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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

30 jul. 2011

Cap. 23 Diversión

*Lo que está entre comillas & cursiva significa que Andrew&Tom estan hablando telepáticamente.


— Creo que los que están haciendo esto, son capaces de hacer mucho más… -Ashley bajó su mirada asustada ¿Quién les aseguraba que esos enfermos no se metan en sus casas? Esto no es bueno-… ¿Y Peter? ¿Cómo está él?
— B-bien –Respondió torpemente al seguir pensando en el tema de los asesinatos-… quería venir.
— ¿Y por qué no lo dejaste? –Buena pregunta, pensó Ashley.
— Porque aún no empezaba con su tarea –Esa era una regla ¿Quieres jugar? Termina con tus deberes primero.
— Hermana exigente, ¿eh?
— Si, algo así…
— ¿Crees que ya la haya terminado? –Ashley lo vio confundida.
— ¿Por qué?
— Bueno, las calles están tranquilas, el parque está solo, creo que hay que dejar que el niño se divierta después de tanto ‘estrés’ por la escuela –La chica rotó los ojos y miró a su alrededor… no sonaba tan mala idea.
— De acuerdo, vamos por mi pequeño –Dijo poniéndose de pie.



















— Tom ¿qué haces aquí? –Preguntó Gustav aturdido.
— Es mi casa –Respondió extrañado- Bueno… si esto se le puede llamar ‘casa’.
— Deberías de estar…
— Haciendo guardia con Ashley, lo sé… solo vine a descansar un rato –Le interrumpió caminando hacia la entrada. Las tres horas de tranquilidad habían terminado- Hola Bill –Saludó a su hermano mientras cerraba la puerta detrás suyo.
— Hey… por lo visto estas mejor –Dijo contento.
— Si, eso creo –Le respondió sobando su nuca- pero al parecer, tú no estás bien ¿qué pasa? –Preguntó al percatarse de la mirada perdida de su gemelo.
—Es solo que… el invierno pronto llegará a su fin y es una lástima ya que es mi estación preferida –Le hizo saber disfrutando el frío ambiente- E irónicamente, empieza la estación que más detesto –Dijo entre dientes.
— La primavera –La nombraron los Kaulitz al unísono.
— No entiendo porque si es una estación tan hermosa… es la aportadora del comienzo de una masacre y problemas hacia nosotros –Musitó encogiéndose de hombros- ¿Ya le dijiste a Ashley? –Preguntó de golpe.
— Hey tranquilo, esto no es cualquier cosa que se le pueda decir de un día para otro, ni siquiera se imagina lo que soy –Dijo cruzándose de brazos- Para antes de que termine Febrero, ella lo sabrá todo ¿okey? –Bill asintió.
— Me sentiría más tranquilo si se entera antes de que empiece ese mes.
— Haré lo que pueda –Y dicho esto dio media vuelta- Iré a echar un vistazo con Ashley –Avisó comenzando a caminar hacia el bosque.
— ¿Cómo crees que se lo tome? –Preguntó Kerstin acercándose con su pareja- ¿Cómo crees que Ashley se tome esa noticia?
— El chico que cree humano le dirá que es un vampiro y que ella heredó injustamente una maldición que involucra la muerte misma… ¿cómo te lo habías tomado tu? –Le preguntó haciéndole recordar que ella estuvo en su misma situación.
— Fue diferente –Recalcó.
— ¿En qué sentido? –Preguntó sarcástico.
— Yo ya lo sospechaba.

















— ¿Me esperarías aquí? –Le pidió metiendo la llave en la cerradura-… No tardo.
— Claro –Le respondió retrocediendo. Ashley le sonrió como señal de agradecimiento y entró a la casa.
— ¿Hey cómo te fue con tu cita con Andrew? –Le preguntó caminando hacia ella con una mano detrás de su espalda.
— ¡Shh! Está afuera –Le hizo saber en susurro. Ruth inmediatamente tuvo una expresión de sorpresa en su rostro.
— ¿Aún no se va?
— No, de hecho solo vine por Peter… iremos al parque –Ruth alzó su ceja.
— ¿Salgo por la puerta trasera?
— ¿Qué? ¡No! –Exclamó nerviosa- Yo… yo no me esperaba esto.
— Tranquila, se lo que planea –Aseguró asintiendo.
— ¿A sí?
— ¡Sí! Se quiere ganar la confianza de Peter ya que teniéndolo de su lado, será más fácil conseguir otra cita contigo.
— Primero, Andrew y yo no tenemos una cita es solo… una salida casual de amigos ¿Y en dónde está Peter? –Preguntó frunciendo el ceño.
— ¿”Salida casual de amigos”? –Preguntó levantando sus cejas- ¿Así se les llaman a las ‘citas’ en estos tiempos? Wow, que anticuada soy –Ashley le mandó una mirada asesina para que dejara de hablar de esto de una vez por todas- Peter está arriba, fue a conseguirme otro muñeco.
— ¿Muñeco? –Ruth levantó el brazo que tenía detrás de su espalda dejando ver a una pequeña muñeca decapitada.
— Estamos jugando a las peleas y creo que voy perdiendo –Le contestó mirando a su muñeca con pena. Ashley revoleó los ojos tratando de no reír
— ¡Peter! –Lo llamó su madre, él pequeño no tardó en bajar.
— ¿Qué pasa? –Preguntó curioso con un muñeco de luchador en su mano.
— ¿Quieres ir al parque conmigo y…Andrew? –Le preguntó y Peter no tardó en esbozar una sonrisa.
— ¡Sí! –Gritó emocionado y soltó al muñeco.
—Okey, entonces ponte un suéter –Ante la orden, el niño corrió hacia el pequeño armario que estaba a un lado de las escaleras.
— Bien, creo que oficialmente nuestra pelea terminó –Bufó viendo al pequeño luchador en el suelo.
— Muchas gracias por venir a cuidarlo Ruth –Le agradeció sonriendo de medio lado.
— Oh tranquila, siempre es divertido venir a ver como Peter les arranca la cabeza a sus muñecos –Respondió un poco asustada- Además, me encanta cuidarlo –Contestó con sinceridad, Peter era como su pequeño hermano.
— ¡Ya estoy listo! –Avisó mientras daba pequeños brinquitos.
Los tres salieron de esa casa y Peter no dudo correr hacia donde Andrew estaba, le agradaba tener un amigo más.
— Andrew, ella es mi amiga Ruth –Los presentó Ashley y su amiga extendió su mano.
— Te conozco –Aseguró el chico estrechándola- También trabajas en la cafetería ¿no?
— Así es, bien tengo mucha tarea por hacer así que ¡me voy! –Dijo esbozando una sonrisa como despedida, se giró hacia su amiga y le guiñó un ojo como símbolo de complicidad, Ashley solo bufó.
— Y dime Peter ¿qué juego del parque te gusta?
— El resbaladero –Respondió emocionado. Ashley solo los observaba estando a un paso detrás de ellos: No recordaba cuando fue la última vez que Peter se sentía tan feliz, ella no se había dado cuenta de que por querer protegerlo, le había quitado las diversiones que un niño de su edad debía tener. Lo estaba sofocando con su miedo e inseguridad, pero ya no lo haría porque sabía muy bien que las cosas por fin eran diferentes, además, estaban conviviendo con una buena persona que tal vez no tuvo un buen pasado pero eso no lo tachaba como monstruo, al fin y al cabo, Ashley también había tenido sus problemas.
En todo el día no pararon de reír: Andrew realmente se estaba comenzando a llevar muy bien con Peter y éste comenzaba encariñarse; Ashley realmente estaba pasando una excelente tarde, se divertía como nunca en ese solitario parque con esas dos lindas personas de compañía…
— Hay que repetirlo –Sugirió Andrew camino a la casa de la chica.
— Si, Peter se divirtió mucho... míralo, quedó exhausto –Señaló mientras acariciaba el rostro del menor que se encontraba entre los brazos del chico.
— ¿Y tú no te divertiste? –Ashley alzó su vista para verlo.
— Sí, lo hice –Respondió dando una pequeña sonrisa- Y demasiado –Concluyó volviendo a ver al pequeño quien había terminado dormido del cansancio. La chica sacó las llaves de la casa y antes de abrir la puerta, inquirió-: Si quieres dame a Peter, te ha de haber cansado mucho.
— No, no, está bien –Realmente, ni siquiera sentía el peso del menor- ¿qué te parece si te ayudo a costarlo? — De acuerdo –Respondió abriendo la puerta. Andrew curvó sus labios, estaba tan cerca de su objetivo…
— ¡Ashley!
— ¿Tom? –Preguntó extrañada cerrando la puerta- ¿Qué haces aquí?... –Sacudió ligeramente su cabeza-… ¿cómo supiste que vivía aquí? –El de trenzas se encogió de hombros.
— Vine de visitar a un amigo que vive por aquí... logré verte de lejos –Respondió caminando hacia ellos. Tom le brindó una mirada rápida a Andrew y éste esbozó una sonrisa de burla
“¿Por qué siempre arruinas mi diversión?” -Le cuestionó Andrew.
“Ya te lo había advertido” –Le recordó el de trenzas.
— “Oh sí, lo recuerdo pero dime… ¿Qué harás? ¿Atacarme enfrente de Ashley?” –Alzó su ceja.
“¡Qué más da! Así sabrá que eres un peligro para ella
— “Ha, mejor piénsalo dos veces”
–Sugirió abrazando más al pequeño que tenía en brazos. Tom rugió por lo bajo ¿cómo se atrevió a tocarlo?
— Oh, bueno… en ese caso eh, Andrew, él es mi amigo Tom –Ante la innecesaria presentación, los dos chicos voltearon a verla- Tom, él es…
— Es un placer conocerte, Tom –La interrumpió. El de trenzas no contestó- Bueno, llegó el momento de irme… -Avisó entregándole el pequeño a Ashley-… realmente tuve un día excelente, espero repetirlo.
— Tenlo por hecho –Andrew acarició la cabeza de Peter como señal de despedida. Tom cerró sus manos con fuerza, el muy infeliz había metido al niño en el juego.
— Adiós Tom –Se despidió al pasar por un lado suyo.
“Muy pronto te arrancaré esa maldita sonrisa del rostro” –Le aseguró volteando a verlo- Adiós Andrew.

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Se que ahorita todo es confuso porque digamos que esta pasando todo a la mitad, pero conforme avance la historia todo será más claro (: gracias por leer <3

28 jul. 2011

Cap. 22 Encuentro con Andrew

*Lo que está en cursiva son FlashBacks.


— ¿Vendrá Ruth a cuidarme? –Preguntó abrazando al solado que le había regalado en navidad- ¡Bien! Con ella si podré jugar.

— Si, después de terminar tus deberes –Le recordó acariciando su cabecita.
Cuando el reloj marcó las cuatro con siete minutos, la puerta se abrió dejando entrar a su querida amiga
— ¡Ruth! –Exclamó feliz el pequeño y corrió hacia la entrada
— Hola Peter –Lo saludó cargándolo- Okey, pesas mucho –Dijo volviéndolo a bajar- oh, ¿qué tienes ahí? –Preguntó curiosa y señalo al pequeño soldado de plástico.
— Es el Sargento Marcus –Lo presentó esbozando una sonrisa- ¿Quieres ver su auto?
— Me encantaría.
— ¡Iré por el! –Dijo corriendo hacia las escaleras.
— Cada vez lo veo más alto –Confesó caminando hacia su amiga.
— Está creciendo muy rápido –Dijo Ashley tomando su suéter- A veces quisiera evitarlo para que siga siendo mi pequeño.
— Él siempre será tu bebé… ¿ya te vas? –Preguntó al ver que tomaba las llaves de la casa. Ashley asintió- Pero aún no son las cuatro y media –Le hizo saber señalando su reloj de muñeca.
— Si bueno, quiero estar a solas unos momentos, ¿sabes? Hace mucho que no voy a un parque a disfrutar el día.
— Está bien, diviértete –Ashley sonrió.
— Por favor, has que Peter haga su tarea –Ruth solo asintió.
— No te preocupes, todo estará bajo control –Le aseguró. Ashley sabía que eso no era cierto, Ruth era prácticamente otra niña pequeña, pero aún así, confiaba en ella.
Al dar un paso fuera de su casa, respiró el aire fresco y se abrazó a si misma al sentir una brisa fría recorrer su cuerpo, bendito sea el invierno. No tardó mucho en llegar al parque donde se encontraría con Andrew. Antes, ella frecuentaba ese lugar cuando Peter era un bebé, lo llevaba para que se divirtiera en los casi oxidados juegos del lugar que estaban repletos de niños traviesos e imperativos, ahora, el parque parecía abandonado: Los padres de familia estaban tomando sus precauciones por los ataques del pueblo, no permitirían que sus hijos fueran lastimados.
La chica tomó asiento en un columpio lila y comenzó a mecerse lentamente disfrutando la tranquilidad de aquél sitio. A ella le gustaba ir a los parques cuando era niña, le gustaba mucho estar en los columpios y balancearse fuertemente con ayuda de su padre para sentir que podía tocar el cielo con sus pequeños pies, cuando lo ‘lograba’, su padre se ponía enfrente de ella para que saltara a sus brazos, el cosquilleo que sentía en la boca de su estómago al hacerlo siempre la hacía reír y su alegría, se la contagiaba a su padre. Soltó un pesado suspiro ¿A dónde se había ido aquella pequeña? ¿Qué fue lo que le pasó? ¿Por qué la abandonó? Esas preguntas siempre se las hacían sus padres cuando su lado sombrío apareció de la noche a la mañana: Jamás se las respondió porque ni ella siquiera sabía la respuesta, lo único que tenía en claro era que su inocencia había muerto. Muerto, como la persona que Tom quería… Tom, aún no podía creer que había llorado en su hombro, que se había desahogado, que había sufrido. Al parecer, la pose de chico rudo era solo un frágil disfraz.
— Muchos dicen que llorar es de débiles, pero eso es una vil mentira –Le aclaró acariciando su espalda.
— A veces lo es –Dijo el de trenzas limpiándose las mejillas.
— Lloraste y no te creo débil –Le hizo saber abrazando sus rodillas. Tom no supo que contestarle.
— Gracias.
— ¿Por qué? –Preguntó confundida.
— Por… escucharme.
— Para eso estamos los amigos, porque lo somos, ¿cierto? –El de trenzas asintió y esbozó una sonrisa, Ashley también sonrió ¿Quién lo diría? Por primera vez, fue capaz de ayudar a alguien. Los dos guardaron silencio por un momento. Ashley sentía curiosidad, quería saber quien fue la persona que Tom desgraciadamente perdió, pero optó por tragarse la intriga, no quería volver a verlo llorar en esos momentos —Por tu culpa perdí mi clase de química –Le reprochó, Tom débilmente rió y se puso de pie.
— Creo que entonces, te debo una –Ashley asintió y tomó la mano extendida del de trenzas, la ayudaba a levantarse- Entonces, ¿estamos bien? –Preguntó tratando de volver al tema inicial, a la causa del porque la había buscado.
— Estamos bien.


La cabaña estaba vacía, eso significaba que estaría solo por al menos tres horas. Abrió la puerta de una de las dos habitaciones y se dejó caer en la cama acomodando sus brazos detrás de la nuca para ver más a gusto el techo, era increíble la tranquilidad que se formaba cuando se encontraba solo. Un momento, ¿demasiada tranquilidad? Tom nunca estaba tranquilo ni con él mismo; frunció sus cejas al percatarse de que todo eso se debía a la ausencia de algo. Se sentó sobre la cama observando cada rincón de la habitación tratando de buscar la respuesta que no tardó en aparecer: Faltaba su dolor, lo había olvidado en el pasillo de la Universidad cuanto tuvo una corta plática con Ashley. Asombroso, ella lo ayudó a deshacerse de ese pesar con tan solo una patética conversación, ¿cómo lo logró? Lo único que hizo fue decirle un ‘todo estará bien’ y eso le basto para calmarse y llorar en su hombro.
— Mierda –Exclamó al recordar esa escena y volvió a recostarse.
Había llorado, ella había logrado que desahogara todo el sufrimiento que tenía atorado en su garganta sin tanto hablar y también le ayudó a darse cuenta: Aubrey ya no sufriría más en el lugar donde estaba. Entonces, de mala gana, Tom recordó todo lo que le había gritado en el barranco el día anterior:
“Me dejaste solo” —No, no lo hiciste y nunca lo harás porque estás aquí –Dijo llevando su mano a su pecho.
“Se suponía que ibas a volver ¡para estar juntos para siempre!... ¡Eso es lo que decía en tu estúpida carta!” — Sí, eso decía en la carta que escribiste después de negarte el deseo de ser como yo. Si lo hubiera hecho, si te hubiera convertido, estuvieras a mi lado en estos momentos sonriéndome y yo estuviera amándote. Fue mi culpa, no tuya.
“Todo era mentira ¡Tú amor era mentira! — Por supuesto que no –Dijo ingenuo- Tu amor era verdadero y me lo demostrabas cada día.
“Jamás debí enamorarme de ti, todo lo que hice por nuestro amor ¡lo mandaste a la mierda! — El que mandó todo a la mierda, fui yo, no tú. Tú no te debiste de haber enamorado de mí, no te merecía… no te merezco.
“…No es tarde para corregir los errores” — No, no lo es –Confirmó poniéndose de pie y sacó la carta que tenía guardada en su pantalón- Perdón por decirte todo eso, como siempre… pensé en mí y no en ti: Por fin estás descansando, por fin estás a salvo y es lo mejor que nos ha sucedido a los dos. Ahora, entiendo porque sigo aquí: es para proteger a esta chica ¿cierto? –Preguntó acariciando la hoja- Para evitar que sufra como tú lo hiciste, para salvarla a tiempo –El de trenzas asintió, por fin comprendió- Te prometo que la protegeré con mi vida, no dejaré que le hagan daño, no te decepcionaré más Aubrey, ya no… -Calló un momento para alzar su vista al techo-… Y no importa cuántos siglos pasen yo jamás dejaré de amarte, te quedaste con mi corazón…-Le dijo esbozando una sonrisa-… ¿Pero qué digo? Por derecho, mi corazón siempre te perteneció.

















— Hola Ashley –Ella enterró sus pies en la tierra para dejar de columpiarse.
— Andrew –Lo saludó esbozando una sonrisa. El chico tomó asiento en el columpio de alado y como lo había hecho Ashley hace unos minutos, comenzó a mecerse- ¿Cómo has estado?
— Mejor ahora que estoy aquí –Le respondió dando una enorme sonrisa para dejar ver sus perfectos dientes blancos — ¿Y cómo va la Universidad? –Ashley soltó un suspiro.
— Nunca pensé que diría esto pero, bien… va muy bien –Le respondió satisfecha- y tú... ¿estudias? –Andrew negó.
— Desde que mis padres me corrieron de casa, abandoné los estudios –La chica se tensó- Aún me pregunto cómo he logrado sobrevivir todos estos años…
— Siento eso –Murmuró encogiéndose de hombros.
— Oh, no te preocupes, supongo que me lo tenía merecido… abusé de su confianza.
— ¿Y qué has hecho para sobrevivir? –Preguntó de inmediato tratando de evitar el tema de los padres.
— Bueno, un amigo me alojó en su casa y desde entonces, comencé a trabajar junto con él en un taller mecánico –Respondió pateando la tierra.
— Supongo que eso es mejor que nada, ¿o no? –Andrew asintió.
— Nos alcanza para comer, así que está bien, ¿y qué hay de ti Ashley? –Preguntó alzando una ceja- ¿Tus padres también te echaron? –Preguntó en juego.
— No, de hecho ellos… murieron –Respondió apretando sus labios. El chico entreabrió su boca y después bajó su mirada apenado.
— Lo siento, yo… yo no quise…
— Tranquilo, entiendo que no fue tu intención –Dijo sonriendo de medio lado.
— Yo y mi gran bocota –Se regañó a sí mismo- Y Peter… ¿él los recuerda? –Ashley vaciló un momento, después respondió-:
— Era un bebé de 11 meses, apenas y los menciona. No es un lindo tema para hablar con un niño de cinco años.
— Entiendo…-Musitó y perdió su mirada en los juegos abandonados-… ¿qué pasó con los niños de esta zona? –Cuestionó alarmado.
— No salen debido a los ataques –Contestó con obviedad- Todo esto va de mal en peor.
— ¿Tú también tienes miedo? –Preguntó curioso. Ashley mantuvo un enorme silencio mientras miraba atentamente a la nada.
— Todo ocurre en la noche –Respondió al fin- Yo no salgo en la noche, así que… no, no tengo miedo ¿y tú? –Cuestionó volteando a verlo, Andrew volvió a sonreír.
— No hay porque tenerlo –Contestó ronco.
— Supongo, si no sales de casa, ahí estás a salvo –Aseguró abrazándose a sí misma.
— Quien sabe, en una de esas, y comienzan a tacar en los hogares –Inquirió comenzando a columpiarse, Ashley volteó a verlo alarmada.
— ¿Crees que lleguen a eso? –El chico solo levantó y bajó sus hombros.
— Creo que los que están haciendo esto, son capaces de hacer mucho más…

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Creo que ya quedó en claro que Tom no se alejará de Ashley c: Creo que les gustó el capitulo anterior *--* gracias por sus comentarios chicas me hace muy feliz :3, bien, me voy a transcribir más capitulos! Hasta la proxima ;) <3

27 jul. 2011

Cap. 21 Todo mejorará

La hora de literatura por fin había llegado, era momento de hablar con su otro amigo: Tom, bueno, si es que ya se encontraba de buen humor. Entro y sonrió, sabía muy bien que el de trenzas ya se encontraba en aquella aula, siempre era el primero en llegar.
Ashley caminó hacia su lugar y dejó su bolsa en el banco, Tom no volteó a verla, parecía estar más atento a lo que sucedía a través de la ventana, así que la chica decidió ir a romper su concentración:
— ¿Mejor? –Tom la miró desconcertado por la pregunta.
— ¿De qué hablas? –Frunció el ceño.
— Se ve que has tenido un mal día –Respondió por lo bajo- pero creo que no ha mejorado –Dijo por la forma en el que le había hablado. El de trenzas resopló y rodó los ojos.
— Estoy Bien –Le hizo saber, pero hasta él mismo sabía que no era verdad.
— Genial… me alegro –Sin querer, Tom le había bajado los ánimos- Iré… ehm… iré a sentarme –Avisó señalando su banco.
— Okey –Respondió indiferente y volvió a mirar hacia la ventana. Ashley se enderezó completamente, al parecer, estaba molesto y con ella, pero ¿por qué? ¿Qué es lo que había hecho o dicho para hacerlo enojar?
Se sentó en su banco aún buscando respuestas y tratando de recordar la última vez que habló con él: Hablaron, rieron, se despidió… no parecía molesto en ese momento, entonces ¿qué paso? ¿Se habrá enterado acerca de su pasado? La chica se tensó al solo pensarlo, sabía que algún día cualquier estúpido iría y le contaría todo acerca sobre ella, pero aún así, no tenía derecho a juzgarla porque él no estuvo cuando paso todo, él no supo todo lo que ella vivió en esos momentos.
La clase había empezado y por primera vez, Ashley no escuchaba lo que el Sr. Jefferson explicaba y es que seguía tratando de encontrar una explicación acerca del comportamiento de Tom, pero nada.
Levantó su vista pérdida al ver que sus compañeros se encaminaban a la puerta: la hora había terminado; soltó un pesado suspiro y se colgó la mochila en su hombro para ponerse de pie, volteó hacia el lugar de Tom y vio que él aún no se levantaba por estar leyendo su libro. La mirada del de trenzas se alzó para cruzarse con la de Ashley, ésta solo se encogió de hombros y salió del aula un poco deprimida, no le gustaba que sus amigos se enojasen con ella.
Tom cerró su libro, para después, estar completamente inmóvil —Ella no tiene la culpa –Se recordó a sí mismo cerrando sus ojos- Ella no tiene la culpa, ella no tiene la culpa…— Ashley es una persona amable.
— ¿Disculpe? –Preguntó confundido.
— Es alguien amable… ¿cómo te pudiste haber enfadado con ella? –Preguntó el Sr. Jefferson volteando el banco que estaba enfrente de Tom para tomar asiento, el de trenzas ni siquiera se percató que se encontraba a su lado, estaba absorto en sus pensamientos.
— No lo estoy –Contestó frunciendo el ceño.
— Entonces, ¿por qué la miras con odio? –Tom se tensó, no lo hacía ¿o sí?- Basta de tu pose del chico rudo, conmigo no la necesitas –Inquirió al ver que el de trenzas le brindaba una mirada asesina- Hace mucho que no la veía sonreír así, eres la primera persona con la que intercambia palabras además de su otra amiga, Ruth.
— ¿A qué quiere llegar? –Preguntó cruzándose de brazos.
— He visto que la buscas Tom: le hablas, te sientas cerca de ella, te tratas de ganar su confianza… la elegiste como compañera de equipo, Ashley se alegró mucho con ello y ahora ¿la ignoras? Mucha gente jugó con ella y la lastimaron demasiado y por lo visto… tú eres uno de ellos.
— No es cierto –Aseguró entre dientes.
— ¿Viste su mirada? –La voz del profesor parecía molesto- No, por supuesto que no –Se respondió a sí mismo- Mira, te pediré un favor: Si tus intenciones son solo jugar con ella, aléjate, porque ya ha sufrido lo suficiente para tolerar algo más –Y dicho esto se puso de pie y le dio la espalda para caminar a su escritorio.
— Mis intenciones no son esas… –Habló por lo bajo pero no lo suficiente, el profesor lo escuchó y se detuvo-… solo quiero ser su amigo y... cuidarla. –Aclaró poniéndose de pie. El Sr. Jefferson continuó su marcha para sentarse en su escritorio y abrir uno de sus tantos libros que tenía regados en su lugar de trabajo.
Tom bajó su mirada pensativo: Ser solo su amigo, él podría ser eso, sí, podía serlo. Basta ya de esto, lo único que lograba era absorberlo a un abismo mucho más oscuro aún, no lo permitiría; dejaría de lamentarse por Aubrey para estar enfocado en su ‘misión’: Salvar a una inocente chica.
— Entonces, hazlo –Habló el profesor al ver que Tom se dirigía a la puerta. Él de trenzas se encogió de hombros y asintió: por supuesto que lo haría.
Tenía que encontrar a Ashley y de alguna forma tratar de entablar una conversación de nuevo, porque –una vez más-: Ella no tenía la culpa.
No tardó mucho en visualizarla, estaba en el segundo piso del edificio platicando con su amiga Ruth. Sin pensarlo dos veces, caminó hacia ella sin importar si interrumpía o no una interesante conversación.
— Yo lo haré, ¿para qué molestar a una ancianita que ya no puede más? –Dijo Ruth esbozando una sonrisa, pero se le borró al ver sobre el hombro de Ashley que Tom se acercaba hacia ellas. La chica de cabello negro se giró confundida y al ver al de trenzas enfrente de ella automáticamente frunció el ceño extrañada- Tengo que irme –Se despidió su amiga al ver que sobraba en esa situación.
— Ah… está bien –Musitó Ashley- Por favor, llega a las…
— Cuatro, ya lo sé –Le hizo saber para marcharse de ese lugar, no sin antes mandarle una mirada asesina al de trenzas.
— ¿Y bien?... –Comenzó a hablar Ashley al estar solos.
— Si –Es lo único que dijo, la chica de cabello negro alzó una ceja.
— ¿Si, qué?
— Si, tengo un mal día –Le confirmó recargándose en los casilleros. Tom alzó su vista hacia las enormes focos que brindaban una desgastada luz al pasillo y respiro profundamente- No debí de ignorante en el pasillo ni responderte de mal forma en el aula ya que, al fin y en cuenta… -Calló y cerró los ojos ¿cuántas veces más tenía que repetirlo?...-No fue tu culpa. –Finalizó volteando a verla, pero no duró mucho ya que volvió a alzar su mirada hacia el techo.
— Está bien, entiendo… -Dijo dando una pequeña sonrisa y al igual que Tom, se recargó en los casilleros-… ¿quieres contarme que paso? Tal vez, si lo sueltas, te sentirás mejor –Sugirió cruzándose de brazos viendo hacia el piso. Ninguno de los dos volteaban a verse, no había razón para hacerlo.
— No –Respondió con un nudo en la garganta.
— De acuerdo, solo… solo espero que no haya sido nada grave para ponerte de esa manera –Tom cerró sus ojos. Lo que había pasado, superó el significado de la palabra ‘grave’. Él de trenzas se exaltó al sentir la cálida mano de Ashley sobre su muñeca y bajó su mirada hacia el agarre que la chica le habría ofrecido – Y si lo fue, descuida, todo mejorará… siempre es así.
— No, no lo hará –Contestó volteando a verla, al fin.
— Todo mejora –Replicó- No importa lo que sea.
— ¿Y si es perder a un ser amado? –Soltó de golpe y apartó su brazo bruscamente- ¿¡Cómo puede mejorar eso?! –Preguntó dolido y molesto. No podía, no podía dejar de llorarle. Ashley se encogió de hombros al ver que Tom lentamente se dejaba caer para sentarse en el frío y sucio piso para después, abrazar sus rodillas fuertemente. Llevaba poco en conocer al de trenzas, pero no pensó verlo en una situación así: Él aparentaba ser fuerte, cuando realmente era vulnerable. La chica pasó saliva con dificultad y se hincó a un lado de él para estar a su misma altura.
— Porque el dolor cesa… –Le contestó en susurro-… después de sufrir, tu mente y corazón vuelven a funcionar y te das cuenta de que fue lo mejor porque la persona ya no agoniza más, ya no llora, ya no vuelve a sentir dolor… -Calló al ver un camino de agua en la mejilla del chico…- Solo siente paz y al saber esto, todo mejora. –Tom tragó saliva para evitar soltar un sollozo.
— Yo no quería que se marchara –Dijo entre dientes.
— No lo hizo –Tom volteó a verla- No lo hará, porque siempre estará allí… -Señaló el corazón del de trenzas-… cada vez que tú quieras. Cuando llegué el día en el que te olvides de ese ser, será el día en el que él o ella se marche para siempre.
— Nunca lo haré –Se apresuró a decir.
— Entonces nunca se irá –Le confirmó esbozando una sonrisa.
En un parpadeó, los brazos de Ashley lo tenían rodeado, Tom se quedó completamente tieso y la vio aturdido.
— ¿Por qué lo haces? –Preguntó con dificultad.
— Para que tengas en donde llorar –Y ante esa pregunta, el de trenzas correspondió su abrazo.

25 jul. 2011

Cap. 20 Mensaje de texto.

Todos permanecieron en silencio al ver que Tom se aproximaba hacia ellos, Georg en ningún momento volteó a verlo, estaba demasiado molesto para eso.

— Hola –Saludó por la bajo, nadie le respondió. El de tranzas soltó un tenso suspiro ¿Cómo empezar? Realmente se había comportado como un completo idiota- Yo… -Carraspeó un poco su garganta antes de continuar-… yo sé que me, eh, no debí de actuar así… yo solo… yo… -Calló rendido-… Yo soy una mierda, sí, eso es lo que soy –Dijo al fin. Pudo ver que su gemelo le sonreía y a Kerstin acercarse a él.
— Está bien Tom, está bien –Le hizo saber mientras lo abrazaba, el de trenzas gustoso aceptó aquél gesto ya que sabía que Kerstin se sentía igual que él.
— Ahora, ¿cuál es el plan? –Preguntó cuando su amiga se separó.
— Primero, ¿estás seguro de qué quieres seguir con esto? –Preguntó Gustav un poco más tranquilo, el de trenzas asintió. El rubio cruzó una mirada rápida con Bill y después, volvió a ver a Tom-: El único cambio que hay es… el tiempo, tenemos que hacerle saber lo que es y lo que somos lo más pronto posible.
— De acuerdo.
— ¿De acuerdo? –Preguntó sorprendido Gustav parpadeando varias veces.
— Sí, de acuerdo —Repitió asintiendo y viendo a todos los presentes- Lo haré.
— Bien –Gustav por fin pudo respirar.
— Debes tener hambre –Inquirió Bill, Tom sonrió- Es hora de cazar –Y ante la ‘orden’ todos salieron, excepto Georg y Tom.
— ¿Qué pasa? –Preguntó confundido Georg ya que el de trenzas lo había detenido.
— Tienes razón, soy un egoísta –Georg negó con la cabeza, estaba molesto, no sabía lo que estaba diciendo en esos momentos.
— No, no lo eres –Le aseguró, pero Tom negó.
— Siempre lo fui…
— Lo que siempre fuiste y serás… es ser un cabeza hueca –Confirmó palmeando su espalda, Tom rió- Basta de hablar de esto, vamos a comer – Y dicho esto salió hacia el bosque.
Tom se encogió de hombros al ver el camino de tierra que había en el exterior, metió su mano en el bolsillo del pantalón sintiendo la carta de Aubrey.
— Sí, soy un egoísta.

















Viernes, inicio del fin de semana. Ashley había esperado ese día con ansias, no importaba si sabía que al día siguiente tenía que trabajar, lo único que quería era alejarse de esa institución ya y también… también era el día que le tocaba literatura: Lunes, martes y viernes. Los otros dos días no había visto a su querido amigo por los corredores de la escuela, pero entendía, la universidad era algo grande para poder visualizarlo.
Los rumores acerca de su recaída habían sido sepultados ante las diferentes historias acerca de los ataques que gobernaban en el pueblo, eso de alguna forma, la puso feliz.
Sacudió ligeramente la cabeza al escuchar una alarma, era su celular quien le avisaba que le había llegado un mensaje, sin prisa alguna, lo sacó del bolsillo de su pantalón y checó la pantalla.
‘1 Mensaje recibido.
De: Andy.’
Ashley sonrió, hace mucho que no sabía de él, hizo clic en ‘ver’ para poder leer su contenido:
‘Creo que olvidas que tenemos una plática pendiente :(’ –Ashley rió al ver la carita triste.
-— ‘No lo olvide, solo que he estado muy ocupada con lo de la universidad…. –Dejó de escribir para pensar que más podría introducir en el mensaje-… ¿Qué te parece si nos vemos hoy? –Enviar.
Un minuto después y obtuvo respuesta:
— 4: 30, ¿te parece? En el parque que está a dos calles de tu casa.
— Listo. –Ashley volvió a guardar el celular, y dio un suspiro, estaba satisfecha.
— ¿Y esa sonrisa? –Preguntó Ruth curiosa.
— ¡Ay! –Había logrado exaltarla por completo- ¿Por qué te encanta asustarme? –Preguntó llevando una mano a su pecho.
— ¿Por qué te encanta ignorarme? –Ashley vaciló por un momento.
— No lo hago –Se defendió.
— Llegué hace cinco minutos, te saludé y no me hiciste caso por estar haciendo no sé qué en tu celular –Le hizo saber cruzándose de brazos, Ashley se encogió de hombros.
— Oh… perdón –Ruth había ganado- es que me llegó un mensaje –Dijo esbozando una sonrisa.
— ¿Y de quién si se puede saber? –Cuestionó alzando una ceja.
— De Andrew –Contestó cerrando su casillero. Ruth entreabrió su boca sorprendida, ¿había escuchado bien? ¿De Andrew?
— ¿Qué-cómo… qué? –Balbuceó anonada, su amiga la vio extrañada.
— ¿Qué pasa?
— Te diré que pasa: Andrew te invitó a salir, tú lo rechazaste, yo traté de convencerte y solo me ignoraste, dijiste que no querías saber nada de él porque te daba mal espina y ahora.... mágicamente… ¿Se hablan? –Seguía estupefacta.
— Si bueno, tenía una mala primera impresión de él –Le respondió cerrando su casillero.
— ¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
— Ver cómo me protegió –Respondió con una sonrisa pero se le borró de inmediato al ver la cara de suspenso de Ruth.
— ¿”Protegió”? –Preguntó pestañeando- ¿Y cómo te…“protegió”? –Ashley cerró sus ojos. Mierda. Había olvidado que no le contó acerca del percance que tuvo hace cinco días…- ¡Dime!
— Al salir de la cafetería, unos… no sé, pandilleros creo yo… –Dijo haciendo una mueca, no estaba segura de lo que esos enfermos eran-… Me siguieron y antes de que pudieran hacerme daño Andrew apareció y me rescató –Finalizó el corto relato al fin. Ruth era su amiga, pero trataba de no contarle los pequeños accidentes que le ocurren porque…
— ¡Por dios Ashley! ¡¿Por qué no me dijiste nada?! Imagínate si Andrew no hubiese llegado ¡dios! Esos locos quien sabe lo que te hubieran hecho, ¿Por qué no me hablaste? Hubiéramos ido a la policía de inmediato a levantar la denuncia… -Si, ella no le decía nada porque se preocupaba demasiado-… Ellos ya estuvieran tras las rejas en estos momentos –Para Ruth, todos los que trataban de lastimar a Ashley deberían de estar en la cárcel: Los que la empujan entre la multitud, los que la regañan en el trabajo, los que le dedican una mirada acosadora, todos.
— Okey, lo siento –Se disculpo nuevamente- pero es que no te dije nada porque sabía que te ibas a exaltar demasiado. Ruth bufó.
Ella había sido su mejor amiga desde los cinco años cuando sus padres las llevaban a un parque para convivir con más niños y jugar. Desde entonces, Ashley cuidaba siempre de ella ya que Ruth era más sensible y pequeña, pero desde el momento en que se perdió en el mundo de las drogas, ha sido al revés: es por eso que Ruth se pone demasiado histérica cuando se entera de que estuvo en algún tipo de problema, tiene miedo de que salga lastimada cómo la última vez.
— ¿Ya no te han vuelto a molestar? –Preguntó cruzándose de brazos.
— No, ni siquiera los he vuelto a ver –Aseguró, Ruth asintió.
— Bien… y dime, ¿Qué es lo que hay entre Andrew y tú? –Preguntó con picardía. La chica de cabello negro no pudo evitar reír y sentirse aliviada, por fin podía dejar ese tema en el olvido.
— Amistad –Contestó comenzando a caminar por el corredor- Si, solo amistad. –Ruth no pudo evitar dar una pequeña sonrisa ante la respuesta de su amiga.
— Me alegra saber que la barrera que habías creado hace años por fin se está cayendo –Su amiga la vio confundida- Sin darte cuenta, estás conviviendo poco a poco con la gente: Tom, Andrew, nuestras compañeras de la cafetería… le estás dando una oportunidad al mundo otra vez.
— Tienes razón –Admitió por lo bajo y compartió la sonrisa de Ruth- Tienes mucha razón.
El timbre que avisaba la despedida de las chicas por ese momento, sonó. Las dos tomaron un rumbo diferente hacia sus respectivas clases: El ambiente ya no era tan pesado, los amigos y compañeros de las cuatro chicas asesinadas se estaban recuperando poco a poco. En el receso, las risas se volvían a dejar escuchar en la cafetería, pasillos y en el exterior de la institución, todo volvía a la normalidad… por el momento.
Ashley guardó sus libros de Anatomía para sacar los de literatura, cerró su casillero y caminó por el pasillo que conducía hacia el patio de la universidad para encontrarse con su mejor amiga, siempre convivían ahí en el corto receso. La puerta de vidrio fue abierta y Ashley detuvo su marcha al percatarse de que Tom estaba entrando, dio una pequeña sonrisa y siguió caminando para toparse frente a frente con él.
— Hola –Lo saludó alzando su mano. Él de trenzas frunció sus labios y siguió de largo su camino dejando a Ashley completamente confundida- ¿Tom? –Lo llamó ladeando su cabeza, pero el de trenzas no se detuvo, era como si no la hubiese escuchado. La chica se encogió de hombros, tal vez su amigo estaba teniendo un mal día y no estaba de humor, sí, lo más seguro era eso.
Tom volteó al escuchar que la puerta se abría y cerraba; al confirmar que Ashley había salido, dio un puñetazo al casillero que se encontraba a un lado de él dejándolo completamente sumido ¿Por qué no pudo siquiera verla a los ojos?
— ¿Por qué te pareces a ella y no puedes serlo? –Preguntó bajando su puño. Esto iba a ser más difícil de lo que creía.

 
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Gracias por leer y los comentarios :3! <3 Espero que hayan tenido un lindo día c:
¿Preguntas, comentarios, etc? Aquí.

24 jul. 2011

Cap. 19 Monstruo Egoísta



— El plan sigue igual –Habló Gustav y Bill volteó a verlo desafiante- Y sea cual sea la técnica que esté utilizando Tom, debe mandarla a la mierda porque está tardando mucho, te recuerdo… Bill -Mencionó su nombre fingiendo tenerle respeto – que no tenemos tanto tiempo como la última vez para hacerle saber qué es en realidad. –Calló el rubio, pero al ver que el pequeño Kaulitz abría su boca, inquirió-: Sí, yo sé que ella no sabe absolutamente nada de esto y por ende, será más complicado… pero no nos podemos detener, no ahora -Él tampoco se esperaba esto.
— Para empezar, no creo que Tom quiera seguir con esto –Le dejó en claro y frunció el ceño- Y no es sensato dejar que siga cerca de esta chica después de lo sucedido.
— Sensato o no, es lo correcto si queremos que ella viva y que Andrew no gobierne –Replicó Gustav y Bill calló.
— Haz lo que quieras –Dijo al fin, estaba molesto- Iré a buscar a Kerstin y a Tom –Les avisó a los demás y salió de ese lugar al fin. El rubio resopló ante su salida, estaba inconforme.
Una vez fuera, Bill solo dio dos pasos para dejarse caer sobre sus manos ¿Cuándo será el día en el qué ellos podrán vivir en paz? Paz. Bill desde hace siglos olvidó esa palabra de su diccionario y es que teniendo este destino, esa palabra no era necesaria en ellos.
Andrea, caminó hacia Gustav cuando la puerta se cerró detrás del pequeño Kaulitz, trataba de estar calmada, pero no lo lograba.
— ¿Qué pasa contigo? –Preguntó anonada y entrecerró sus ojos. Gustav soltó un cansado suspiro, sabía muy bien a qué se refería- Tom perdió a la persona que más amo a su vida, nosotros perdimos a una amiga y tú… ¡Tú te estás comportando como un verdadero imbécil! –Le gritó perdiendo el control.
— ¿Qué pasa conmigo? –Repitió la pregunta ladeando su cabeza hacia la derecha y meditó un poco- Más bien ¡¿Qué pasa con ustedes?! –Gritó señalándola, el momento sarcástico había terminado- Andrew está allá afuera preparando su próximo movimiento para atacar y ¿nosotros qué?... ¿Nos sentamos aquí a llorarle a alguien que ya no está más mientras que una chica inocente es asesinada? –Andrea abrió y cerró la boca tratando de hablar, pero Gustav no la dejó- ¡No! Entiéndelo, nuestra prioridad en estos momentos, es Ashley –Habló comenzando a calmarse, pero Andrea aún no lo lograba.
—Ahorita, nuestra prioridad es ¡Tom! –Le corrigió casi escupiéndole las palabras.
-— ¡Basta ya! –Ordenó Beatriz quien observaba la escena desesperada- Todos, repito, ¡Todos!... –Volteó hacia Gustav-… Estamos frustrados por la pérdida de Aubrey, al fin de cuenta, era nuestra amiga y le teníamos un gran aprecio, así que por el momento no hay que hablar de Ashley ni mucho menos de Andrew para… para respetar por unos minutos el alma de Aubrey –Inquirió casi en susurro y se encogió de hombros al igual que Andrea y Gustav.
Georg, quien se había quedado callado en todo ese momento, bufó y se levantó de la demacrada silla de madera y caminó hacia la puerta sin brindarle una mirada a su novia y amigos.
— ¿A dónde vas? –Preguntó desconcertada su pareja.
— A buscar a Tom –Respondió abriendo la puerta dejando ver el cielo que comenzaba a despejarse nuevamente dejando salir al enorme círculo amarillo-… Antes de que sea tarde –Musitó sin dejar de verlo.





















Georg comenzó a rastrear a su mejor amigo, pero no sentía su energía, extraño. Miró a la tierra y se percató de que las marcas de las llantas de su auto seguían intactas, así que empezó a seguirlas sin perder más tiempo. Trató de moverse lo más rápido que podía, las huellas se estaban desvaneciendo hasta llegar al punto en el que no había ninguna porque era el fin del camino.
El chico corrió hacia el auto que parecía abandonado y miró su interior con la esperanza de que estuviera ahí.
— Mierda –Maldijo golpeando el asiento. Sabía que Tom estaba débil, prefería hacer guardia en casa de Ashley que ir a cazar para mantenerse estable. Giró a su alrededor tratando de visualizarlo pero nada, lo único que estaba presente eran los malditos rayos del sol que trataban de opacar la estación de invierno- ¡¿Tom?! –Lo llamó desesperado y al mismo tiempo mandaba olas de energía, pero nada, no había rastro de su amigo ¿Y si llegó tarde? No. Georg sacudió su cabeza bruscamente ante ese pensamiento, no podía. Encajó su vista hacia los árboles que yacían a 6 metros de su izquierda y corrió hacia ellos sin pensar, tenía que encontrarlo- ¿Uh? –Movió su pie hacia atrás al sentir que había pisado un pequeño bulto y se percató de que era una bola de papel. Curioso, la levantó y extendió ¿Qué hacia un pedazo de papel en una zona ‘pérdida’ del bosque?- Tom… -Murmuró su nombre con dolor al terminar de leer la carta. Rápido, la dobló en cuatro partes y la metió a su pantalón, para así, seguir con su búsqueda- ¿Dónde mierda te metiste? –Se preguntó para sí mismo preocupado al no poder encontrarlo, ya había recorrido la mitad del bosque- ¡Tom! –Gritó a todo pulmón a la nada y calló de golpe al sentir una pequeña ola de energía de respuesta, no era la de Tom, sin embargo, era algo. Corrió hacia donde la energía lo llamaba y no tardó mucho en visualizar un cuerpo tendido boca abajo debajo de un enorme árbol que brindaba la sombra necesaria para que él sobreviviera. Georg se dejó caer de rodillas y lo giró exaltado-… estás bien –Susurró aliviado al ver que estaba en perfecto estado, solo que inconsciente- Tranquilo amigo, te sacaré de aquí –Le aseguró cargándolo sobre su hombro como si fuera un costal de papas. Georg frunció el seño en señal de alerta, alguien estaba cerca de ellos, podía escucharlo- ¡¿Quién eres?! –Rugió hacia una zona frondosa y al ver una tenue silueta, las venas de la sien de Georg, se exaltaron.
—Mh… -El de cabello largo volteó hacia su amigo sorprendido, se había movido. Dio un último vistazo hacia los árboles, pero ya no había nada.
—Gracias –Le dijo a la nada, supo en ese momento que lo que había estado allí fue lo que le ayudó a Tom a sobrevivir.



















La oscuridad estaba presente en la habitación, por fin había anochecido. Lágrimas de coraje comenzaron a rodear sus mejillas y a enrojecer sus ojos: estaba vivo ¿Por qué mierda estaba vivo? Él no quería estarlo, por eso se sentó sobre el césped esperando que el sol se encargara del resto, tal vez… tal vez era una forma cobarde de morir pero no le importaba, solo quería dejar de existir para irse con ella.
La puerta fue abierta trayendo consigo más oscuridad, maldita sea, eso era lo único que estaba en su vida, estaba cansado, harto.
— ¿Cómo estás Tom? –Preguntó caminando a un lado de la cama, no obtuvo respuesta del de trenzas.
Pensándolo bien, la oscuridad se iba cuando ella estaba presente, era… era como un repelente para eso y le agradaba porque lo iluminaba, lo hacía sentir bien, como siempre, lo hacía sentir vivo. Pero todo esto se fue y la burbuja que contenía todas estas sensaciones se rompió dejándolo caer al pozo de la realidad: En su vida no había luz, se sentía repugnante y estaba muerto.
— Espero que estés mejor –Se contestó la pregunta el mismo- bien, cuando te puedas levantar te llevaremos de caza para que…
— No quiero –Al fin habló.
— No es una pregunta, ni una sugerencia… es una orden –Le dejó en claro.
—No-quiero –Repitió entre dientes sin dejar de ver el techo. Por otro lado, solo se escuchó un demacrado suspiro.
— Sé lo que quieres, y no te dejaremos, no vas a morir.
— ¿Y por qué no? –Preguntó indiferente y al fin volteó hacia Georg- La única razón por la que me mantenía vivo ya no está, así que… ¿y por qué no irme?
— Porque tu destino no es morir, el de ella lo era. —Tom se levantó al acto y vio con furia a su amigo.
— Su destino era permanecer a mi lado para siempre –Georg negó.
— Estas equivocado.
—No, ¡tú lo estás!
— ¿Ah sí? –Cuestionó alzando una ceja- Entonces dime ¿Por qué ella no está más si su destino era estar contigo? –Tom se tensó- ¿Una pequeña equivocación? –Preguntó sarcástico y negó- El destino no comete errores Tom, ella se fue y tú sigues aquí por algo ¡y es para proteger a…!
— ¡No! –Gritó empujándolo- Yo no la voy a proteger ¡Porque ella no es Aubrey!
— ¡Pero es un ser vivo!
— ¡No-me-importa! –Le escupió las palabras con rabia- No me importa lo que esa sea, no me importa lo que le pase ¡No me importa! Ella no es mi responsabilidad, ¡ella no es nada! –Dijo con asco cuando llegó a pensar que era su amada– Por mí que Andrew la maté, la despedace ¡Me da igual! –Georg entreabrió su boca sorprendido y decepcionado, jamás lo había visto así, este no era su amigo, no era Tom sino un…
— Monstruo.
— ¿Qué? –Preguntó Tom por lo bajo.
— Monstruo –Repitió mientras que los puños que había formado comenzaban a temblar- Eso es lo que eres Tom Kaulitz.
— No, yo… No –Balbuceó un poco, eso lo había tomado por sorpresa.
— Está bien, entiendo qué estés mal por Aubrey yo igual lo estuviera si hubiera sido Andrea pero… ¡Pero no por eso vas a actuar como un imbécil! –Le gritó tratando de no golpearlo- Ella no tiene la culpa de que Aubrey no esté aquí, ella es completamente inocente de todo esto y sin querer, heredó una maldición que no le correspondía y tú… ¿tú simplemente lo vas a dejar pasar? –Preguntó anonado.
Tom se tomó la cabeza con desesperación, él podía ser cualquier cosa menos eso, un monstruo, él no lo era, Aubrey se lo había dejado en claro porque no era como los demás: Tom protegía en lugar de atacar, él defendía en lugar de dar la espalda. Es por eso que al ver que Andrew atacaba a esas cuatro muchachas se sintió una mierda en no poder hacer nada, esa fue la primera vez que decidió darse vuelta y todo porque Bill tenía razón: en esos momentos, no podía ganarle.
— ¿Q- qué? –Tartamudeó al ver una hoja estrellarse en su rostro.
— Lo encontré en el bosque –La voz de Georg era sombría- No entiendo, si dices amarla ¿por qué la tiraste? –Tom no respondió, solo veía la maltratada hoja tendida a sus pies- Creo… creo que eres un egoísta Thomas.
Él de trenzas se exaltó al escuchar el portazo: Georg había salido dejándolo solo, otra vez. Un sollozo prevaleció en la habitación, su amigo tenía razón, era un egoísta.
— Perdóname Aubrey… -Dijo difícilmente, las lágrimas y el nudo en la garganta muy y apenas lo dejaban respirar- ¡Perdóname! –Rogó dejándose caer de rodillas para recoger la carta-… Perdón.
*
Ayer andaba en una reunión familiar y por eso no estuve por estos rumbos xd. Bien, una explicación rápida: Ashley siempre era la reencarnación de Aubrey, la alma de Aubrey nunca se iba, solo ocupaba un cuerpo, pero esta vez la chica solo es físicamente Aubrey, su alma ya no está por que al fin se fue... y tod@s dirán ¿Por qué? ¿Qué paso? ¿Cándo paso? Etc, etc xd, bien, eso no se los puedo decir porque se explicará más adelante con los capitulos y las dudas se irán despejando acerca de toooooooodo, tengan paciencia(: gracias por leer. *Q.E.P.D Amy Winehouse -Excelente voz, excelente música.

22 jul. 2011

Cap. 18 ¿Al fin se marchó?

Los gemelos no intercambiaron palabra alguna, los dos querían esperar hasta llegar a su zona que era una vieja cabaña en la parte más desolada del bosque.

Después de tres horas y media, llegaron a su ‘hogar’. Tom apagó el motor del auto y al quitar la llave, los seguros saltaron y el pequeño de los Kaulitz abrió la puerta.
-No… -Musitó Tom y su gemelo volteó a verlo-… hablemos aquí –Avisó apretando el volante.
-Si eso quieres –Contestó cerrando la puerta nuevamente.
Bill, miró de reojo a su hermano al percatarse del incómodo silencio que se penetraba en aquél ambiente y para destruirlo, soltó un pesado suspiro y bajó su cabeza.
-La última vez… -El pequeño decidió hablar-… La última vida de Aubrey –Corrigió- La primera vez que te vio, ella te ofreció una mirada de incertidumbre e inquietud porque sabía que te conocía, que te había visto en algún lado y eso, eso siempre pasaba en los siglos pasados, pero esta vez, ella solo…
-Me ve como una persona más en su vida –Interrumpió Tom- Alguien nuevo del que no sabe absolutamente nada porque literalmente nunca me conoció, ni en esta vida, ni en la pasada… lo sé Bill –Le aclaró volteando a verlo.
-¿Entonces por qué…?
-No quiero hacerme a la idea, quiero creer que tardará en recordar ¿Sabes? Esta vez todo es complicado –Le hizo saber soltando una fría sonrisa- ¿Qué digo? Esto siempre ha sido complicado.
-Hermano… -Musitó triste-… tienes que aceptar que Aubrey ya no está más.
-No lo digas –Rogó encajando sus uñas en el volante.
-Ella ya no tenía asuntos pendientes….
-No.
-… Se fue en paz –Y al decir esto, Bill agachó su cabeza y su hermano no hizo movimiento alguno, ni siquiera soltó un pestañeo, parecía una estatua- Hay que decirles a los demás… –Avisó al percatarse de que sus seguidores los esperaban fuera de la cabaña- … No sé cómo se lo tomará Kerstin –Confesó mientras la observaba, nuevamente, volteó a ver a su gemelo- Tendremos que cambiar nuestra táctica, por nuestro bien y su bien –Tom no le contestó, Bill respiró pesadamente y abrió la puerta y al poner un pie en la tierra, el de trenzas encendió el motor y aceleró tomando un rumbo desconocido hasta para él.
-¿Adónde fue? –Cuestionó Georg levantándose del pequeño y único escalón de la entrada.
-No lo sé –Contestó acercándose a ellos.
-No veo nada bueno en ti –Le hizo saber Andrea- ¿Pasó algo malo? –Ante esa pregunta, todos voltearon a verlo.
-Bill… -Musitó Kerstin y tomó su mano-… ¿Le pasó algo a Aubrey? –Preguntó mortificada, Bill volteó a verla mostrándole una mirada de melancolía- ¡¿Qué le pasó a mi amiga?! –Todos voltearon a verse confundidos ante la actitud del pequeño Kaulitz al obtener un silencio sepulcral.
-Ella no es tu amiga, no es Aubrey… ella solo es Ashley, solo eso.


























Después de varios kilómetros, Tom había detenido su marcha al fin al estar frente un barranco, rápido, abrió la guantera y sacó una hoja doblada por la mitad; abrió la puerta casi arrancándola de su lugar y salió del auto torpemente haciendo que callera al piso, no le importó salir débil y sin protección ante los rayos del sol, no le importó nada. Comenzó a arrastrarse sobre el césped ya que ante la desesperación que sentía no podía levantarse y al ver que se encontraba cerca del fin del camino detuvo su marcha y comenzó a jadear: estaba molesto, dolido y triste; miró el papel que tenía en su mano derecha y gruñó arrugándolo completamente.
-¿Por qué te fuiste? –Preguntó entre dientes- ¿Por qué, por qué, por qué? –Preguntaba golpeando su mano contra la tierra una y otra vez- ¡¿Por qué?! –Volvió a preguntar dando un grito desgarrador, dejó caer su cabeza contra la tierra y las lágrimas no tardaron en empaparla. Levantó su mirada hacia el barranco y gruñó una vez más poniéndose de pie.
Tambaleándose, fue como se aproximó a aquél vacío; el viento helado resoplaba su ropa y su rostro, pero él no sentía absolutamente nada. Apretó su mano arrugando aún más la hoja y admiró el paisaje que tenía en sus pies mientras que sus lágrimas empapaban sus mejillas.
-Me dejaste solo –Murmuró teniendo temblores en su cuerpo ante la furia que sentía- Se suponía que ibas a volver ¡para estar juntos para siempre! –Le reclamaba a la nada- ¡Eso es lo que decía en tu estúpida carta! –Gritó completamente destrozado señalando la bola de papel que tenía en su mano. Varios pájaros salieron de sus escondites en los árboles al escuchar su voz- Todo era mentira –Reconoció con un nudo en el pecho- ¡Tú amor era mentira! –Le escupió las palabras y apuntó al hermoso cielo azul –Jamás debí enamorarme de ti, todo lo que hice por nuestro amor ¡lo mandaste a la mierda! –Murmuró con un hilo de voz y restregó la manga de su suéter contra sus ojos para limpiarse las lágrimas, pero era inútil, no paraba de llorar- Le di la espalda a mi gente por ti, maté a mis padres por ti, puse en peligro la vida de mi propio hermano y amigos ¡por ti! ¿Y para qué? ¡¿Para esto?! -Preguntó incrédulo mientras poco a poco se desprendía humo de su cuerpo, se quemaba- Mi peor error fue creer en nosotros, en ti Aubrey ¡en dejarme engañar! Pero… -Calló un momento y volteó a ver la carta que la chica le había hecho al de trenzas con todo su amor, no, ella no le tenía amor-… no es tarde para corregir los errores –Terminó de decir retrocediendo dos pasos y alzó su brazo hacia atrás- Empezaré con sacarte de mi vida –Aseguró a punto de lanzar esa insignificante bola de papel al vacío…















-Ella, se despidió de Tom. Jamás había logrado hacerlo porque su vida se le era arrebatada antes de concluir su destino: vivir hasta el final y lograr decirle a su ser amado ‘Adiós’ con todos sus años cumplidos… esos, eran sus asuntos pendientes y al realizarlos, se marchó.
-Está descansando en paz al fin –Inquirió Beatriz dando un suspiro de tranquilidad- Por fin estará a salvo –Al pronunciar estas palabras, esbozó una sonrisa.
-No –Todos voltearon a verla- Ella no pudo haberse ido porque aún tiene un asunto pendiente: Vivir su vida con Tom… por siempre –Les hizo saber- Cómo tú y yo –Le habló a Bill, éste negó- ¡Porque este es nuestro destino!
-No era el de ella –Respondió tomándola de los hombros- ¿No lo ves? Este, simplemente no era su camino, al fin lo comprendí y sé que lograrás hacerlo tú también –Aseguró tomándola del mentón.
-No Bill, no lo haré porque sé que el destino de Aubrey ¡es este!, y sé que la chica que esta allá afuera… –Señaló la puerta-… es mi amiga y me recordará tarde o temprano –Y dicho esto, caminó hacia la entrada.
-Kerstin –La llamó Bill encogiéndose de hombros, pero de respuesta, obtuvo un portazo: había salido al fin. Todos los presentes callaron un momento ante aquella escena de la joven pareja y voltearon a ver a Bill quien tenía una triste mirada en su rostro.
-Lo que no entiendo es… ¿Por qué está chica? –Preguntó Georg rompiendo aquél silencio.
-No lo sé –Respondió por lo bajo el menor de los gemelos- Supongo que si no hubiese sido ella, hubiera sido cualquiera: la energía del Señor de los Vampiros siempre permanecerá, es una bendición para los de nuestra especie y una maldición para los humanos, solo necesita un alma para llevarse a cabo –Les dejó en claro observando rostro por rostro- Tenemos que cambiar el plan…

 
 
 
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Yaaaaaaaaaaaaaa estoy en paz :3 desde hace mucho que quería subir esta parte XD pero las sorpresas no terminan aquí, no claro que no! Bueno, espero y les guste la lectura c:, gracias por leer chic@s <3

21 jul. 2011

Cap. 17 Compañeros de proyecto.

Después del minuto de silencio que pidió el Sr. Jefferson por las cuatro chicas, las clases en esa materia volvieron a ser normales.

-Sé que acabamos de iniciar el curso y que falta mucho para que éste termine, pero les voy a decir cuál es el proyecto final –No se tardó en escuchar quejidos- ¡Hey! Lo hago para que se preparen y no salgan con “tragedias” de último momento –Y dicho esto, se sentó sobre el escritorio como era su costumbre- El proyecto final es hacer una obra de cinco páginas ¡y! Actuarla –El estallido se hizo inminente en el lugar, no estaban contentos; el profesor rió- Antes de que vengan y me maten, déjenme continuar: El trabajo será realizado en parejas, no de tres, no de cinco, sino… dos, por eso el término ‘parejas’ –Aclaró al ver que Casandra levantaba su mano- ¿Okey? –La rubia bajó su mano de mala gana- El trabajo deberá ser entregado y presentado la última semana de clases, así que chicos, tienen mucho tiempo ¡Por favor! Aprovéchenlo –Suplicó poniéndose de pie- Les daré 10 minutos para que elijan a su compañero o compañera, empiecen –Y ante esa orden, el desastre comenzó en el aula.
Ashley rayaba su libreta mientras esperaba que todo ese alboroto terminase, al fin y al cabo, sabía muy bien que todo ese proyecto lo haría sola, como siempre.
-¿Ya tienes compañero? –La chica se recargó en el banco al escuchar la pregunta.
-No… -Le respondió al de trenzas-… ¿Y tú? –Preguntó volteando a verlo.
-No, pero ya se a quien voy a elegir.
-¿Enserio? –Preguntó ansiosa, Tom asintió y dirigió su mirada hacia la fila de a lado donde se encontraba Casandra- Oh, ella –Musitó encogiéndose de hombros- Pues… buena suerte –Y dicho esto se volvió a voltear. Que tonta, ¿Cómo creyó que la elegiría a ella?
-Y sigo siendo ingenua –Admitió en sus pensamientos.
-Comencemos chicos –Avisó el profesor abriendo la libreta donde tenía la lista de los alumnos- ¿Brad?
-Seré con Charlie –Contestó el muchacho.
-Okey, ¿Emily?
-¡Alexia! Bien… ¿Tom?
-Ashley –Respondió recargándose en su asiento. La chica de cabello se enderezó al escuchar su nombre y volteó a ver al de trenzas sorprendida al igual que todos en el aula y las expresiones no tardaron en escucharse.
-¿Yo? –Preguntó anonada.
-Si –Respondió extrañado- o al menos que tu no quieras…
-No –Habló de inmediato- No hay problema –Seguía sorprendida, eso no se lo esperaba.
-Entonces, Tom… tú serás con Ashley –Inquirió el profesor anotando la pareja en la lista, para él, no había sorpresa alguna, sabía que algún día Ashley conseguiría alguien con quien trabajar.
A pesar de que sus compañeros no dejaban de murmurar y hacer gestos ante aquella escena, Ashley no dejaba de sonreír y realmente no había motivos para hacerlo: ¡Iba a trabajar con Tom!
Los chicos guardaban sus útiles y libros en la mochila, por fin era salida.
-¿Y bien? –Inquirió Tom colgándose su descuidada mochila- ¿Qué ‘obra’ vamos a hacer?
-No tengo idea –Respondió la chica comenzando a caminar- Pero tenemos mucho tiempo para pensarlo, ¿no crees? –El de trenzas rió.
-Demasiado diría yo, pero al menos, hay que organizarnos –Sugirió alcanzándola.
-Estoy de acuerdo, mira, puedo todos los días excepto los fines de semana porque es cuando voy a trabajar.
-¿No trabajabas todos los días? –Preguntó confundido.
-Cuando estoy de vacaciones –Respondió abriendo la puerta de entrada de la Universidad- Cuando estoy estudiando, trabajo los fines de semana.
-Ese horario está muy bien –Confesó.
-Es excelente, ¿y cuáles días puedes tú?
-Todos, hasta las siete de la noche –Ashley volteó a verlo.
-Tomas precauciones por los ataques, ¿cierto? –El de trenzas se encogió de hombros.
-Si, algo así –Respondió y se detuvo en seco- ¿Por qué todos nos ven? -Preguntó frunciendo el ceño. Ashley volteó confundida hacia el estacionamiento y se tensó al ver que Casandra y toda la universidad tenían sus miradas fijas hacia ellos.
-No… no lo sé –Contestó nerviosa y sacó las llaves de su auto de la mochila- Tom, me tengo que… -No terminó al ver que un chico se acercaba a ellos. Ashley parpadeó anonada, era el mismo hombre que acompañó a Tom a la cafetería la última vez.
-¿Qué pasa? –Preguntó confundido el de trenzas y volteó hacia la dirección donde miraba la chica- ¡Bill! –Exclamó esbozando una sonrisa- ¿Qué haces aquí? –Preguntó al tenerlo a un lado.
-Vine por mi hermano, ¿acaso no puedo? –Dijo divertido.
-¿Hermano? –Musitó sorprendida.

-¿Un hermano gemelo? –Preguntó sorprendida.
-Si, un latoso y pequeño hermano.
-¿Y dónde está? Bueno… -Se encogió de hombros-… es que… no lo he visto contigo.
-Él está en nuestro país: Alemania.


Lo tenía enfrente, escuchó la palabra ‘hermano’ y por lo que le había contado Tom, era su gemelo y hasta lo había visto aquél del día de trabajo, pero de lejos ¡Por dios! No podían ser gemelos, no tenían similitud alguna.
-Bill, ella es Ashley –Al escucharlo pronunciar su nombre, volvió en sí- Ashley, el es mi gemelo Bill.
-Mucho gusto –Saludó Bill extendiendo su mano.
-El gusto es mío –Contestó estrechándola, seguía anonada.
-¿Pasa algo? –Preguntó al ver la inquietud en el rostro de la chica y bajó su mano.
-No… digo, ¿Realmente son gemelos? Porque no se parecen en nada –Soltó incrédula. Bill miró al piso confundido, no esperaba que esa reacción fuera por ser hermano de Tom.
-Si bueno, no eres la primera en reaccionar así –Aclaró el de trenzas volteando a ver a su gemelo.
-A veces, ni yo lo creo –Confesó Bill y rió al igual que Ashley.
-Bueno, ahora si me tengo que ir –Avisó- Fue un placer conocerte Bill, nos vemos mañana Tom –Se despidió comenzando a caminar.
-Adiós –Se despidieron los Kaulitz al unísono.
Al estar solos, Bill miró su mano y frunció el ceño: creyó que al tocarlo, Ashley lo sentiría conocido y comenzaría a recordar, como siempre, pero no fue así ¿Por qué no fue así?
-Tom…
-¿Hm?
-Ashley… ¿Ashley siempre te mira así? -Preguntó volteando a verlo y Tom lo miró confundido.
-No entiendo Bill.
-¿Siempre te mira cómo si fueras un desconocido? –Volvió a preguntar un poco tenso.
-Sí, pero ¿y qué? –Seguía sin comprender, o eso al menos eso aparentaba- Acabo de aparecer en su vida.
-No Tom –Negó nervioso- ¡Tú siempre has estado en su vida! –Le recordó – Y es por eso que aunque se reencuentren cien mil años después, siempre te recuerda y desde el primer encuentro te mira como “Él” y no como “alguien”.
El de trenzas se encogió de hombros y cerró pesadamente sus ojos, difícilmente, sabía lo que le trataba de decir su hermano.
-Hay que hablarlo en otro lado –Inquirió al escuchar los murmullos de las estudiantes quienes se encontrabas admiradas por la gran belleza del par de ‘especímenes’ que tenían enfrente.


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haha ya se viene lo mejorsh :3 graciaas por leer <3

20 jul. 2011

Cap. 16 De vuelta a los rumores.

En la casa, solo se escuchaba el ruido del televisor quién solo tenía para ofrecer malas noticias. Ashley se encontraba desayunando en la mesa acompañada de un dolor de cabeza, el día anterior no fue de lo mejor: Fue la primera vez en la que Peter y ella no se dirigieron la palabra por nada en el mundo y todo por alguien que ni siquiera sabía la existencia del niño.

-Los ataques continúan… -Al escuchar la voz del conductor de noticias, Ashley volteó al televisor-…ahora, son más frecuentes y estos últimos son contra mujeres de entre 15 y 27 años de edad. Hoy a primera hora, otro grupo conformado de cuatro muchachas fue encontrado en las puertas de la granja abandonada de Ludrick… –La chica comenzó a jugar con su comida, no era buena idea ver ese tipo de noticias en la mañana.
-Buenos días… -Ashley soltó la cuchara al escuchar la voz de Peter y volteó a verlo.
-Hola… -Lo saludó sonriendo de lado-… ¿Quieres desayunar? –El pequeño asintió y tomó asiento mientras que su madre le servía la comida.
-El papá de mi amigo Chris dice que todos terminaremos muertos –Le hizo saber viendo el televisor, Ashley también volteó a verlo y se percató que estaban pasando los cuerpos cubiertos por una manta verde.
-Eso no es cierto –Le respondió tomando el control de la tv- Nadie va a morir ¿okey? La policía ya está a punto de atrapar a los malos –Mintió.
-¿Enserio? –Preguntó sorprendido, Ashley asintió- ¡Qué bien! –Dijo emocionado y comenzó a comer.
Ashley sonrió al verlo feliz, al parecer Peter había dejado su enojo atrás y eso, la tenía tranquila, las cosas iban a volver a ser como antes o por lo menos por ahora.
-Se confirma que las cuatro víctimas eran estudiantes de la Universidad de Brewstin… -La chica se encogió de hombros al ver que pasaban la foto de las occisas y apagó el televisor.
-¿Estás bien mami? –Preguntó curioso.
-Si –Le respondió bajando su mirada- ve a lavarte los dientes Peter –Le ordenó volviendo a sentarse.
-Okey.
Ashley se quitó un mechón de cabello de su rostro y aventó el control contra la mesa. Esas cuatro chicas eran sus compañeras de estudio.
-Más vale que detengan a ese enfermo ya, o si no, terminaremos siendo un pueblo fantasma –Aseguró entre dientes.



















La mitad de la universidad se encontraba de luto por la pérdida de esas estudiantes, en cada pasillo había por lo menos una persona llorando la muerte de las chicas. Ashley se detuvo en seco y apretó el tirante de su mochila al ver a uno de los novios recargado en los casilleros, se encontraba completamente pálido, con la mirada pérdida hacia el piso y demacrado, parecía un zombi.
-Demasiado para mí –Admitió por lo bajo y entró sin pensar al baño de aquella zona.
Dentro, logró respirar nuevamente; jamás le habían gustado esos tipos de ambientes, nunca soportó la pérdida de una persona, no importaba que no fuese cercano.
-¡Shh! Hablando de la reina de Roma –La chica de cabello negro ladeó su cabeza al escuchar esa voz tan conocida por ella: Casandra Schneider, la típica chica plástica que ha querido evitar desde siempre: Rubia, alta, con un buen bronceado, kilos de maquillaje en su rostro y tenía más senos que cerebro- ¿Qué pasa Owen? –Preguntó mientras se ponía más máscara para pestañas- ¿Vienes por otro toque? –Ashley frunció el ceño y miró a las acompañantes de Casandra confundida.
-¿De qué hablas? –La rubia rió y guardó su maquillaje en su bolso.
-Por dios Ashley, todos saben que volviste a recaer –Le respondió dando media vuelta para verla al fin.
-No lo ocultes, toda la universidad te vio –Inquirió otra rubia plástica.
-Yo no he vuelto a recaer –Les dejó en claro y entrecerró sus ojos.
-Entonces ¿por qué corriste por todo el campus como una esquizofrénica? –Preguntó Casandra cruzándose de brazos. Ashley se enderezó completamente al recordar aquél incidente y cerró pesadamente sus ojos.
-Eso a ti no te importa –Perfecto, era lo único que le faltaba- Si me disculpas, tengo clase –Y aclarado esto se aproximó a la puerta.
-Ten cuidado, si te descubren fumando hierva en los baños… te expulsarán –Advirtió divertida y sus compañeras se echaron a reír- Aunque eso no suena tan mal.
-Maldita –La maldijo entre dientes y salió de ese lugar.
Excelente, los rumores de su adicción habían vuelto ¿Y cómo desmentirlos? No podía decir la verdad porque al fin y en cuenta tendrían el mismo resultado ¿Qué pensarían si decía que una alucinación se le apareció en el espejo del baño? Estaba pérdida.
-¡Ashley! –La chica volteó ante el llamado, era Ruth- Te estoy siguiendo desde que saliste del baño –Le avisó alcanzándola.
-Toda la universidad piensa que he vuelto al mundo de las drogas –Soltó de golpe y se recargó en la pared- ¿Sabes cuánto me costó limpiar mi nombre nuevamente? –Preguntó cruzándose de brazos.
-Ya te enteraste –Habló por lo bajo.
-¿¡Cómo no me iba a enterar?! –Preguntó irónica.
-¡Tranquila! Mira, el rumor se volvió a correr ¿y qué? Yo sé que no es cierto y tú muy bien sabes que no es cierto y con eso basta y sobra, deja que los demás sigan ladrando ya sabes que son personas que necesitan lastimar a los demás para sentirse importantes –Le recordó.
-Tienes razón… Gracias Ruth –Dijo esbozando una sonrisa, su amiga también sonrió.
-Tengo que ir a clases –Avisó al escuchar al timbre- ¿Sobrevivirás sin mí? –Preguntó alzando una ceja, Ashley asintió- Bien y procura comer, no quiero que se te aparezcan más ‘espectros’ –Y dicho esto se marchó.
La chica de cabello negro no le causó gracia esto último, todo fue tan retorcido y confuso que aún no podía encontrar una explicación razonable, pero era mejor olvidar ese episodio, después de todo, la única respuesta que se le acercaba a lo sucedido era cansancio.
Las horas de clases no fueron un infierno como ella pensaba que lo sería: La mayoría estaban ocupados lamentándose por la pérdida de sus compañeras para prestarle atención a un estúpido rumor de alguien que era un cero a la izquierda, eso la mantenía en calma por el momento. El receso fue el que resultó ser un poco más pesado ya que los murmullos y risas a sus espaldas empezaban a hacerse emergentes, aún así, lo que le importó más en ese momento era buscar a su nuevo amigo, pero fue en vano, no logró localizarlo por ningún lado ¿Dónde se pudo haber metido?
-Yo tampoco lo he visto.
-¿Eh? –Miró a Ruth confundida.
-A Tom –Le aclaró llevándose un bocadillo de lechuga a su boca- No lo he visto en toda la mañana.
-¡Yo no busco a Tom! –Soltó nerviosa.
-Como digas… –Dijo escarbando en su comida-… De igual forma lo verás en literatura, no te preocupes –Ashley sonrió para sus adentros, era cierto y lo tenía a última hora.
El bendito timbre al fin había sonado, los alumnos caminaban de mala gana hacia sus respectivos salones y Ashley no demoró mucho en llegar al aula, las clases se pasaron volando al tan solo pensar que en los últimos minutos estaría en su materia favorita y con su amigo nuevo. Por fin había llegado el momento de literatura: Al entrar, se percató de que Tom ya se encontraba sentado en el mismo lugar que le había asignado el Sr. Jefferson y de que había un lugar libre delante de él, pero claro, no era lo suficientemente valiente para sentarse en aquel pupitre, así que dejó todas sus cosas en el cuarto pupitre de la fila del medio, como siempre.
-Hola Ashley…
-¡Tom! –Soltó sorprendida al verlo a su lado- Hola…-Saludó esbozando una sonrisa-… no te vi hoy en el receso.
-Si, decidí no salir –Le respondió recargándose en el pupitre que estaba detrás del de Ashley.
-¿Por qué? Hoy está muy lindo el día, salió el sol a pesar de que es invierno –El chico de trenzas agachó su cabeza.
-Lo sé, por eso no salí no me… no me agradan los días soleados -Respondió haciendo una mueca y la miró a los ojos.
-A mí tampoco me agradan… –Confesó-… pero alegró un poco este pesado día –Alegó mirando hacia el suelo. Tom se encogió de hombros, nunca se perdonará por haberles dado la espalda a esas inocentes muchachas.
-Supongo… –Musitó-… ¿Alguien está sentado aquí? –Preguntó señalando el banco.
-No –Respondió ladeando la cabeza.
-¿Te molesta que me siente aquí? –Ashley sonrió.
-No, para nada –Ahora, Tom sonrió.

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Este capitulo literalmente no tiene nada interesante, en fin, ya pronto se acerca lo mejor c: disfruten esta pequeña lectura <3

19 jul. 2011

Cap. 15 Camino desconocido.

-Es un pueblo muy tranquilo –Admitió Kerstin observando la vista desde el techo de un enorme departamento.

-Por eso son presas fáciles –Confesó su prometido poniéndose de cuclillas.
-Bill… -Lo llamó por lo bajo, éste volteó a verla-… Nunca me hablaste de ese tal Andrew, ¿Quién es él? –Preguntó ladeando su cabeza- ¿Y por qué quiere tomar el trono?... ¿No se supone que solo Tom y tú tienen ese derecho? –Frunció el ceño ante esta última pregunta.
El pequeño Kaulitz volvió a voltear a ver a los pocos individuos que pasaban debajo sus pies y después, alzó la vista al bosque que se veía a lo lejos.
-Tu cena te espera… –Le avisó-… Ve –La chica se encogió de hombros.
-¿Por qué no me quieres decir? –Preguntó haciendo una mueca, Bill volteó a verla.
-Si no vas tú, voy yo –Contestó mostrando sus colmillos. Kerstin soltó un cansado suspiro y saltó de aquel edificio para ir tras su presa.
Bill solo vio a su novia alejarse velozmente, cerró pesadamente sus ojos y se puso de pie al sentir una energía muy conocida detrás de él.
-Kerstin ha cambiado mucho –Alardeó sorprendido- Pero ¿Cómo? ¿No sabe de mí? –Preguntó triste. Bill entrecerró sus ojos y de un movimiento ya se encontraba frente a frente de su hermano.
-A ella no le interesa saber sobre la existencia de un ser tan insignificante como tú –Le hizo saber.
-Ahorita mostró todo lo contrario –Inquirió alzando una ceja- No puedo creer que no le hayas dicho que soy tu hermanito –Dijo triste- ¿Por qué se lo ocultas?
-Porque no eres importante –Le respondió esbozando una sonrisa.
-¿Y qué me dices de sus poderes?... –Bill entreabrió su boca y alejó su rostro un poco-… ¿Tampoco son importantes? –Andrew negó con la cabeza- Le ocultas muchas cosas hermanito, ¿no se supone que en una relación debe de gobernar la confianza y la sinceridad?
-Esto no es asunto tuyo –Le respondió al mismo tiempo que sus ojos cambiaban de color.
-Mi vida no es asunto tuyo y aun así, te entrometes –Dijo esto último con furia- Tom y tú siempre se entrometen –Repitió entre dientes.
-No dejaremos que lastimes a Ashley –Avisó tomándolo de su chaqueta de cuero- Así que vete acostumbrando a vernos cerca de ti.
-Ustedes siempre arruinaban el nombre de nuestro padre por salvar a esas dos porquerías, pero esta vez no, ahora ¡todo será diferente!
-Yo creo que no –Aseguró Bill negando con la cabeza.
Andrew volteó hacia donde se encontraba el único bosque de la zona y sonrió, había sentido por fin la fuerte energía de Kerstin, volvió a voltear con su querido hermano y lo empujó contra la pequeña bodega que daba con las escaleras.
-Piénsalo dos veces –Le sugirió.
Bill, atónito, vio a Andrew saltar de un edificio a otro. Como pudo, se puso de pie y observó los escombros que había ocasionado gracias a su hermano: ‘Andy’ era más fuerte. Alzó su cabeza y volteó hacia los edificios al sentir la energía de Andrew cerca del bosque.
-Mierda –Soltó alarmado. Un estruendo se dejó escuchar, Bill había impactado a Andrew contra el techo de un edificio deteniendo su marcha- ¿A dónde crees que vas? –Preguntó hundiéndolo más contra el piso.
-A contarle toda la verdad a Kerstin –Le respondió apartando a su hermano de una patada, Andrew se levantó y antes de que saltara, Bill lo volvió a detener tomándolo de sus pies.
-Tú no te acercarás a ella –Le advirtió jalándolo contra el piso. ‘Andy’ se levantó tambaleándose, se encontraba débil pero aún así, podía derrotar al menor de los Kaulitz.
-Propongamos un trato –Le sugirió alzando una ceja, Bill retrocedió un paso- Yo no me acerco a tu querida novia si Tom y tú se alejan de Ashley y de mí...
-No hay trato –Se escuchó al unísono por parte de los hermanos Kaulitz, Tom apareció en el lugar de un parpadeo. Andrew sonrió.
-Bien, como quieran –Dijo entrecerrando sus ojos y comenzó a retroceder hasta la orilla del edificio- Quisiera seguir con esta emotiva reunión familiar pero mi comida me espera –Hizo saber señalando hacia abajo.
-Es mejor que te detengas ahora –Habló Tom alzando su cabeza- antes de que lo hagamos nosotros.
-Eso es lo que quiero ver –Confesó Andrew- Quiero ver como se hacen trizas por tratar de detenerme.
-Sabes que estás cometiendo un grave error al meterte con nosotros –Le recordó Bill.
-No, el error lo están cometiendo ustedes por darme la espalda, por darle la espalda a los de su especie y eso, lo pagarán muy caro –Dijo entre dientes y volteó a ver a Tom- Está vez, ganaré yo –Y dicho esto, desapareció.
Tom y Bill caminaron hacia donde se encontraba su querido hermano hace unos momentos y fijaron su mirada al grupo de chicas que se encontraba en la zona.
-Tenemos que detenerlo ya –Ordenó Tom por lo bajo al ver que Andrew y sus seguidores se acercaban a ellas.
-Si pero… ¿Cómo avanzar sin conocer el camino? –El de trenzas volteó a ver a su hermano.
-¿A qué te refieres? –Preguntó quitándose la gorra de su enorme suéter.
-No podemos atacar sin conocer los trucos que tiene bajo la manga, con Yü y sus seguidores fue diferente, no eran demasiados listos y pudimos averiguar qué era lo que estaban planeando y por ende, supimos como movernos, pero con Andrew…-Bajó a su cabeza y comenzó a negar-… con Andrew todo es un enigma.
-Entonces debemos estar aquí… ¿sin hacer nada? –Preguntó mientras los observaba atacar a sus presas- Si Andrew sigue así, acabará con la existencia de este pueblo.
-Hay que seguirlo de cerca y estudiar sus movimientos, eso es todo –Le respondió apartando su mirada de aquella escena- Lo único que te puedo asegurar hermano, es que está buscando hacerse más fuerte, no importa cuántas vidas se pierdan.
Los gemelos se alejaron de la orilla, el mayor guardó sus manos en su suéter mientras que el menor cerraba fuertemente sus ojos al escuchar los gritos de dolor y sufrimiento de aquellas mujeres. 
-Hay que irnos Bill –Hablo Tom tomándolo del hombro- Tenemos que ir por Kerstin –Le recordó.
-No, tu ve con Ashley, tienes que cuidarla –Le ordenó por lo bajo. Tom asintió y se encogió de hombros.
-Debes decirle la verdad a Kerstin, antes de que lo escuche de la boca de otro –Bill soltó un suspiro, pero no pudo responderle ya que el de trenzas ya no estaba.
-Solo quiero protegerla –Habló para él mismo y fijó su mirada al bosque- No quiero que el poder la ciegue como a Andy.
Un maullido se escuchó detrás de él, Bill se giró desconcertado e hizo una mueca al ver al gordo animal lamiéndose su patita.
-Mejor vete, no querrás ver la horrible escena de allá abajo –Le sugirió con un hilo de voz y se marchó donde su novia dejando de nueva cuenta solo a aquél gato.
-Al parecer, Bill no te recuerda –Dijo Andrew cruzándose de brazos y al voltear ya tenía a una hermosa dama a su lado.
-Si lo hace… –Le respondió recargándose en su hombro-… pero piensa que estoy muerta –Los dos voltearon a verse y compartieron una sonrisa.

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Quien será la mujer? e.e haha me voy a transcribir(: Espero que hayan tenido un lindo día, saludos <3

17 jul. 2011

Cap. 14 Tú & yo vs el mundo

Metió la llave en la cerradura del auto y quitó la alarma, abrió la puerta y metió su mochila, pero ella no pudo entrar.

-Ashley –Se giró ante el llamado.
-¿Hm? Ah… Hola Tom –Lo saludó avergonzada y antes de que Tom pronunciara una palabra más, musitó-: Perdón por actuar así en el pasillo y perdón por no acompañarte en el receso –Se disculpó sobando su brazo.
-Está bien, no hay problema –Le hizo saber- Como quiera, logré verte en el receso –Ashley levantó su rostro- Estabas corriendo, ¿ocurrió algo? –Preguntó recargándose en el auto.
-Eh… -No podía decirle lo que le pasó en el baño, la juzgaría como loca-…No, estaba buscando a una amiga porque me envió un mensaje –Tom alzó una ceja.
-¿Y corriste por qué…?
-Era urgente –Le respondió dudosa y el chico entrecerró los ojos.
-Ya veo.
-Tom me tengo que ir, tengo que recoger a mi hermano –Avisó tomando la puerta del carro.
-Okey Ashley, te veo mañana –Ésta asintió. Una ligera brisa se dejó venir enfriando el rostro de Ashley, pero la sensación se fue de inmediato al sentir los labios de Tom en su mejilla-… Adiós –Se había despedido de beso.
-Adiós –Susurró al verlo marcharse. Cuando su mente volvió en sí, se percató que en su rostro tenía otra estúpida sonrisa causada por él, hace mucho que no convivía con alguien más así, se sentía bien tener otro amigo aparte de Ruth- ¡Peter! –Exclamó al recordarlo y subió al auto.
Tom, escuchó el auto de Ashley andar desde el otro lado del estacionamiento, ahora, él abrió la puerta del suyo y recargó su brazo en el techo.
-Es momento de movernos –Avisó volteando a verlo- ¿Pasa algo Bill? –Preguntó al verlo mirar extrañado el lugar donde se encontraba Ashley.
-No –Respondió por lo bajo- No pasa nada –Esta vez, volteó a verlo. Tom asintió.
-Sube al auto –Le ordenó haciendo lo mismo.
Bill volvió a mirar hacia donde estaba la esencia de la chica, fue extraño, no pudo reconocer su alma como siempre lo hacía ¿Por qué? ¿Qué es lo que pasa con ella?



















-¿Cómo te fue? –Preguntó quitando la mirada del camino por un momento.
-Bien –Respondió de mala gana el pequeño mientras que su bufanda y gorro ocultaban su rostro.
-Huy, eso no sonó tan bien –Dijo irónica y los dos voltearon a verse- Dime Peter ¿Qué pasó? ¿Te regañaron? –El niño negó con la cabeza- ¿Te molestaron? –Ante el silencio del niño Ashley detuvo su marcha- ¿Te molestaron Peter? –Preguntó una vez más- ¡Respóndeme!
-¡Los niños comenzaron a platicar de sus padres! –Habló al fin- Yo les dije que no tenía y se burlaron de mí, dijeron que se habían ido porque no me querían -Dijo con un nudo en la garganta.
-Sabes que eso no es cierto –Musitó quitándose el cinturón.
-¡De mi papá si! –Gritó con lágrimas en los ojos- Nos dejó porqué no me quería.
-¡Peter! –Le regañó- Jamás digas eso, claro que te quería.
-¿Entonces por qué no está con nosotros? ¿Por qué no se quedó para ser una familia como las de mis compañeros? –Ashley se encogió de hombros, jamás lo había visto así.
-Eres muy pequeño, no lo entenderías –Le respondió bajando su mirada, pero Peter no dejó de llorar.
-¿Por qué no me dejas decirle a mis amigos que eres mi mamá? –Preguntó entre sollozos- ¿También te doy vergüenza como a papi?
-Peter ya hablamos de esto –Respondió sobándose la sien- No me avergüenzas ¡eres mi hijo, parte de mi! No sabes lo cuanto que te amo –Habló tomándolo de su rostro- Solo hago todo esto para protegerte, entiéndeme Peter, no es fácil –Titubeó y cerró sus manos en forma de puños.
-¿Qué no es fácil? –Preguntó inocente.
-Vivir –Respondió entre dientes.
-¿Y si papi regresa con nosotros, será más fácil? –Ashley cerró los ojos.
-Papi no volverá.
-¡Has que vuelva! –Le exigió.
-¡No lo necesitamos Peter! –Gritó perdiendo los estribos- Me tienes a mí y yo te tengo a ti y con eso nos basta y sobra ¿Okey?
-¡No! ¡Quiero a papi!
-No lo necesitamos, no necesitamos a nadie –Le respondió andando el coche.
-Yo si lo necesito –Ashley cerró los ojos y apretó sus labios procurando no soltar un sollozo.
Todo el camino fue en silencio, jamás habían llegado a ese nivel de discusión y mucho menos por un hombre que para ella ya estaba muerto.
Al fin habían llegado a casa, el frío que entró al auto dio aviso de que Peter se había bajado y entrado a la casa al fin. Ashley apretó con fuerza el volante, su cuerpo temblaba al igual que su labio inferior y sus ojos le ardieron por un momento al retener tanto tiempo sus lágrimas. No pensó que este día llegara tan rápido.

Flash Back
-Hola Ruth –Saludó arrullando a su pequeño en brazos.
-Oh, pero mira qué hermoso esta –Alardeó con ternura y acarició la mejilla del bebé- Espero que les guste –Dijo poniendo el obsequio en la orilla de la cama. Ashley sonrió.
-Gracias.
-Y bien… ¿Cómo se llamará? –Preguntó ansiosa.
-Peter –Respondió viendo a su pequeño- Se llamará Peter -Ruth extendió su brazo y tomó con delicadeza la cabeza del pequeño.
-¿Gerald sabe que diste a luz? –Preguntó por lo bajo.
-Ese estúpido sigue pensado que logró matar a mi bebé –Contestó molesta.
-Sabes, no se lo podrás ocultar para siempre –Le hizo saber recargándose en la silla de madera.
-Se lo oculté por nueve meses –Le recordó- Se lo oculté a todo el mundo, creo que lo podré seguir haciendo –Ruth se encogió de hombros.
-¿Y a Peter? –Ashley volteó a verla- ¿Qué le dirás cuando pregunte por su padre? No serás tan vil como para decirle que está muerto ¿Oh si?

-¡Él está muerto! –Gritó frunciendo el ceño.
-¡Lo está para ti! –Las dos chicas callaron al ver que el bebé soltó un quejido- Algún día el niño se preguntará porqué sus demás compañeros tienen un padre y él no –Se lo aseguró.
-¡Bien! Cuando tenga la edad suficiente, le diré toda la verdad –Accedió con un hilo de voz y volteó a ver a su pequeño- Pero sé que no lo va a necesitar, porque yo seré para él su mamá y su papá y el amor que le voy a dar estará de más.
-En eso no hay duda –Confesó su amiga y se cruzó de brazos esbozando una sonrisa.
-No dejaré que nadie te haga daño ¿okey? Juro que daré hasta mi vida por ti, para mantenerte a salvo Peter, te amo mi pequeño –Y dicho esto, depositó un beso en su frente- Solo seremos tú y yo contra el mundo.
Fin del Flash Back.

Ashley se encontraba atrapada en sus propias lágrimas que amenazaban con terminar con su respiración. Ella sabía que criar a un hijo no sería fácil, pero nadie le advirtió que sería imposible.


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Chicas, aviso que mañana no podré subir capitulo. Espero que disfruten la lectura de éste y tranquilas, conforme avance la historia sus dudas serán resueltas (:

16 jul. 2011

Cap. 13 Alucinaciones

-¿Por qué me mirabas así en Literatura? –Tom ladeó su cabeza confundido ante esa pregunta.

-¿Verte? –Preguntó extrañado- ¿De qué hablas?
-La verdad no te entiendo, te desapareces casi cinco semanas, cuando vuelves actúas como si no me conocieras y ahora no me quitas la mirada de encima ¿Por qué? –Preguntó desafiante.
-Regresé a Alemania por unos asuntos familiares, no pude hablar contigo ya que tenía un compromiso con mi hermano quien decidió mudarse conmigo a Rusia, y enserio, jamás voltee a verte en clase.
Ashley se quedó callada y bajó su mirada, eso explicaba muchas cosas. Entre abrió su boca al recordar al chico que estaba con Tom en la cafetería, era su gemelo, pero no la engañaría con lo de hace rato, no estaba loca.
-Pero Tom ¡Yo te vi! Hasta sentía tu maldita mirada… -Estaba segura de lo que vieron sus ojos. Tom sonrió incrédulo.
-Ashley, yo no vi a nadie en ese salón, al único que voltee a ver era a ese profesor que no paraba de hablar –Dijo fastidiado al recordarlo- ¿No te sentirás mal o algo así? –Ella se encogió de hombros y vio anonada al piso.
-No –Respondió en susurro- Yo eh… tengo que irme –Avisó poniendo un pie detrás del otro- Adiós Tom –Se despidió en susurró y dio media vuelta.
-Ashley –La chica se detuvo ante el llamado- ¿Nos podemos ver en el receso?
-Ah… claro –Respondió ida y retomó su marcha.

















Segunda y tercer hora: Dos horas de álgebra. Ashley jamás tomó su lápiz y ni siquiera escuchaba las explicaciones del profesor ya que seguía pensando sobre lo sucedido en Literatura ¿Había imaginado todo eso? ¿Sus nervios no fueron de verdad? No, no puede ser, estaba demasiado segura de lo que vio, pero Tom también estaba demasiado seguro de que no lo había hecho, entonces ¿Qué pasó?
¡Riing!
El timbre hizo que reaccionara y al acto tomó el lápiz completamente desorientada, miró a su alrededor y vio que todos sus compañeros se disponían a retirarse del aula.
-¿Pasaron las dos horas ya? –Preguntó confundida para ella misma y siguió viendo a su alrededor, al parecer, si.
Tomó sus cosas y al salir del salón fue directo al baño que para su fortuna, se encontraba vacío. Dejó su mochila a un lado del lavabo y sacó su maquillaje. Comenzó a polvearse un poco, pero al verse en el enorme espejo del baño, dejó el polvo a un lado y se encogió de hombros.
-Creo que comienzo a alucinar cosas –Confesó apenada al recordar cómo le habló a Tom. Soltó un suspiró y movió su mano causando que el objeto de maquillaje callera y que el pequeño espejo se quebrara- ¡Mierda! –Maldijo por lo bajo y se hincó a recoger los pedazos. Al tener los pocos trozos en sus manos, se levantó y se dirigió al bote de basura para tirarlos al fin- ¡Au! –Se quejó al sentir un ardor en la palma de su mano, un trozo logró cortarla- Lo que me faltaba –Dijo de mala gana y abrió el lavabo para limpiar la pequeña herida.
El lavabo comenzaba a llenarse de manchas rojas y la sangre comenzaba a revolverse con el agua para así, irse por aquél pequeño agujero. Ashley volteó de reojo hacia el espejo y volvió a bajar su mirada hacia el lavabo, pero eso no duró mucho, giró el grifo deteniendo completamente el agua y volvió a mirarse en el enorme espejo: Era ella reflejada, pero… no era su misma alma. Su reflejo bajó su mirada hacia la herida que tenía en su mano y después volteó a ver a Ashley.
-Lo único que te une a él… es mi sangre –Habló cerrando su mano.
-¿Quién eres? –Preguntó Ashley con un nudo en su garganta, su reflejo sonrió.
-Tu maldición.
La chica de cabello negro se enderezó completamente y se vio a ella misma con horror, no, lo que tenía enfrente no era ella.
-¿¡Qué cosa eres?! –Preguntó entre dientes y comenzó a temblar.
-Heredaste mi maldición y ahora, es tuya… –Contestó bajando su cabeza-… Te toca sufrir –Le hizo saber levantando su cabeza. Esas palabras, su voz, ese reflejo, todo estaba muerto.
-¿Qué? –Soltó anonada.
-Les toca sufrir a los dos –Ashley seguía aterrada, vio su mochila y rápido la recogió- Desearás jamás haber obtenido el regalo de la vida…
-Cállate –Suplicó por lo bajo y comenzó a retroceder mientras que lágrimas a causa del miedo empezaban a rondar por sus mejillas.
-…Tú peor error fue haberle temido a la noche…
-¡Cállate! –Gritó por fin y salió corriendo de aquella pesadilla.
No paró de correr hasta estar lo suficientemente lejos, los alumnos la miraban confundidos y algunos comenzaron a reírse de ella. Sin querer, había llegado al exterior de la institución pero aún así no se detuvo, seguía aterrorizada.
-¿Ashley? –Preguntó Ruth al verla correr por un lado suyo- Ashley ¡Espera! –Le rogó yendo tras ella- Hey… oye ¡detente! –Le ordenó tomándola del brazo.
-¡No me toques! –Gritó a todo pulmón. Ruth se exaltó ante la actitud de su amiga, pero no la soltó.
-Ashley, ¿Qué pasó? ¿Qué tienes? –Preguntó preocupada.
-¿Ruth? –Preguntó anonada- ¡Ruth! –Exclamó y se lanzó a sus brazos.
-¿Qué pasa Ashley? –Volvió a preguntar correspondiendo su abrazo.
- No… no me siento bien –Le respondió ahogándose con sus propias lágrimas- He alucinado… cosas.
-¿Cosas? –Preguntó extrañada y después, la vio con pena- No me digas que…
-¡No! Llevo años sin acercarme a esas cosas ¡Lo juro! –Dijo desesperada y se separó de ella.
-Está bien ¡Te creo! –Le hizo saber de la misma forma al escuchar los sollozos de su amiga.
-¿Qué está pasando? –Preguntó en susurro. Ruth se encogió de hombros.
-Tal vez… estás cansada, has trabajado mucho últimamente –Le respondió ingenua. Ashley vio anonada el piso y trató de calmarse.
-Si, tal vez sea eso –Dijo recuperando el aliento.
-Ven…-Musitó tomando la mano de su amiga-… vamos a que comas algo ¿Okey? –Ashley asintió.
Las dos caminaron a la cafetería que se encontraba dentro de la institución. La chica de cabello negro trató de limpiarse sus mejillas y fingir como si nada hubiese pasado, pero con el espectáculo que había dado hace minutos era imposible.
-Y dime Ashley ¿Qué pasó? Que… ¿Qué viste? –Preguntó un poco alarmada.
-No importa –Respondió pasándose el enorme pedazo de sándwich- Creo que tenías razón Ruth, debó estar cansada…
-…Y hambrienta –Interrumpió sorprendida al ver cómo comía su amiga.
-Nada fue real –Pensó tratando de hacer que la respuesta a lo del baño fue por cansancio- Solo… solo estoy un poco loca.
-Es hora de volver a clases –Avisó Ruth al escuchar el timbre. Ashley volteó hacia donde se encontraba aquél aparato ¡Mierda! Se suponía que se iba a encontrar con Tom en el receso. Suspiró. Con lo que le ha pasado, no tenía humor ni para estar con el Presidente.
Las clases para ella comenzaron a ser normales y pudo comprobar la hipótesis de Ruth: Estaba cansada y hambrienta y había sentido ya que el día anterior no durmió muy bien y en la mañana se había ido sin desayunar.
La última clase había llegado al fin: Ciencias. Bendito sean los minutos que pasaron rápidos, podía irse al fin a su casa.
-Chicos, procuren no salir de sus casas en la noche, recuerden que los ataques siguen y hay que tomar precauciones –Los alumnos se retiraron del aula haciendo caso omiso a la advertencia, aparte, eran jóvenes ¿Qué cosa mala les podría ocurrir?
-Usted procure hacer lo mismo –Aconsejó Ashley antes de salir del aula, el profesor dio una pequeña sonrisa y asintió. Ashley no entendía como la autoridad no podía capturar, a lo que ellos aseguran, un animal salvaje. Si no pueden atrapar a esa bestia, mucho menos podrán atrapar a verdaderos asesinos.
Los pasillos estaban casi vacios, las aulas cerradas y en la institución comenzaba a gobernar la tranquilidad. La chica levantó su brazo y fijó su mirada en el reloj de muñeca: 12: 46 pm, era momento de ir por Peter a su escuela, pero antes, tenía un asunto que resolver.
-Todo estará bien…-Se dijo a si misma recargando sus manos en la puerta. Tomó todo el aire que pudo y la abrió de un empujón.
Al acto su reflejo apareció en el enorme espejo demostrándole que está vez, era ella

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Había olvidado de lo que tenía preparado en este capitulo :B haha espero y lo disfruten(:

15 jul. 2011

Cap. 12 Estudiante

El momento que Ashley temía había llegado: El regreso a clases. Era algo pesado regresar a la escuela después de tener unas magnificas vacaciones, pero ¿las tuvo? No realmente, sencillamente, era algo complicado caminar por esos fríos pasillos sabiendo que toda esa gente estaba al tanto de tu mal pasado y eso hacía que te catalogaran como una escoria más de la sociedad.

Al dar el primer paso para entrar a una institución te das cuenta que los grupos sociales ya están formados: Rockeros, emos, nerds, inadaptados, músicos, góticos, populares, y los que ella prefiere evitar: Porristas y deportistas. Ella preferiría no catalogarse en ningún grupo y es que realmente no pertenecía a uno en especial, todo lo contrario a Ruth, ella pertenecía a las populares y ese puesto se lo ganó por su sencillez, simpatía y porque siempre veía por la demás gente antes que ella, siempre quería ayudarlos, en lo que fuese. Ashley aun no comprendía cómo ella llegó a ser su mejor amiga y es que ¿Quién quería estar con una patética drogadicta? Y por ello, estaba agradecida con Ruth.
Al llegar a su casillero, echó un vistazo para ver si lograba visualizar a su chica popular, pero ni rastro de ella, eso significaba que no la iba a encontrar hasta el receso.
-140595 –Susurró su clave y en un dos por tres la puerta verde militar estaba abierta. Sacó los kilos de libros correspondientes a ese día y una hoja arrugada que contenía el horario- Una hora de literatura, bien –Sonrío y cerró el casillero.
Al entrar al aula se percató de que varios compañeros habían decidido llegar temprano el día de hoy. Ashley soltó un suspiró y se encogió de hombros, solo quería que ese día terminara.
Se sentó en la fila del medio en el cuarto pupitre para tener una mejor vista en el pizarrón y al ver en su reloj de muñeca que faltaban 15 minutos para que tocara el timbre, decidió tomar una pequeña siesta usando su grueso libro de algebra como almohada.
-Hay rumores sobre un chico nuevo… -Perfecto, las que habían decidido llegar temprano eran las chicas más latosas y chismosas de toda la escuela: Joselyn y Margaret.
-¿Quién te dijo eso? –Preguntó Margaret.
-Una amiga y te juro que la fuente es confiable: Lo escuchó decir de la misma boca del director.
-¡Al fin carne fresca! ¿Crees que sea guapo?
-Estupideces –Pensó la chica de cabello negro mientras trataba de hacer caso omiso a su parloteo.
-Eso espero, algunos dicen que es de Italia y otros más de Alemania… -Ashley se enderezó al escuchar ese último país y se mordió el labio inferior ¿Y si se trataba de Tom? ¿Y si ahora formaba parte de esta universidad? Su pie comenzaba a moverse gracias a la curiosidad que invadía su cuerpo, necesitaba saber cuál era el nombre de aquél alumno.
-Ni siquiera te volteó a ver –Se encogió de hombros ante ese recuerdo, en la cafetería ni siquiera le sonrió y eso le dejó en claro que no estaba interesado en seguir siendo su amigo. Su pie dejó de moverse y volvió a recargar su cabeza sobre el duro libro de álgebra, sea quien sea el chico nuevo no debe importarle, al fin y al cabo será un alumno más.
El ruidoso timbre sonó por fin y la manada de chicos se dejó venir llenando completamente el aula. Ashley solo entreabrió los ojos y al ver a los cuatro jugadores estrellas del futbol americano entrar, volvió a cerrarlos procurando pasar desapercibida por ellos.
-Buenos días chicos –Saludó el amigable profesor: Daniel Jefferson. Un señor que no pasaba de los 40 años, tenía una imagen despreocupada y mente abierta con sus queridos alumnos. Ashley, al escuchar su voz se levantó al fin y se recargó en el respaldo. Amaba a ese profesor y más que todo, lo admiraba: La forma con la que jugaba con las palabras, la forma en la que inspiraba a los estudiantes, su manera de escribir y actuar era lo que más le sorprendía de él.
-Bien, espero que hayan disfrutado sus vacaciones y que hayan recibido todo lo que le pidieron a ‘Santa’ –Al escuchar eso, varios alumnos rieron- Ahora, quiero darles un aviso –Ahora, todos se quejaron- Tranquilos, no es nada de trabajos ni de dirección, quiero avisarles que a partir de hoy se integra un nuevo compañero a este grupo –Al oír eso, los murmureos se dejaron escuchar. Joselyn y Margaret volearon a verse y dieron una maliciosa sonrisa.
El Sr. Jefferson volteó hacia la puerta e hizo una pequeña seña para que el nuevo estudiante entrara. Los suspiros, exclamaciones y risas departe de las chicas fue lo que invadió el aula al verlo pasar. Él chico nuevo se puso enfrente del pizarrón con sus manos en sus bolsillos y miró a uno por uno indiferente hasta que dio con Ashley. Al verla, entrecerró sus ojos y levantó un poco su cabeza, la chica de cabello negro solo bajó su mirada nerviosa ¿Por qué la veía de esa manera?
-Les presento a Tom Kaulitz –Dijo el Sr. Jefferson y dio una sonrisa- Bueno Tom, ¿Qué le quieres compartir al grupo? –Preguntó sentándose sobre el escritorio.
-Nada realmente –Respondió secamente.
-¡Eso es porque no tienes nada que contar! –Gritó uno de los jugadores y el grupo se echó a reír, todos excepto Ashley.
-Chicos –Los regañó el profesor y frunció el ceño- Tom, con toda la confianza del mundo, puedes contarnos algo acerca de ti –Insistió y juntó sus manos.
Ashley volteó a ver al profesor y después, giró su mirada hacia Tom, no le sorprendía su actitud, se había comportado así con su compañera en la cafetería.
-Vengo de Alemania –El profesor sonrió al ver que comenzaba a hablar-Me gusta mucho tocar la guitarra y… salir por las noches.
-¡Bien! –Aplaudió el Sr. Jefferson y se levantó del escritorio- ¿Ves que no es tan difícil? Bueno, puedes tomar asiento –Indicó señalando el penúltimo banco de la segunda fila –Y de esa forma, inició la clase.
La mitad de los alumnos ponían atención a la explicación que brindaba el profesor, la cuarta parte veía al pizarrón pero su mente literalmente se encontraba en la luna y el resto, bueno… el resto simplemente actuaba como si no hubiera una autoridad presente.
Ashley estaba en la mitad de los que prestaban atención, ella no era de las personas que causaba problemas en el salón de clases, ya no más. Ladeó su cabeza y frunció el ceño confundida, sentía una mirada clavada en su nuca. Giró su cabeza hacia su lado derecho y echó una despistada mirada hacia atrás, nada, todos estaban ocupados en sus cosas.
-Todos menos él –Suplicó en susurro y giró su cabeza hacia su lado izquierdo- Mierda –Murmuró al ver que sus sospechas eran ciertas: Era Tom él que la miraba. Ashley se volvió a girar y trató hacer caso omiso hacia ese gesto.
La clase continuaba, los minutos pasaban y Ashley se ponía un poco más incomoda ya que la sensación de ser observada seguía. Comenzaba a golpear la orilla del pupitre con su lápiz o mordía su labio inferior, quería que la clase terminara ya. Volteó una vez más y se encogió de hombros al ver que la seguía viendo ¿Por qué?
La primera hora había terminado al fin. La chica de cabello negro tomó su mochila y salió de ese salón como un rayo. Al llegar al casillero, recargó su frente en él y suspiró, la clase se le había hecho eterna gracias a Tom. Abrió su casillero y guardó los libros de literatura, se acomodó la mochila y cerró la pequeña puerta.
-Hola –Ashley se exaltó al ver al de trenzas a un lado de ella.
-Ho-hola –Tartamudeó.
-¿A qué clase vas?
-¿Por qué me mirabas así en Literatura?

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Vieeeeeeernes L_L ayer tuve un maldito de dolor de cabeza que me duro hasta hoy en la mañana ._. culpo a mis cursos obligatorios de matemáticas que son justamente cuando el sol está más fuerte -.-, bueno gente, como siempre, disfruten la lectura y buen fin de semana (: <3