguntó dolida Kathia y se tapó su boca para evitar soltar sollozos.
-Fueron sus ordenes –Me respondió tomando mis manos
-Dijeron que apenas ustedes pusieran un pie afuera, destruiríamos la mansión –Informó Gustav- No podemos desobedecer.
-Lo siento –Confesó Andreas encogiéndose de hombros.
-¿Y ahora qué? –Preguntó Kathia mientras ponía sus manos a un costado de su estómago.
-Escapar –Respondió Andrea. Al verla, corrí a abrazarla.
-¿Y no hay nada para mí? –Me preguntó Beatriz. Solo las abracé a las dos y en minutos, Kathia se unió al abrazo.
-Como nos hicieron falta –Les dijo mi amiga.
-Nosotras también las extrañamos mucho –Dijeron Andrea & Beatriz.
-¿Están bien? –Nos preguntó Georg a nuestras espaldas.
-Sí –Respondimos al unísono.
-Es hora de irnos a casa –Nos dijo tratando de darnos ánimos.
-Todo… terminó ya –Nos aseguró Andrea.
-¿Escuchaste eso? –Le preguntó Gustav a Andreas quienes se encontraban cerca de los escombros.
-Creo –Respondió volteando hacia lo que quedaba de la mansión.
-¿Qué sucede? –Pregunté confundida.
-No lo sé –Me respondió Georg- Quédense aquí –Nos ordenó y corrió hacia donde estaban sus compañeros. Andrea y Beatriz automáticamente se pusieron delante de nosotras.
-Estén alertas –Nos advirtió la novia de Gustav.
-¿Qué tanto se secretean? –Preguntó Kathia para ella misma.
-¡Retrocedan! –Nos ordenó Gustav alterado y nosotras, como niñas inocentes, le hicimos caso. Ellos también lo hicieron.
-¿Qué pasa? –Pregunté de nuevo, pero ahora, estaba asustada.
-¡Mierda! –Gritó Andreas
Todos estábamos atentos a los escombros. Vi como una piedrita caía, llevándose de encuentro a más piedras. Luego cayó otra y otra y otra, los escombros comenzaban a moverse. Todavía no terminaba, no, eso apenas era el comienzo.
-¡Corran! –Nos gritó a todo pulmón Georg y torpemente reaccionamos.
Corrimos hacia el bosque, pero yo no entre, quise ver que surgía entre las cenizas. Un grito desgarrador se dejó escuchar y vi como algo atravesaba los escombros con facilidad. Para mí, era el diablo: Alas, cuernos, rostro alargado, garras…. Y venía por nosotras. Lo observé mejor al postrarse sobre la ya iluminada luna, tenía hambre.
Algo me había jalado dentro del bosque, fue Georg, quien me montó a su espalda para ganar velocidad.
-Aguanta la respiración –Suplicó.


Continuara***
Esta fic, pronto llegará a su fin <3

15 abr. 2011

Cap.70 Comienza la guerra

Ese, había sido el momento donde aprendí a valorar mi vida, mi existencia.

-No es nada personal –Me susurró Simone- siempre me caíste bien, eres un amor y buena estudiante, te extrañaré -Yo sollozaba, ya no escuchaba gritos de Kathia. Sí, me había imaginado lo peor.
Escuché un débil quejido, era como el sonido de un gato tratando de escupir una bola de pelos.
-No es nada personal –Volví a escuchar, pero no fue de parte de Simone… sino de Tom- Gracias por darme la vida y gracias por permitirme acabar con la tuya, te veré en el infierno madre.
Las manos de Simone ya no me apretaban más. Pude observar mi vestido lleno de sangre y para mi sorpresa, ninguna gota era mía. Me giré y vi como Bill atravesaba el corazón de su padre con su propia mano.
Algo pesado cayó a mi lado. Miré aturdidamente al suelo, era el cuerpo sin vida de Simone que se volvía seco y podrido desde donde comenzaba la enorme herida en su cuello, Tom se lo había despedazado.
-Perdón –Le dije apenada- No debí dudar –Le confesé encogiéndome de hombros. Tom caminó hacia mí, su boca estaba completamente ensangrentada y su expresión volvía a hacer la de un demonio- ¿Qué haces? –Le pregunté asustada al ver que me miraba furioso. Me tomó de los hombros y bruscamente me aventó lejos de ahí.
Se podría decir que salí volando estrellándome contra una estructura que sostenía el techo. Trate de levantarme, pero el impacto había sido tan fuerte que no pude moverme. Voltee hacia los tronos aturdida y vi que Tom peleaba a muerte con Romeo y Bill con Shin… la guerra había comenzado.
Todos vs Todos, así era la situación o tal vez ¿Buenos vs malos? Quizás era así como mejor lo debí de haber descrito ya que muchos vampiros se revelaban apoyando a los Kaulitz.
Cuerpos volaban, muchos despedazados, sangre derramada en el piso. El infierno estaba desatado.
-¡Ah! –Grité al sentir que alguien me tocaba. Asustada, me giré a ver quién era… se trataba de la mucama que hace horas se había esforzado en arreglarme y en esos momentos su trabajo se había ido a la mierda.
-Venga señorita, tenemos que salir de aquí –Me dijo ayudándome a levantarme.
-Tú, siempre estuviste a lado de Tom y Bill –Le respondí anonada, en ese momento me di cuenta que ellos no estaban solos.
-Ahora no es el momento de explicaciones –Me dijo exaltada y me incitó a correr.
-¡Espera! –Supliqué- Yo no me voy sin mi amiga.
-Por favor, no me haga esto más difícil –Me rogó dándome empujoncitos para que me moviera. Tomó mi mano y comenzó a correr llevándome con ella.
Esquivarlos era difícil, y más si llevabas un vestido enorme y tacones de prostituta. En cuanto unos se ponían enfrente para prohibirnos el paso otros los tacleaban y los despedazaban sin compasión alguna.
-¡Corran! –Nos gritaban en plena lucha por salvarnos.
-No se detenga señorita –Me suplicaba- ¡No se detenga!
-¡Ah! –Solté un alarido al sentir unas uñas tratando de penetrar la piel de mi brazo. Eso logró que me detuviera y solté el agarre con la mucama.
-¡No! –Dio in gritó desgarrador. Yo voltee hacia atrás y vi quien me había detenido, yo también grité al ver sus ojos.
-Yo te mataré –Al escuchar su voz hizo que mi cuerpo se entumiera ante el miedo y presión que Yü me causaba- Las matare a las dos –Dijo moviendo su otro brazo dejando ver a Kathia.
-No –Murmuré sorprendida- ¡No! ¡No! –Grité tratando de soltarme de su agarre.
-¡Ayuda! –Gritaba Kathia, trataba de llamar la atención de nuestros aliados- ¡Ayúdenos!
-Disfrutare hacerlo –Confesó Yü encajándome sus filosas uñas en mi carne.
-¡Suéltame! –Imploré entre gritos, había logrado lastimarme hasta sacarme sangre
Él no hizo movimiento alguno después de eso. Había olido ese líquido rojo. Miré de reojo, no miento, quince de nosotros se abalanzaron contra Yü. Apenas éste nos soltó, tomé a mi amiga y corrimos hacia donde estaban las mucamas.
-Corran, ellos no lo detendrán por mucho –Aseguró una de ellas. Kathia y yo volteamos hacia donde estaba la pila de ellos, todos luchaban para hacerle daño.
Habíamos logrado salir de la “sala de fiestas”. Nos dedicamos a cerrar las puertas corredizas y atravesamos todo lo que pudimos aunque, claro, eso no serviría de mucho.
-Váyanse –Nos ordenó una de las mucamas.
-¿Y ustedes? –Preguntó Kathia desconcertada- ¡Tienen que venir con nosotras!
-No serviremos de mucho y solo les estorbaríamos –Dijo ‘mi’ mucama.
-¡No es cierto! –Rezongué- ustedes no pueden quedarse aquí –Todas volteamos hacia las puertas al escuchar horribles golpes.
-Váyanse –Nos volvieron a repetir- Aparte, Tom y Bill nos necesitaran.
-¿Para qué? –Preguntó desconcertada Kathia. Ellas solo voltearon a verse.
-Váyanse –Repitieron por último. Yo si me había imaginado para que las necesitaban.
Era increíble, se iban a sacrificar por nosotras sin ni siquiera conocernos.
Kathia y yo levantamos nuestros enormes vestidos y corrimos hacia la gran puerta principal, pero nos detuvimos de golpe ya que alguien obstruía la salida.
-Kiro –Dije sorprendida ¿Qué se supone que debíamos de hacer? Estábamos desprotegidas.

Continuara***
Me voy a dormir, buenas noches a todos <3

14 abr. 2011

Cap. 69 Eclipse lunar

Gordon y Simone se pusieron de pie y nos ofrecieron una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Bienvenidas a esta su casa! –Nos saludó Gordon emocionado.
Kathia volteó a verme. Sabía exactamente que sentía el mismo temor que yo ante Yü.
-Acérquense… -Nos ordenó Simone con una voz angelical-… para poder abrazarlas –Y esbozó una hermosa sonrisa al terminar de hablar.
Pasé saliva, mis pies se habían convertido en unos pesados blocks en esos momentos, así que tuve que juntar todas mis fuerzas para poder moverlos. Kathia y yo avanzamos hacia Simone como pudimos, ella extendió sus brazos para darnos frío abrazo que para ella era uno cálido.
-Eso es, no tengan miedo –Nos susurró tranquila- cada vez que las veo se ponen más hermosas… -Y ya no la escuché más. Me concentré con Yü y es que no comprendía como alguien que se veía tranquilo fuese un asesino a sangre fría.
Él se encontraba observando a los invitados bailar, era como un niño disfrutando de un show infantil.
Me congelé de inmediato al ver que los ojos de Yü giraban hacia mí. Solo logré exaltarme ¿Gritar? No pude, mi garganta se había cerrado impidiéndome hacerlo. Ya no logré verlo más, Gordon se había puesto enfrente de mí.
-Si, son hermosas –Creó que había apoyado el comentario de su esposa. Gracias a él, volví a la realidad.
-¿Y cómo se la han estado pasando? –Nos preguntó la Sra. Kaulitz soltándonos- ¿Disfrutan la fiesta?
-S-si –Tartamudeó Kathia- ¿Cierto Ashley?
-Claro –Me apresuré a contestar- Todo está perfecto.
-Me da gusto –Confesó Gordon y volteó a ver a la enorme ventana que reflejaba la gran y hermosa luna. Kathia y yo también la observamos. Un eclipse estaba a punto de iniciar- Kathia, ven conmigo –Ordenó de una forma amable. Mi amiga volteó a ver asustada a Simone. Algo no estaba bien.
-Ve –Le susurró la mujer feliz. Después volteó a verme a mí y con mi mirada le mostré desesperación, la verdad, no podía mostrarle seguridad en esos momentos.
Temerosa, caminó hasta donde Gordon y tomó su mano al mismo tiempo que Simone me jalaba a un lado de ella y apretaba mi mano.
La música había parado y en ese instante mi cuerpo se tensó y mis ojos se desorbitaron. Ya era el momento.
-¡Al fin compañeros míos! Al fin, esta noche sentiremos lo que es el verdadero poder recorrer nuestras venas –Gordon, había comenzado el discurso-Esta noche, nos convertiremos en los seres más poderosos ¡Seremos indestructibles!
Toda la sala lo observaba con admiración, Strify, Shin y Romeo con ansias y Kiro… Kiro no demostraba emoción alguna.
-Nuestros enemigos temerán, disfrutaremos ver como la sangre de esos imbéciles se derrama en nuestra boca, los despedazaremos con más agilidad y les causaremos más sufrimiento con facilidad porque hoy… ¡Hoy beberemos verdadera sangre, verdadera energía, verdadero dolor!
Procuraba no escucharlo, quería hacerme la de oídos sordos. Solo buscaba a Tom, pero no lo veía en ninguna parte, ni a Bill ¡Ni a nadie! Kathia y yo estábamos solas.
Mire a mi amiga, Gordon la tenía presa entre sus brazos, iba a destrozarle la garganta.
-¡No! –Grité tratando de correr hacia ella, pero Simone me había detenido ante el primer movimiento brusco que hice- ¡Suéltala! ¡Suelta a mí amiga! ¡Nosotras no somos una herramienta! –Grité lo más fuerte que pude. Sentía que mis pulmones se acabarían en ese momento.
Risas. Eso fue lo que escuché, se burlaban de nuestro sufrimiento.
-¡Calma, calma! –Les rogó Gordon- Ustedes no son, ni serán personas –Me recordó con burla en sus ojos. Volvió a tomar a mi amiga bruscamente, Kathia se quejó.
-¡Agh! ¡Suéltame imbécil! –Gritaba con dolor- ¡Suéltame! –Chilló.
-¡Kathia! –La llamé asustada- ¡Agh! –Me quejé ante el apretón que me había dado Simone en mis brazos.
Buscaba a Tom desesperada. Estaba asustada, ellos estaban a punto de matarnos Y Tom y Bill no aparecía.
-Habíamos esperado años por este gran momento… creo que esto es lo más justo –Vi que Gordon se giraba hacia Yü, él, seguía con su imagen de despreocupado- Haznos el honor –Le imploró con una sonrisa.
Yü dio un cansado suspiro y se puso de pie. Automáticamente mi piel se puso de gallina al verlo caminar. Mis ojos se llenaron de lágrimas, temblaba, pues él estaba a un lado mío, no soportaba tenerlo cerca. Logré ver a mi amiga de lejos, ella lloraba a más no poder, yo ya no aguante más y rompí en llanto.
-Shh, tranquila –Me susurró Simone a mi oído- Te prometo matarte rápido para que no sufras –Depositó un beso en mi cuello haciendo que se me erizaran los vellos de mi nuca.
¿Matar? ¿Morir? No, no quería, no estaba lista ¿Miedo? Sí, le tenía miedo a la muerte.
Las frías manos de Simone estaban recorriendo mi cabeza. Un brazo rodeó mi cuello, casi ahorcándome y el otro rodeaba mi frente. Se preparaba.
Vi que Yü se quedó inmóvil viendo el enorme ventanal que reflejaba el eclipse de la luna, estaba roja. Yo también quise observar y vi que casi estaba en su totalidad, la luz que me ofrecía la luna estaba apagándose hasta que por fin, nos ofreció oscuridad.
-No –Susurré anonada. Rápidamente me volví a mi tarea de buscar a Tom pero solo veía a Verónica, quien esperaba con ansias el momento de mi muerte.
¡Tom! Al fin lo había encontrado, pero algo no estaba bien, no se movía ¡No hacía nada! Solo era un espectador más.
-Tom… -Murmuré dolida. Yü bajó con elegancia los cuatro escalones, sus súbditos se abrieron para que el pudiera pasar.
Dio seis pasos, seis pasos que resonaron por toda la habitación, seis pasos llenos de tensión, seis pasos de miedo, seis pasos que para mí, fueron eternos.
Nos daba la espalda, jamás volteó a vernos. Yo volví a mirar a Tom, me preguntaba por qué demonios no hacía nada. Mis latidos retumbaban en mis oídos, sentía mi sangre arder, en mi silencio gritaba “Ayuda”, pero claro, nadie me escuchaba.
Tom me miró a los ojos, los ojos que de seguro ya no tenían nada de maquillaje ¿Qué fue lo que hizo después de eso? Darme la espalda. Vi como se alejaba de ese lugar dejándome sola y desprotegida.
Cerré mis ojos como acto siguiente, una ola de dolor invadió mi cuerpo. Todos me lo habían advertido y yo no quise escuchar, ahora, pagaba las consecuencias de mis actos: Amar a un vil vampiro.
Los latidos de mi corazón lograron detenerse para así, volver a escuchar.
-Mátenlas –Había la orden al fin.



Continuara***
Disfrutenlo(:

13 abr. 2011

Cap. 68 Yü

Murmureos, rostros sorprendidos y negaciones ante la escena que habían presenciado sus ojos. Tom tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos. En ese momento era: Nosotros vs el mundo.

Muchos rostros de los presentes se me hacían conocidos ya que eran alumnos de la universidad de los chicos Era increíble cómo se mezclaban entre nosotros, los humanos, y ahí descubrí que ellos estaban en todas partes: viven e interactúan como alguien normal pero con la gran diferencia de que ellos son más listos y ágiles.
Entre la muchedumbre vi un rostro no muy querido por mí.-
-Tom –Le llamé con miedo y apreté su mano. Él sabía exactamente porque me había puesto así.
-No te hará daño –Me aseguró- Verónica recibirá su castigo. Cada uno de ellos… recibirá su merecido –Dijo con tanta rabia que tuvo que cerrar sus ojos para contenerse.
-No quiero que te pase nada -Hablé con miedo ante la idea.
-Tranquila, no pasará –Su sonrisa, como lograba ponerme tranquila.
Algo extraño ocurría, la expresión de Tom había cambiado. Notaba furia en sus ojos.
Escuché una sínica risa acompañada de aplausos. Me giré desconcertada y vi a Kiro y Romeo acercándose con nosotros.
-¡Bravo Tom! –Alabó Romeo aplaudiendo con emoción- tú siempre sabes dar buenos espectáculos.
-Y tú siempre saber cómo aguadarlos –Respondió alzando una ceja- Hola Kiro –Lo saludó sin importancia alguna.
Kiro, agachó su mirada, veía algo con muchísima atención. Yo, curiosa, bajé mi rostro para ver que era, se trataba de mi agarre con Tom.
-Pensé que no vendrías –Habló mirándolo con la frialdad que lo caracterizaba.
-¿Cómo perderme un baile de mis padres? –Preguntó irónico.
-Hablando de ellos –Musitó Romeo- exigen ver a nuestras invitadas de honor –Me sonrió pícaramente.
-¡Ella no irá con ustedes! –Amenazó Tom poniéndose enfrente de mí.
Yo me aferré a sus brazos. Vi su perfil y observé como su rostro cambiaba: era un demonio, un hermoso demonio ante mis ojos.
Observé a mí alrededor y supe que los demás solo esperaban un movimiento falso de Tom para poder atacarlo. No podía permitirlo.
-Tom –Le llamé muy apenas, estaba nerviosa. Él, había logrado escucharme y volteó a verme.
Su arrugada nariz, sus ojos negros como la noche más oscura y las venas saltadas en su cabeza, lograron ponerme completamente tensa.
-Estaré bien –Le prometí asintiendo lentamente. Creo que pudo notar el miedo en mis ojos y entendió que todavía no era el momento de actuar.
Logró calmarse y observé como volvía a su forma normal. Tom movió su boca haciendo una mueca y se apartó. No me miró, no miró a nadie.
-Por aquí preciosa –Me indicó Romeo extendiendo su brazo. Lo tomé y dejé que él me guiara.
Atrás nos seguía Kiro, lo notaba extraño e inquieto desde que bajamos. Me pregunté si algo estaba planeando porque si era así, no podía bajar mi guardia.
En el camino, logré ver a Gustav y Georg con sus respectivas parejas. Ellos me sonrieron y yo les regresé el gesto. Al único que no logré ver, fue a Andreas, lo cual, se me hizo extraño.
A nuestro recorrido se nos unieron Shin y Strify que ya tenían a Kathia. Voltee a verla, las dos presentíamos que la fiesta iba a llegar a su fin más pronto de lo que nos imaginábamos.
Quede asombrada al ver el trono de los padres de los Kaulitz: Enorme. Sillas largas y anchas bañadas en oro. Era algo increíble. Increíble todos los lujos que ellos tenían y dejaron por nosotras, increíble el poder que ellos tenían y lo abandonaron para estar con nosotras, increíble que ahora ellos sean… “nada” ante los ojos de los que antes eran sus sirvientes, increíble todo el sacrificio que habían hecho por nosotras ¿Y yo? Yo ni siquiera pude sacrificar mi vida. Me sentí una basura en ese momento.
Recuerdo que habían tres tronos: En el derecho estaba la mamá de los gemelos, era la mujer más hermosa de todo el baile: tan exquisita, parecía muñeca de porcelana y ese cabello que parecía que el sol quería reencarnar en él y gracias a eso sus ojos color miel resaltaban de una manera asombrosa. Su vestido era beige con un decorado de joyas en el pequeño corsé que hacía resaltar su figura y el esponjado de abajo era perfecto.
En el trono de la izquierda se encontraba Gordon, el padrastro. Dios, parecía su otro hermano, era tan joven. Un traje negro, la verdad no era tan elegante, pero sí que lo hizo lucir apuesto.
Y había un trono más. Se encontraba en medio de los padres Kaulitz. Al verlo, simplemente no quise avanzar más, había algo en él que no me causaba nada de confianza, algo dentro de mí le tenía pavor.
Su imagen desarreglada y despreocupada, su cabello alborotado, ropa negra, saco rojo, botas de combate… Todas las piezas del rompecabezas se habían armado en ese momento.
Él, él es el mayor temor de todas mis pesadillas, él es el motivo por el cual las tenía, él es la razón del porque estaba ahí. Si, él era Yü

Continuara***
Viernes y son vacaciones de semana santa (':

11 abr. 2011

Cap. 67 Viviendo en el infierno

Nunca pensé que podría bajar las escaleras con tal elegancia. Quede sorprendida conmigo misma, creí que me iba a caer o algo por el estilo.

Todas las miradas se enfocaron en Kathia y en mí, estaban atentos a nuestros movimientos. Apenas y tocamos el piso, los aplausos se dejaron escuchar. Kiro y Strify besaron nuestras manos e hicieron una pequeña reverencia ante nosotras yo solo vi de reojo a la multitud ¿Qué se supone que debía de hacer?
Volví a voltear con Kiro y este me sonrió, yo le fui indiferente.
La música dejó de sonar y rápidamente se escuchó otra melodía. La fiesta había iniciado. Me giré hacia Kathia y al verla, mis pies automáticamente corrieron hacia ella. Le di un fuerte abrazo, me sentí aliviada al saber que ella estaba bien.
-¿Qué es lo que te hicieron? –La pregunté tratando de que las lágrimas no salieran.
-No tengo idea –Me respondió confundida- lo importante es que ya estamos juntas –Me separe de ella y asentí ante su comentario- Bill fue a visitarme –Susurró emocionada, yo reí.
-A mi también fueron a visitarme –Kathia esbozó una sonrisa- vinieron a salvarnos –Dije tomando sus manos con emoción- seremos libres –Y mi sonrisa se hizo aún más enorme cuando la de Kathia, desvanecía.
-Si, libres -Habló sin ninguna emoción.
-¿Qué? –Le pregunté confundida- ¿Qué ocurre Kathia? ¿Acaso no te quieres ir de aquí?
-Si, claro que si –Me respondió rápidamente.
-¿Entonces?
-Es solo que… eso de ser libres no sé –Dijo viendo hacia el piso- ¿Tú quieres volver con nuestra familia?
-¡Por supuesto que sí! Quiero ver a mi mamá, a mis abuelos, a mis amigos a Dany, Travis y Ryan… pronto volveremos a nuestra vida normal –Le respondí apretando sus manos. Había algo en la expresión de Kathia que no me gustó, la conocía muy bien. Algo quería decirme pero no se animaba a hacerlo-: ¿Tú no quieres? –Le pregunté encogiéndome de hombros.
-Quiero estar siempre con Bill –Me respondió y yo sonreí.
-Y yo con Tom –Musité sorprendida ante su gesto- Estaremos con ellos y con nuestros familiares y amigos ¿Ya lo entiendes? Todo será como antes –Dije con serenidad al pensar esa idea, era lo que más deseaba en esos momentos.
-¡Tú eres la que no entiendes! –Me gritó desesperada soltando mis manos- Quiero estar con Bill, solo con él. No quiero volver donde nuestras madres ¡Quiero hacer mi vida con el hombre que amo!
-¡¿Qué?! –Exclamé aturdida- Kathia, si haces eso tú tendrás que…
-Yo lo sé –Me respondió tranquila- y estoy dispuesta a hacerlo porque lo amo –Esbozó una sonrisa.
Yo negaba con la cabeza y es que ella no entendía los sacrificios que eso implicaba.
-¡No! No puedes hacer eso ¡No! –Le rogué desesperada.
-Lo siento, ya lo decidí y Bill está de acuerdo –Me avisó volteando hacia donde él estaba.
Tom y Bill se encontraban recargados en la pared de a un lado de la escalera por donde yo había bajado hace un momento.
-Kathi… -Susurré anonada-… piénsalo bien –Supliqué.
-¡Ya lo hice! –Me respondió y tomando mis manos me dijo-: Cuando en verdad amas a alguien, no importa nada… solo estar feliz a su lado y si estar con él implica hacerme una de ellos, estoy dispuesta hacerlo –Trataba de hacerme reaccionar pero no lo lograba. Me negaba a escucharla-: ¿O es que tú no amas a Tom? –Al escucharla preguntar eso deje de mirar nuestro agarre para verla a ella. No supe que contestar en ese momento.
-¿Todo bien? –Preguntaron a nuestras espaldas.
-Excelente –Respondió Kathia con un brillo en sus ojos, yo me giré y mi mirada con la de Tom se conectó enseguida haciendo que la sensación de una corriente eléctrica recorriera mi espina dorsal.
-Se ven hermosas –Alardeó Bill con esa suave voz que nos causaba paz.
Él, en un modo extraño, siempre fue un ángel con nosotras.
-Gracias –Coreamos Kathia y yo ante su cumplido.
-Oh, esa canción me encanta –Exclamó emocionado- ¿Me ofrecería esta pieza? –Preguntó reverenciándose con Kathia.
-Por supuesto –Aceptó tomando su mano. Yo solo los vi alejarse hacia el centro del gran salón.
-Te invitaría a bailar… -Voltee a verlo al escucharlo hablar- pero no es lo mío, bueno, no de ese estilo… siempre lo odie –Me confesó haciendo una mueca.
-No importa –Le respondí acariciando su rostro- Mientras estés a mi lado, no importa nada.
Y entonces habían regresado a mí las palabras de Kathia y esa pequeña pregunta: “¿Tú no amas a Tom?”
¿Amarlo? ¡Él era mi vida! Era la razón del porque seguía de pie, era mi todo. Entonces, me preguntaba porque no me podía sacrificar por él ¿Miedo? ¿Acaso había sido el miedo? O tal vez… no estaba preparada.
-¿Qué pasa? –Me preguntó preocupado y me acercó a él tomando mi cintura.
-Nada –Le respondí en susurro- no me pasa nada –Callé un momento para dedicarme solo a admirarlo.
Tom pasó mi cabello detrás de mi oído y junto su frente con la mía.
-Bésame –Le rogué y en menos de un parpadeo nuestros labios se encontraban unidos nuevamente.
Sus besos hacían que me elevará hacia el cielo. Me sentía en la gloria aún sabiendo que nuestro amor ante los ojos de dios era pecado.
Me preguntaba si al morir me iría al infierno por estar con una persona como él, tal vez ese era mi mayor temor: Que mi alma jamás encontrase la paz
-No importa lo que pase, jamás demuestres temor –Susurró en mis labios y yo, sin separarme mire a nuestro alrededor.
Todos. Absolutamente todas las miradas estaban enfocadas en nosotros dos. Todavía no comprendo cómo se me pudo haber olvidado que me encontraba en una fiesta de vampiros donde el plato principal éramos mi amiga y yo.
Después observé bien y me di cuenta que no me miraban a mí, sino a Tom. Se les notaba un odio inmenso, pero a él no le importó. Nunca, nunca accedió a soltarme, aún sabiendo que en esos momentos corría peligro.
Y así fue la forma en que descubrí que ya me encontraba en el mismísimo infierno: dolor, lujuria, pecado, sufrimiento, mentiras, muertes, odio. Mi vida siempre había sido así ¿Cómo fue que no me había dado cuenta antes? La respuesta era obvia:
Porqué a lado de él me encontraba en el cielo, en la gloria… aunque la gloria pareciese inalcanzable y el
cielo de papel.


Continuara***
Espero que els guste(:

10 abr. 2011

Cap. 66 La felicidad esta en donde tú quieres que este.

Me había terminado de arreglar gracias a una de las sirvientas que trabajaba ahí. Lo recuerdo muy bien, ella no era vampira, era una joven muchacha que quería convertirse en un ser de la noche, también recuerdo perfectamente la plática que tuvimos:

-¿Por qué tomaste esa decisión? –Pregunté mientras me agarraba muy fuerte de un mueble ante el apretamiento del corsé.
-Por qué no quiero morir –Me respondió con una sonrisa- pero tampoco quiero vivir –Terminó ajustando los listones del apretado corsé.
-¿Tú crees que siendo unos de ellos serás feliz? –Pregunté irónica.
-La verdad no estoy segura –Me respondió encogiéndose de hombros- pero sé que ese es un paso para empezar a buscar mi felicidad ¿Sabe? Para encontrar su felicidad, hay que arriesgarse –Eso me dejó pensando.
Caminé hacia el espejo de cuerpo completo para admirarme ante él. El vestido, el maquillaje, el peinado… todo era perfecto.
-Con su permiso –Escuché decir a la muchacha, yo voltee hacia ella y di una débil sonrisa.
Al estar sola, me quede pensando en las palabras que había dicho aquella chica ‘Para encontrar la felicidad, hay que arriesgarse’. Yo me había arriesgado, lo había arriesgado todo solo para ser feliz a lado de Tom, para ser feliz con mi vida… pero aún no lo he logrado. No he logrado ser feliz, no he logrado sonreír con sinceridad y ni siquiera encontrar la paz conmigo misma ¿Será que no me he arriesgado lo suficiente? ¿O será que simplemente yo no merezco ser feliz?
-Que hermosa te ves… vestida de época –Esa voz, su voz, la voz que no he escuchado en mucho tiempo. La voz que hace sentirme viva.
Sentí las yemas de sus dedos en mis hombros desnudos. Su tacto frío que en mi piel automáticamente se vuelve tibio. Sus brazos rodearon mi cintura y recargó su barbilla en mi cabeza. Ante los ojos del espejo, solo me encontraba yo sonriente, ante los ojos de mi corazón, nos encontrábamos los dos enamorados ante el espejo.
-Tom –Musité cerrando mis ojos, disfrutando el momento- No sabes cuánto te extrañe.
-Ya pequeña, no te preocupes que ya estoy contigo –Me giré hacia él para verlo cara a cara.
-Dios, eres hermoso –Confesé acariciando su frío rostro. Él tomó mi mano y entrelazamos nuestros dedos.
-Tú eres una diosa –Me dijo mientras juntábamos nuestras frentes. Estaba tan cerca de mí que no dude en abrazarlo muy fuerte, necesitaba que su cuerpo frío me transmitiera calor como antes- ¿Te hicieron daño?
-No –Mentí.
-¿Te tocaron?
-No –Volví a mentir, pero es que no quería discutir, no quería saber nada ni recordar nada. Solo quería disfrutar el momento con él- Te amo.
-Yo también te amo hermosa. Esta noche, tú y yo volveremos a estar juntos.
-¿Nunca más nos volveremos a separar?
-Nunca.
-¿Me lo prometes?
-Te lo juro –Mi rostro estaba entre sus manos, como disfrutaba su compañía- esta noche seremos libres.
-¿Esta noche seré tuya?
-Siempre has sido mía –Sonreí, me encantó escuchar eso.
Y sin más, rosó sus labios con mi rostro… buscaba con desesperación mis labios y yo los suyos y al juntarlos, me sentí completa de nuevo.
Sus besos, sus labios, sus ojos, él… él era la razón por la que todavía sigo de pie.
No se cuanto duramos abrazados, pero fue mucho, fue como si no existiera límite de tiempo para estar juntos. Ninguno de los dos musitó nada, simplemente disfrutaba la presencia del otro.
Quería preguntarle algo, necesitaba saber su respuesta, su opinión. Pero no me atrevía a hablar, no me atrevía a romper este lindo momento.
Los dos volteamos hacia el pequeño reloj de mesa que estaba enfrente del peinador. Tom sabía exactamente a qué hora pasaría Kiro por mí.
Él besó mi frente y me sonrió.
-No quiero que te vayas –Confesé con miedo. No quería que estuviera lejos de mí otra vez.
-Estaremos pronto juntos, más pronto de lo que te puedas imaginar –Me dijo esbozando una sonrisa.
Mi curiosidad me mataba, necesitaba saber esto ya. Tom abrió la ventana de mi habitación. Por lo visto, nadie sabía ni siquiera se imaginaban que él estuvo conmigo todo ese rato.
Mi pequeño se iba y yo necesitaba saber la respuesta, mi curiosidad me comía & entonces le pregunté qué en donde podía encontrar la felicidad y él me respondió:
-La felicidad esta en donde tú quieres que este.
Y al oír eso… lo comprendí todo.

















-Que hermosa… ¿Lista para bajar? –Me preguntó extendiendo su mano. Yo lo mire pesadamente. Él también se veía hermoso, demasiado elegante y con esa sonrisa picara que lo distingue.
Caminamos con elegancia hasta las escaleras sin decir nada. Jamás, en ningún momento agache mi cabeza.
No tenía miedo, no había porque tenerlo. Tom y todos estaban aquí, ellos nos iban a salvar y si no, íbamos a morir juntos. Era lo que pensaba, mi mente estaba fría.
Al llegar a las enormes escaleras en forma de caracol, vi en el otro extremo que venía llegando mi amiga Kathia: estaba radiante, hermosa y más feliz que nunca. Al parecer ella también tuvo su pequeña visita.
Quería ir a abrazarla, se encontraba bien, mi amiga no iba a morir. No hoy. Pero tenía que aguantarme todas esas ganas, tenía que esperar a bajar.
Nos encontrábamos en extremos contrarios y al vernos esbozamos una sonrisa. No había motivos para no hacerlo, nuestra felicidad se encontraba cerca.
-Espero y disfrutes la gran fiesta que le preparamos – Voltee a verlo confundida.
-Ah… -Giré mi mirada hacia el enorme recibidor.
Lleno. Completamente lleno. Si ustedes no supieran la verdad de esto, creerían que se trataba de otra fiesta de ricos amargados, todos tan elegantes y refinados… pero no. El lugar estaba lleno de estos peligrosos y hermosos seres, esperando a que sus invitadas de honor bajen para comenzar la grandiosa fiesta.
Trataba de buscar a Tom, pero era demasiada gente que hasta termine mareada, aún así no deje de buscarlo. Alguien, muy alejado de la sociedad me miraba a lo lejos, era él. Sonreí al verlo, era completamente diferente a los demás en absolutamente todo. Mientras los demás venían vestidos formales, él no. Él llevaba un pantalón que lo caracterizaba: enorme y con pequeños agujeros en el, camisa y un enorme saco de color negro.
Pude notar que Bill estaba a su lado, ja, él tan elegante. Podría decirse que era el más elegante de todos los invitados: Un conjunto de color azul marino, era bellísimo, su cabello… ahora lo traía corto y ese maquillaje que le daba un toque especial. Los dos estaban guapísimos.
Una suave melodía se dejó sonar haciendo que apartara mi vista de ellos. Voltee a ver a Kathia y ella solo asintió… había llegado la hora.
-¿Estás preparada? –Me preguntó enredando su brazo con el mío.
-Claro –Respondí con una enorme sonrisa- ¿Y tú? –Pregunté alzando una ceja.
-Desde hace siglos.

Continuara***

9 abr. 2011

Cap. 65 ¿Últimas horas de vida?

-Yo… quiero ver a Kathia.

-¿Y necesitas escuchar conversaciones ajenas para hacerlo? –Preguntó Kiro alzando una ceja.
-¿De qué hablas? –Traté de sonar convincente.
-No quieras vernos la cara de estúpidos, recuerda con quien estás tratando.
-¡Solo quiero ver a mi amiga! –Le grité tratando de cambiar el tema.
-Sígueme –Me ordenó adelantándose.
Yo me quede tiesa viéndolo salir por la puerta. Le notaba algo extraño, su mirada ahora tenía vida cuando antes estaba muerta.
Cuando salí de mis pensamientos mis pies reaccionaron. Corrí para alcanzarlo y cuando lo hice, caminé a su mismo paso.
Solo pasábamos puertas y más puertas. Me había hartado de esas mansiones que parecían laberintos. Al fin nos detuvimos enfrente de una. Yo voltee a ver a Kiro y el volteó a verme a mí. Nadie musitó nada. Quite mis ojos de su mirada y caminé hacia la puerta.
Al tocar el picaporte mi corazón comenzó a latir rápido y vino una fuerte punzada a mi pecho, todavía no olvido el horrible dolor que me causó esa sensación y nunca podré entender cómo fue que lo presentí.
Gire el picaporte y la puerta se entreabrió, sabía que no había nada bueno detrás de ella. Alcé mi temblorosa mano y con un ligero rose, la puerta se abrió completamente, dejándome así, observar a mi convaleciente amiga.
Sus labios resecos, su piel pálida y fría, su cabello sin brillo hicieron que me recorriera un enorme escalofrío por todo mi cuerpo.
No supe que hacer, ni cómo reaccionar. Solo me dedique a verla tirada en esa cama sin moverse.
Una señora que salió del lado izquierdo de la habitación se acercó a mi amiga, de repente estaba otra señora, luego un señor y de luego estaba otro y otro. Todos alrededor de ella, inmóviles, observándola.
-¿Qué le van a hacer? –Logré hablar. Nadie volteó a verme, parecía que yo no estaba presente. Solo vi que una señora se acercó más a mi amiga- ¿Qué le van a hacer? –Pregunté nuevamente asustada- ¡No la toquen! –Grité preparándome para correr a salvarla. Pero la puerta se volvió a cerrar de un portazo- ¿Qué demonios…? –Pregunté viendo la puerta anonada. Trate de abrirla de nuevo, pero el picaporte se había atorado.
- Ya la viste, ahora ¡Regresa a tu cuarto! –Me gritó Kiro y yo me giré hacia él asustada.
-¿Qué le harán? –Pregunté entre sollozos.
-La mantendrán viva… hasta hoy en la noche.
-¡¿Qué?! –Exclamé sorprendida- ¡No! Ella no va a morir, ¡No debe morir! –Le grité con todo lo que me permitieron mis pulmones.
Me giré desesperada hacia la puerta y trate de abrirla, pero el picaporte se había atorado. Comencé a golpearla lo más fuerte que podía, no me rendía trataba de abrir de nuevo la puerta.
-¡No dejen que se muera! ¡No! –Suplicaba mientras mi garganta no evitaba soltar sollozos- ¡Es mi mejor amiga, no me la arranquen de mi lado! –Comencé a llorar de lo impotente que me sentía- ¡Por favor, por favor no la lastimen! –No sabía que mas hacer, me iban a quitar a mi mejor amiga, a mi hermana- ¡Ahh! –Grité al verme de pronto en el aire.
Kiro me había cargado, y veía cada vez más lejos la estúpida puerta.
-¡Bájame! ¡Bájame Kiro! No dejaré sola a mi amiga, no ¡No dejaré que la maten!
-¡¿Te puedes callar?! –Me gritó alterado- ¡Ya me hartaste! No dejas de chillar, de hablar y de quejarte ¡Cállate! –Cerré mi boca y lo vi atónita- Kathia no sobrevira mucho tiempo, pero vivirá lo suficiente. Lo suficiente para todos nosotros –Dijo extendiendo sus brazos con una sonrisa. Sus ojos, volvía su mirada de siempre: de sed, poder y dolor.
-¿Qué no lo entiendes Ashley? Su destino es morir, siempre va a ser así, ustedes no son más que alimento. No servirán para nada más, este es su único propósito en el mundo.
-Te equivocas. -Me atreví a hablar- Nosotras no somos su alimento, no somos su herramienta. Nosotras somos personas, nosotras vinimos aquí para crecer, amar, odiar, llorar, sentir. Nosotras vinimos aquí para amar a dos personas. Sí, amarlos. Solo a ellos dos vamos a alimentar y tal vez nuestro destino siempre será morir, pero no importa si morimos por ellos, por Tom y Bill. Solo a ellos les entregaremos nuestra vida. Mi alma, mi sangre, mi amor le pertenece a Tom… y solo moriré por él y Kathia por Bill ¿entiendes? –Terminé alzando una ceja y dejándole en claro que no le tenía miedo y mucho menos me rendiría.
- No entiendo porque te sacrificas por Tom. Él nunca lo ha hecho por ti.
-No, él ha hecho más –Confesé con una sonrisa. Kiro solo frunció el ceño.
-¡Él es un cobarde, un traidor!
-No, él es valentía, él es coraje –Y no lograba arrancarme mi sonrisa… la sonrisa que daba por Tom nunca nadie me la podía quitar.
Kiro me agarró del cuello y me aventó hacia la pared. Estaba cerca de mi rostro, me miraba con odio, sus ojos se tornaban negros y dejo ver sus enormes colmillos.
-Él solo te utiliza –Gruñó.
-Él me cuida –Susurré.
-Si él te amará tú no estuvieras ahorita aquí, siendo aplastada por mis manos –Dijo apretando mi cuello. Respire lo que pude y difícilmente dije:
-Si él no me amará esta noche no lo vería –Musité dándole una mirada de advertencia. Kiro me soltó, volví a recuperar el aliento.
-En tu habitación, hay un vestido. Quiero que te lo pongas y te arregles, volveré por ti a las 7:15 pm y espero que estés lista. –Con eso me dejo ver, que le había ganado en esta argumentación.
Kiro abrió mi puerta y yo entre a la habitación. En efecto, el enorme y hermoso vestido estaba sobre la elegante cama.
-¿Y a qué se debe la ocasión? –Pregunté confundida y al no oír respuesta voltee hacia la entrada, Kiro ya no estaba.
Levanté el vestido ¡Si que era pesado! Era de color rojo con toques de color negro, el corsé tenía pedrería al igual que en la parte de abajo.

Realmente era hermoso… hermoso vestido para una gran ocasión para ellos…
Me quede ida pensando ¿Qué ocasión podría ser? Y entonces recordé:
-¿Qué es lo que pasa? –Preguntó Kathia a Andrea.
-Se acerca el gran baile y eso arruina nuestros planes.
-¿Baile? –Volvió a preguntar.
-¿Qué baile? –Ahora pregunté yo.
-Es una reunión de todos nosotros –Respondió Beatriz- Lo organizan cada eclipse lunar, los padres de los Kaulitz
-Oh, ¿Y qué tiene de malo?
-Digamos que nada si tu apellido no es ‘Kaulitz’ –Respondió Andrea.
& después recordé lo que me dijo Kiro:
-La mantendrán viva… hasta hoy en la noche.
Ahora todo tiene sentido. Hoy, las dos dejaremos de existir, hoy… es la noche

Continuara***
Se viene lo bueno :B

8 abr. 2011

Felicidades Listing

*I know, 08 de Abril & apenas haciendo esto, pero no importa, tenías todo el derecho a una dedicación por tu cumpleaños.

El 31 de Marzo Nació Georg Listing en la querida Alemania ♥ Por un golpe del destino lo puso en el Bar donde se encontraban tocando los gemelos Kaulitz y junto con su querido amigo Gustav, decidieron unirseles para ser lo que es ahora: La banda del momento.

¿Quien es Georg Listing? Él -Para mí- es uno de los mejores & excelentes bajistas que existen ¿Importante? Claro que es importante, demasiado importante en la vida de Todos: de Tom & Bill, de Gustav, de Tokio Hotel, de las fans.
Él es un chico maravilloso, él es el mejor amigo de Tom, él es inpuntual, desordenado, flojo... él es Georg & si, ya tiene 23 años, es el mayor de la banda y aun su espiruto de niño esta presente.

¡Muchas felicidades Georg! ♥

Cap.64 Más misterios.

Kathia y yo estábamos completamente asustadas y desesperadas. No sabíamos en que momentos ellos iban a actuar. No sabíamos en qué momento íbamos a dejar de existir.

Nos encontrábamos cada vez más débiles. Aún me pregunto, como pudimos resistir tanto. Una persona en nuestro estado, hubiera caído muerto al instante.
Recuerdo muy bien, que llegó un punto en que ya no resistimos más…



-Kathi… ¿Kathi? –Pregunté cansada- Kathia, ¿Estás despierta?
-Mhh –Escuché su quejido, solo podía escuchar su respiración.
-Kathi, no te duermas… -Supliqué relamiendo mis labios secos- Pronto saldremos de aquí –Le decía lo más fuerte que podía a la nada.
Realmente no sabía en qué punto de la habitación se encontraba mi amiga y no me podía levantar a averiguarlo.
-Pero, quiero dormir –Escuché muy apenas.
-No –Le rogué- Por qué si te duermes, no verás nunca más la luz ¿Eso quieres? –Le pregunté evitando toser ante la sequedad de mi garganta.
-No -Me respondió ante un sollozo- Tengo hambre, demasiada hambre.
-Come… nuestro alimento está en la puerta, como siempre –Le recordé.
-Pero no quiero comer…no quiero estar sana.
-¿Por qué no? –Le pregunté confundida.
-No quiero alimentarlos –Lo había olvidado. Ellos nos necesitan sanas y fuertes- Yo solo alimentaré a una persona, solo esa persona me quitará la vida ¿entiendes?
-Pero si mueres, no podrás satisfacerlo –Necesitaba convencerla.
-No me importa –Volví a escucharla débil. La verdad, yo también quería dormir.
-Sabes… he estado tanto tiempo en la oscuridad, que ya no le tengo miedo –Le confesé esbozando una inútil sonrisa- creo que es una ventaja de vivir en las sombras.
-Mj –Solo musitaba. Ya no quería hablar.
-Vamos Kathia, no te duermas –Le recordé mientras mis mismos ojos se cerraban- ¿Kathi?
-Estoy… estoy despierta –Me respondió como pudo.
-Excelente –Le dije ya con mis ojos cerrados- Quédate conmigo amiga…
Y nos desvanecimos las dos.
Otro tiempo sin saber nada del mundo, ni de ellos. La verdad, nunca supe si dormí por meses, semanas, días o tal vez horas. Pero cuando desperté, me sentía mucho mejor y también, estaba en otro lugar.
-Abre los ojos –Escuché mientras sentía un tacto frío en mi frente. Al principio pensé que era Tom, pero volví a escuchar su voz-: vamos, ábrelos. –Y me di cuenta que estaba de nuevo equivocada.
Hice lo que me ordenó. Los abrí lo más despacio que pude ya que el cuarto estaba iluminada y en ese momento, la luz me calaba.
Cuando recupere mi vista noté que estaba en una habitación, demasiado lujosa. Todo parecía de porcelana, tan fino, que podría llegar a quebrarse.
Gire mi vista, y vi a Kiro a un lado de la cama. Tenía sus brazos cruzados y el ceño fruncido.
-¿Qué pasa? –Pregunté ida.
-Me puedes decir… ¿Por qué no comiste nada? –Estaba molesto.
-Eso a ti no te importa –Le dije volviendo a cerrar mis ojos. Sentí su fría mano sobre mis mejillas y me levantó bruscamente.
-¡Podías a ver muerto! –Me gritó mientas dejaba ver sus largos colmillos.
-Ese era el punto. Así ustedes no se podrían alimentar –Le respondí encarnando una ceja- Y seguiré sin alimentarme, sin beber nada… solo para debilitarme –Amenacé.
-No lo permitiré –Dijo entre dientes.
-¡Claro! –Solté irónica- Porque le temes a la muerte, eres un cobarde.
-No –Susurró- Porque no quiero volver a perderte.
-¿Qué? –Exclamé sorprendida. Él no me respondió.
Soltó mi rostro lentamente para así, retirarse de la habitación. No sin antes decir:
-Y yo no soy Tom, yo no soy un cobarde –Cerró dando un portazo y eso hizo que me exaltará.
Estaba anonada por todo lo que dijo:
¿No quería perderme? ¿A qué se refería con eso?
Cerré mis ojos y me aferré a las finas sábanas de la cama tratando de no darle importancia a lo antes mencionado. No iba a dejar que jugara conmigo.
-Tom… no es un cobarde –Murmuré entre dientes- el vendrá por mí.
Abrí mis ojos y observé cada rincón de la habitación. Algo de ella se me hacía muy familiar, es como si ya hubiese estado aquí antes.
Me agarre del respaldo de la cama para poder levantarme. Cuando lo hice, caminé pegada hacia la pared hasta llegar a la puerta. Llegué al picaporte y antes de girarlo, escuché unas voces conocidas al otro lado de la puerta.
-Entiende ¡No puedes interponerte! –Esa voz era de Shin
-¡Pero mírala! Ni siquiera puede con su propia alma, no soporto verla así… -Y esa, era de Kiro.
- ¿Sigues enamorado?, ¡Sigues enamorado de ella!
-N-no
-¿Sabes lo que te hará Romeo si se entera?
-¡Entiende que ya no lo estoy!
-¡No te creo Kiro! ¡Mientes! Entiende que ella está prohibida, a ella… no se le puede amar porque…
-¡Cállate!...
Me acerqué más a la puerta, para tratar de escuchar más pero…
-¿Qué es lo que haces? –Preguntó a mis espaldas. Yo, me giré exaltada y me encogí de hombros.

Continuara***
Recompenso mi larga e inecesaria ausencia con estos dos capitulos (: Mi falta de internet fue lo que me ausento de mi blog :| espero que ahora si me duré el maldito mes... creo que 3GB no son suficientes XD! Gracias por leer, que tengan un lindo fin de semana <3
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